Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Provocaciones argelinas Obsesión frustrada

De nuevo "amenaza exterior"

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Algunos creen que, además, de la desastrosa situación interna que exige la invención de una “amenaza exterior, de los sucesivos fracasos en el Sahara y, sobre todo, de la, cada vez más irreversible marroquinidad del Sahara, el régimen militar argelino busca con sus repetidas provocaciones (sin eco) obligar a Marruecos a desplazar parte de sus fuerzas armadas de las fronteras en el Sahara a los nuevos “puntos de conflicto”.

En su perverso calculo, los generales argelinos creen que así pueden, proporcionar una oportunidad, por más mínima que sea, a sus milicias del Polisario a invertir una situación literalmente zanjada.

No obstante, en su larga y tumultuosa experiencia con las fuerzas armadas marroquíes, estos generales no deben ignorar que no se dejan orientar por las ilusiones argelinas.

Otros creen que se trata de los últimos cartuchos, asimismo mojados de un régimen que busca “legitimidad” a través de la hostilidad y de la crispación.

Coletazos que anuncian el comienzo del fin del conflicto que ha creado con Marruecos y que le ha costado un golpe del que nunca se levantará.

Así las cosas, el cierre a cal y canto del Sahara marroquí, ha dejado al Polisario y a su mentor argelino sin voz y sin motivo de difamar.

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