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PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA 2019 Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. Director (Primer Presidente) DEL Centro de Estudios del Magreb Para las Américas

Anàlisis

 

Santiago de Chile/infomarruecos.ma/conacentomarroqui

Las políticas públicas intervencionistas para aliviar la pobreza son la parte sustancial de los estudios de los galardonados…La economía no debe ser analizada solo como modelos matemáticos sino que hay que pensar en los seres humanos…

La Academia sueca, en un comunicado, manifestó sobre los Premios Nobel de Economía 2019: “Los galardonados de este año han introducido un nuevo enfoque para obtener respuestas fiables sobre las mejores formas de combatir la pobreza mundial”.

Los galardonados son el hindú Abhijit Banerjee, la francesa Esther Duflot y el estadounidense Michael Kremer. Los investigadores trabajan, mayormente,  en Estados Unidos, (EE.UU.) desarrollando su trabajo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en la Universidad de Harvard y dos de ellos, con la Universidad Católica de Chile. Los tres, en muchos casos han realizado trabajos conjuntos sobre el tema de la pobreza pero, desde un punto de vista muy sui generis.

Los investigadores económicos han introducido nuevas aproximaciones para buscar las mejores vías científicas para luchar contra la pobreza global, acentuando sus búsquedas de esquemas de intervenciones más eficaces para mejorar la salud infantil o la educación. Al respecto, los investigadores han encontrado métodos más eficaces para resolver problemas específicos, dictaminó la Academia sueca.

Los investigadores Duflot y Banerjee, que son matrimonio, fundaron el laboratorio de políticas públicas  JPAL para América Latina y El Caribe con sede en Chile, en la Facultad de Economía de la Universidad Católica.

La economista Duflot es la segunda mujer en recibir el Premio Nobel de Economía y es profesora del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en donde obtuvo su doctorado en 1999. Su esposo  Banerjee se doctoró en economía en la Universidad de Harvard y también es profesor del MIT. A Duflot la han llamado la “nueva gurú de la pobreza”, en los ámbitos académicos.

Duflot entrevistada por El Mercurio de Santiago, por la periodista Paula Escobar,[1] citó uno de sus descubrimientos, relacionado con un plan de alimenticio en África (no señala el país) y manifestó que “no veía el sentido a distribuir comida en las escuelas si la tasa de ausentismo era tan alta”. O esto está mal reseñado o lisa y llanamente la economista no consideró la necesidad de aliviar el hambre de por lo menos una parte del alumnado. Duflot manifestó que al estudiar las causas (de la deserción escolar) encontró una lombriz en el estómago de los niños, “lo cual era solucionado con una pastilla de un dólar que se tomaba una vez al año”.

El laboratorio JFAL cumplió 10 años en Chile y Duflot en sus tres viajes a Chile ha dictado clases magistrales sobre el tema de la superación de la pobreza, siendo Chile el país menos pobre de Latinoamérica, lo cual podría ser un contrasentido. Participó también en una comisión para sugerir políticas públicas y posterior mente habló sobre micro finanzas.

El comunicado de la Academia sueca, plantea que los tres economistas  “han introducido nuevas aproximaciones para buscar los mejores caminos para luchar contra la pobreza global, concentrándose en aspectos concretos y manejables”. Así, los investigadores han encontrado métodos más eficaces para resolver problemas específicos lo cual, realmente, no está del todo claro.

La Academia sueca destacó que Kremer y sus colegas, demostraron la eficacia sus experimentos utilizando experiencias de campo para evaluar una serie de intervenciones que pudieron mejorar los resultados escolares en oeste de Kenia. (Esto que hicieron estos economistas es novedoso pues generalmente no hay experiencias de campo en sus experimentos sociales). Las experiencias de campo han sido muy valiosas en África y también se ha estudiado el desarrollo en países de Latinoamérica lo cual ha estado a cargo de Banerjee y Duflo, con en cooperación con Kremer, habiendo realizado estudios similares en otros campos y en otros países. Sin embargo, estos estudios son parcialmente útiles pues discriminan a los estudiados entre hombres y mujeres, entre campesinos y citadinos.

