Prensa (El Pueblo-Ceuta) Las mafias cobran 18 euros a cada migrante por saltar las vallas fronterizas

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El documento policial que el Gobierno ha utilizado en el recurso que presentó recientemente ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para defender dos devoluciones en caliente del Partido Popular por las que fue condenada España, destaca que este pago permite al migrante formar parte de un grupo bajo la protección de estas mafias que, a su vez, imponen unas “normas internas”

. Estas organizaciones mafiosas están dirigidas por un presidente, quien cuenta con la ayuda de un primer ministro y varios oficiales, según la nomenclatura que utiliza el propio grupo. Son estos cabecillas los que recaudan el dinero y resuelven los conflictos entre migrantes con la imposición de castigos. Entre ellos, el de no participar en el siguiente intento de entrar en España.
Aquellos migrantes que rechazan pagar el dinero son excluidos y se les advierte de que “no estarán protegidos por la seguridad brindada (por estas mafias) al resto del grupo”. Además, se les impide participar en los intentos de asalto a la valla. “Se ven obligados a vivir fuera del área del grupo y tendrán que intentar el ataque por su cuenta”, recoge el documento de la Guardia Civil.El grupo mafioso es el que decide el día, la hora y el punto exacto de la frontera para intentar un asalto en el que solo pueden participar los que han pagado. 
Antes, sus responsables envían exploradores, entre ellos al menos uno de sus oficiales, “para inspeccionar el área y recopilar información actualizada sobre las medidas de seguridad implementadas por las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas”, explica el informe. Ellos marcaran qué puntos de la frontera son “más vulnerables” y cuales se descartan por estar “muy protegidos”.
Una vez decidido el día, las mafias convocan a los migrantes para preparar la acometida de la que únicamente son excluidos los que están heridos “o han sido castigados”. A los que sí participan, la organización les retira los teléfonos móviles, que no les devuelve hasta que están cerca de la valla. En el caso de muchos participantes, los guías que dirigen a los migrantes llegan a utilizar chalecos reflectantes para que durante la caminata hasta la valla —que se realiza de noche para burlar los controles policiales marroquíes— puedan ser vistos fácilmente por los participantes que les siguen.
Una vez cerca de la valla, son los oficiales los que dan instrucciones a los participantes en el intento sobre cómo intimidar a los policías marroquíes y españoles con gritos y con el lanzamiento de piedras, palos, excrementos, ácido y cal viva, como ha ocurrido en los dos últimos asaltos en Ceuta. Si fracasan, y tardan más de un mes en participar en un nuevo intento, los migrantes tendrán que pagar de nuevo 200 dírhams al grupo mafioso. En caso contrario, serán expulsados del campamento y tendrán que intentarlo por su cuenta.