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¿QUÉ SUCEDERÁ CON LOS CIENTÍFICOS LATINOAMERICANOS? Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Docente – Chile

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Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD –Docente-Chile

Como en el resto del tercer mundo el costo económico del Covid-19 está golpeando muy fuertemente a América Latina, en especial en aquellos países en que imperan las dictaduras…

La inmediatez de la respuesta latinoamericana al Covid-19 fue rápida. Apenas este virus se manifestó en China, Estados Unidos (EE.UU.) y Europa (Más tarde llegó al África y Oceanía), CINVESTAV (Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México hizo que sus científicos entraran en acción convirtiendo unos de sus laboratorios en una clínica de diagnósticos logrando a mediados de marzo lanzar otros siete proyectos de estudio para el Covid-19 y justo cuando la epidemia comenzó a hacer estragos en el país.

La ceguera del mandatario Manuel López Obrador según Sciencie, significó que ordenara quitar los fondos fiduciarios públicos que financiaban a largo plazo al Cinvestav en donde se emplean más de 7500 personas en sus nueve campos de investigación”. “Tres semanas después, anunció un recorte del 75% en los presupuestos operativos de algunas instituciones federales, incluido el del Cinvestav, que habría obligado a cerrar el instituto, dice el director del Cinvestav, José Mustre de León”[1]

Según informa el periodista científico de Sciencie Rodrigo Pérez Ortega, otro golpe siguió el 14 de mayo, cuando el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) pidió a los científicos que donaran su suplemento federal mensual al sistema de salud de la nación para apoyar la respuesta al COVID-19. “No solo no tendríamos dinero, sino que tendremos que sacar dinero de nuestros propios bolsillos”, manifestó Gabriela Olmedo, ingeniera genética y directora del campus de Irapuato del Cinvestav.

Pero, los mexicanos no son únicos. En América Latina, los investigadores han hecho una verdadera maratón académica para contribuir con su experiencia a vencer a la peor crisis de salud pública en un siglo y demostrar que varias décadas de inversión, aunque poca,  en investigación, incluida la capacidad de realizar grandes ensayos clínicos, ha dado sus frutos. “Básicamente demostramos que tenemos conocimientos en el país que se pueden poner a trabajar en beneficio de la sociedad en su conjunto”, informa Aisén Etcheverry, quien dirige la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile. Pero, la pandemia ha creado grandes problemas económicos y financieros para la región, que enfrenta una contracción proyectada del 5,3% en el producto interno bruto (PIB) de este año. Los propios gobiernos están afectando duramente a la ciencia y amenazando los logros obtenidos con tanto esfuerzo.

Latinoamérica cuenta con menos del 10% de la población mundial, y sin embargo, ha producido casi un tercio de las muertes por COVID-19 reportadas. En muertes y recuentos de casos, Brasil, por ejemplo, ocupa el segundo lugar después de Estados Unidos; Colombia, Chile, Perú y México también se han visto muy afectados, cuyas consecuencias podrían llevar a 16 millones más  de habitantes a la pobreza extrema, según las Naciones Unidas.

Hernando García Martínez, director del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Bogotá dice que el crecimiento de Latinoamérica en investigación básica, logrado a través de décadas de inversión en muchos países, ha colocado a la región en una mejor posición para contraatacar la pandemia. “No hubiéramos tenido la capacidad de dar respuesta a un problema tan directo y real para la sociedad como el COVID-19”, describiendo  la crisis como un “desafío fascinante”.

Rodrigo Pérez Ortega dice que los investigadores colombianos estuvieron entre los primeros en iniciar un ensayo clínico de plasma convaleciente, al inicio de abril; “suero rico en anticuerpos de personas que se han recuperado, para pacientes con COVID-19”. Es importante saber que más de 190 otros ensayos clínicos están en curso en Latinoamérica, en donde  investigadores de Brasil, México y Argentina se han sumado a la maratón para desarrollar sus propias vacunas y son socios en los ensayos de fase II y III de los pioneros en vacunas internacionales. En Chile, el gobierno del presidente Piñera dio su total apoyo al acuerdo de la Universidad Católica con la empresa china Sinovac para efectuar los ensayos clínicos para la vacuna del Covid-19, para lo cual entregó más de 2 mil millones de pesos chilenos, además de informar que apenas se tenga la vacuna esta será totalmente gratuita para la población.

Hay que reconocer que en  Argentina y Chile, el apoyo político ha  aumentado para combatir la pandemia. El presidente argentino Alberto Fernández, está ahora adoptando un enfoque amigable con la ciencia de su país, prestando mayor atención a sus asesores científicos y prometiendo más fondos. Ahora, los argentinos  ven que priorizar la ciencia ayuda al país a responder a la pandemia. « Por supuesto, la pandemia significa que sufriremos retrasos y otros desafíos », « pero creo que la ciencia permanecerá en una posición más fuerte que antes », argumentó Juan Pablo Paz, secretario de Estado para la coordinación científica y tecnológica.