Como resultado directo de este tipo de estudios, más de cinco millones de niños en India fueron favorecidos por programas para mejorar el rendimiento escolar. Otro ejemplo son los subsidios para programas preventivos en salud en algunos países. Estos programas de subsidios son bastante antiguos y no se sabe si por los estudios de estos galardonados fueron incrementados, regulados, controlados o mejorados o suprimidos.

El Premio Nobel de Economía, que no fue creado por Alfred Nobel, es el más cuestionado por críticos e intelectuales. Casi todos los ganadores ganadores son estadounidenses provenientes de la Universidad de Chicago y son catalogados como capitalistas a ultranza o neo-liberales, siendo cinco de ellos, en la actualidad, miembros de la facultad de Economía de la misma universidad por ganar el premio. El único galardonado que no ha sido economista fue Herbert Alexander Simon, con estudios en ciencia política, distinguido en 1978.

La verdad, es que la mayoría de los trabajos o experimentos económicos premiados  por la Academia Sueca, no han contribuido a la eliminación de la pobreza, ni a la redistribución de la riqueza. Por ejemplo, la concepción de Esther Duflot sobre la pobreza se caracteriza, según los críticos por ser fuertemente individualista. Ya que supone que cada individuo es responsable de su propia situación lo cual, realmente, no es cierto pues el individuo depende de las políticas gubernamentales, del medio ambiente, de las oportunidades de su educación, de trabajo, de salud, de vivienda, etcétera. y, por lo tanto, las políticas propuestas por los economistas y políticos en general, deben enfocarse en darle oportunidades de cambio y mejoramiento  de cada uno de ellos.

Los estudios de esto economistas son basados en métodos experimentales que en el campo social replican los métodos de las ciencias naturales: a un grupo se “le aplican” un programa y a otro grupo (un grupo de control) no. La diferencia de resultados es el impacto del programa; es decir, estos mueren porque no les aplicamos nuestros métodos y los otros no porque su supervivencia se basó en nuestros métodos. En otras palabras, esto suena medio fascistoide.

Los métodos usados son cuestionados desde el punto de vista ético de experimentar con seres humanos y no “aplicarle” a un grupo una política que podría mejorar su situación, “hasta la imposibilidad de replicar un mismo “experimento” en distintos contextos”. En las ciencias naturales, las condiciones de aplicación del experimento se aíslan y evalúan en el laboratorio; pero, en las ciencias sociales ¿cómo comparar los resultados de un programa en India y Chile sin tener en cuenta la historia, trayectoria, el medio ambiente, y todo el resto de variables político-sociales que intervienen en cada una de esas sociedades?

Otra de las críticas a las posiciones de estos economistas está relacionada con el desarrollo económico de las mujeres. Vuelven al pasado. Recordamos que en América Latina, a mediados del siglo XX muchos gobiernos como el mexicano, peruano y chileno le regalaron máquinas de coser a las mujeres para que ellas crearan sus microempresas de costuras. Obviamente los grandes beneficiados fueron las fábricas de máquinas de coser que vieron aumentar enormemente sus pedidos en esos países pero la gran mayoría de las mujeres no solucionaron sus problemas económicos.

Es más, al plantear que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones, por el solo hecho de que éste exista va a hacer que mejore la situación de los habitantes mejore; (algo así como una teoría del filtro que planteaba Margret Tatcher, para la equidad de género). El chileno Manfred Max Neef, Premio Nobel Alternativo de Economía, manifiesta que la economía   “Es una disciplina cuya función es construir modelos matemáticos que pretenden interpretar los procesos del mundo en que vivimos”, y al parecer esto es lo que han hecho los últimos premios Nobel de Economía aunque esta vez han trabajado en terreno.

Max Neef explica que si la economía fuese una ciencia, “los economistas actuarían como científicos. Vale decir que si se constata que una teoría o modelo no funcionan, de inmediato se los descarta para buscar otras alternativas. Pues eso es exactamente lo que el economista no hace. Y como resultado tenemos un mundo manejado por políticos, asesorados por economistas que no conocen ni entienden la realidad”.

La economía la basan en una cosmovisión mecánica. Lo cual significa que lo único que persigue son metas cuantitativas, dice Max Neef,  representadas por el crecimiento medido a través del Producto Interno Bruto (PIB), el cual se ha convertido en el indicador fundamental para todos los países y “se ha transformado en un fetiche que, a estas alturas, está haciendo mucho daño”, Conversando conmigo MaxNeef me explicó que, por ejemplo, en un país como Chile en el cual hay tantos sismos es imposible que baje el PIB pues constantemente había que crear empleo, desarrollar industrias, crear nuevos productos, etcétera pues era necesario crear lo perdido. En otras palabras siempre habría un nuevo crecimiento económico.

El mundo no es mecánico, dice Max Neef, sino que orgánico como lo entiende la economía ecológica, “actualmente esta disciplina (la economía) está creando economistas que no entienden el mundo real, “por lo tanto es imposible para ellos percibir la trascendencia de la interconexión inseparable entre economía, naturaleza y sociedad”. “En cuanto al argumento que exponen algunos economistas de diseñar mejores modelos, Max Neef dice que estos “no se dan cuenta de que la única manera de lograr una mejor comprensión de la realidad es revalorizando una vez más la historia económica y la historia del pensamiento económico. En otras palabras, afirma, necesitamos volver a contar con economistas cultos”.

No se critica a la Academia Sueca por criticarla, se la critica por no entender que la economía trata con seres humanos y no con cosas. Se la critica porque los seres humanos no son simples cuadros y modelos matemáticos que se olvidan del respeto y de la solidaridad. Es por eso que el ecologismo está cada día más fuerte pues él trata de la solidaridad como acontece actualmente con el cambio climático.

Existe una tremenda testarudez de parte de quienes son seguidores de la corriente principal de la economía. La economía neoliberal ha asesinado a más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, y no hay ningún acusado, no hay ningún preso, no hay ningún condenado. Todos los horrores que estamos viendo en el mundo, gran parte de ellos, tienen un trasfondo que está anclado a esta visión de tratamiento y práctica económica.

Por eso planteamos junto a Max Neef que la obsesión del crecimiento, es un disparate, ya que una elemental ley natural, que todo el mundo conoce, es que todos los sistemas vivos crecen hasta un cierto punto en que dejan de crecer. Tú dejaste de crecer, yo deje de crecer, el árbol grande deja de crecer, pero no deja de desarrollarse.

Seguir forzando el crecimiento para consumir más y más y seguir produciendo una infinita cantidad de cosas innecesarias, que terminan de contaminar mares, lagos campiñas, desiertos, creando cambios climáticos, generando las instituciones más poderosas del mundo como lo son la publicidad, y la banca (tarjetas de crédito)  cuya función es una y muy clara: haciendo comprar aquello que no se necesita, con dinero que no se tiene, para crear envidia en quienes no son conocidos.

La economía tradicional que ha premiado la Academia Sueca desde que se instauró el Premio Nobel de Economía, que no fue creado por Alfred Nobel, tiene en la economía ecológica a una economía que está al servicio de la vida y tiene características fundamentalmente opuestas a la convencional. La economía convencional (tradicional) desde una visión ética, se sustenta en una visión mecánica, newtoniana: el humano, la economía y el mundo son mecánicos. Y en un mundo mecánico se tienen sistemas con partes que se descomponen, analizan y vuelven a armar. Por otro lado, la economía ecológica se sustenta en una visión orgánica. Los sistemas no tienen partes, sino que participantes, los cuales no son separables. Lo cual significa que todo está intrínsecamente unido y relacionado como lo plantea Alfred Max Neef.

E-mail-conchamh@gmail.com

[1] El Mercurio , p.B7 Economía y Negocios, 15 de octubre 2019.

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