Etcheverry en Chile logró redirigir su agencia, como parte de un nuevo Ministerio de Ciencia y, colocando  $ 3 mil millones para rastrear los impactos sociales de la crisis, tales como  aumentos en la violencia doméstica y retrocesos en el aprendizaje de los estudiantes; esto último es lo más problemático pues la mayoría de los alcaldes se oponen  a que, por ahora, los estudiantes vuelvan a clases presenciales. Etcheverry dijo que demostrar que la ciencia podría ayudar « generó una conversación dentro del gobierno que nunca había sucedido antes », « Definitivamente es un punto de inflexión en cómo se percibe el sector ».

A pesar de las ofertas y promesas, la crisis económica persigue a los científicos chilenos. “! un programa de becas que financia estudios internacionales para aspirantes a investigadores a cambio de su promesa de traer experiencia a Chile, que ha impulsado el crecimiento de muchos campos científicos en Chile, ha sido parcialmente suspendido”. “Tener eso congelado o cuestionado solo porque estamos en una crisis no es la decisión correcta porque este es el tipo de cosas que te preparan para la próxima”, dice César Fuentes, astrónomo de la Universidad de Chile. Fuentes piensa que no se está considerando el futuro; así de simple.

En Perú, el panorama es más oscuro según la ex presidenta del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) Gisella Orjeda,. Durante su mandato, Orjeda ayudó a logró llevar el presupuesto anual de CONCYTEC de $ 5 millones a casi  $ 40 millones; pero, « todavía no es suficiente », pues además del Covid-19 hay muchos proyectos de salud pública que están inconclusos. Por su parte Ecuador, vecino a Perú los investigadores han aprendido a no depender de fondos federales. Para Diego Quiroga, decano de investigación de la Universidad San Francisco de Quito “la pandemia parece empeorar las cosas”, le preocupa que una fuente de ingresos para su universidad, tales como las tasas de matrícula, pueda caer si la crisis económica suprime la inscripción de estudiantes. “Si no buscamos financiamiento en el exterior, no tendremos nada”, y  predice que la pandemia provocará un éxodo de científicos jóvenes. « Estamos perdiendo toda una generación de científicos ».

Rodrigo Pérez Ortega dice en Sciencie que en México, luego de una protesta de investigadores, estudiantes y medios de comunicación, el presidente ordenó a los funcionarios del Conacyt que retiraran su petición de donaciones. “Si no hubiéramos tenido este ambiente de recorte presupuestario, podríamos haber hecho mucho más”, dice Mustre de León quien manifiesta que se está perdiendo una generación entera de científicos jóvenes por falta de apoyo económico. El latigazo financiero puso de manifiesto la facilidad con que años de apoyo financiero a la de la ciencia en México podrían deshacerse de repente. “Todavía tenemos mucha fragilidad”, La pandemia ha empeorado una relación ya tensa entre la comunidad científica y la directora del Conacyt y bióloga del desarrollo María Elena Álvarez-Buylla Roces”, quien ha logrado silenciar voces independientes con medidas autoritarias por centralizar la política científica. “Elena no tiene ningún liderazgo porque no se lo ha ganado”, dice Olmedo. (Conacyt, que financia hasta el 77% de la ciencia mexicana, obviamente, no respondió a múltiples solicitudes de comentarios de la revista Science).

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro, ha cuestionado casi totalmente la experiencia científica, minimizando la gravedad de la pandemia y promoviendo tratamientos que carecen de evidencia. “En Venezuela, dice Sciencie, las alarmas de los científicos provocaron amenazas de funcionarios gubernamentales de alto nivel. De acuerdo con los datos del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela, 18 informadores han sido detenidos en el país desde que el presidente Nicolás Maduro decretó el estado de alarma para hacer frente a la pandemia del coronavirus, por denunciar casos de Covid-19. Y en Colombia, siete senadores enviaron al presidente Iván Duque Márquez el 27 de julio una carta en la que se quejaban de la falta de liderazgo durante la pandemia de Mabel Torres, quien lidera el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y que anteriormente estuvo envuelta en escándalos por su ascenso, de un tratamiento contra el cáncer no probado. “Es un ministerio ausente”, dice la inmunóloga Gabriela Delgado Murcia de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. « Nos sentimos desolados ». Dos días después, el Ministerio de Finanzas propuso un recorte del 35% para el presupuesto científico del país para 2021. En otras palabras si los científicos critican, o se quejan de los burócratas latinoamericanos son castigados con menos dinero para sus investigaciones.

A pesar de los desafíos y de los cambios que ha traído la pandemia hay que mantener la esperanza. Como se dice en Latinoamérica “la esperanza es lo último que se pierde”. Rodrigo Pérez insiste en que los años de escasez de fondos han enseñado a los investigadores latinoamericanos a hacer mucho con muy poco, una habilidad especialmente útil en estos días. Dice, « Somos muy adaptativos ». No solamente os científicos se han acostumbrado a la pobreza en Latinoamérica sino que los pueblos que en este momento ven aumentar su pobreza día a día debido a que la pandemia les quitó sus trabajos formales e informales y a que los nacos y empresa del retal les siguen cobrando y embargando sus enseres por falta de pago. La pobreza ha aumentado a más de 220 millones de personas y, al parecer, a nuestros políticos, poco les importa.

E-mail: [email protected]

[1] Rodrigo Pérez Ortega es un periodista científico que cubre la vida de las ciencias, medicina, salud y academia. (Ver en Revista Sciencie).

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