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QUISIERA PARA ESTA NAVIDAD Elías D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

Las fiestas de fin de año tienen un significado especial, y mueven el espíritu y los corazones, generando un sentimiento profundo, generoso, armonioso y comprensivo.

A despecho de aquello sucedido durante el año, tanto a nivel global, como local o individual, y pese a los dolores, tristezas, angustias sufridas, la llegada de las fiestas nos predispone de otra manera.

Parece algo irracional, sin sentido, pero la condición humana hace que fijemos metas, nos propongamos términos y nos conmueva llegar a concluir una etapa y haber logrado aunque sea pequeños avances en nuestra existencia.

La gente esta contenta, distendida, todos se saludan; aún a personas que en otro momento del año nos hubiera resultado indiferente y hubiéramos pasado de largo.

Pero es la Navidad, y entonces las cosas cambian.

Es el momento ideal para  replantearse propósitos, prioridades y sobre todo formas de encarar la vida.

Cada uno saca de sí lo más íntimo, lo propio y personal, lo que lo define quien es y como es.

Es un poco desnudar los sentimientos primero con uno mismo, y después con los demás, porque también es ésta la época de las revelaciones, de las cosas que a veces no se dicen, o se obvian, pero… ahora porque no decirlas.

Por eso determinar aquello que queremos para esta Navidad, determina un poco quienes somos y que pensamos.

Hay una suposición previa, anterior a cualquier cuestión.

Es una fiesta común, familiar y social, entonces el querer no puede encajar con un pensamiento individual o personal.

Mas allá de lo válido de querer progresar, de pretender mejorar individualmente, las fiestas son familiares, sociales, solidarias y de todos.

Entonces que es lo que quisiera.

La primera petición sería una Navidad en paz, donde haya alegría y felicidad por igual en todos los hombres, y donde la solidaridad hiciera que todos pudieran festejar dignamente las fiestas.

Luego pediría que se ilumine la mente, y el pensamiento de la gente estuviera abierto a la aceptación de cambios en su comportamiento y en su relación con los demás, en especial a comprender que es lo que realmente necesitan y es suficiente para su vida, y que es superfluo.

También que esa apertura significara el cuestionamiento de la relación con los demás, como los tratamos, cuales son las condiciones a los que lo sometemos, si somos justos y equitativos en los acuerdos y en el trato, y si en realidad le damos lo que les corresponde.

Que acompañe a ese pensamiento, la convicción y el esfuerzo desde la acción de cada uno, por un camino común, por el desarrollo en conjunto de la existencia, de la concepción de la unidad comunitaria, y el apego a la paz y a la equidad entre todos.

Que todos pongamos el máximo esfuerzo en erradicar la violencia, la deshonestidad, la corrupción, la injusticia y la discriminación, y que nuestra palabra y nuestra acción alcance para que quienes deben actuar, erradicarla, juzgarla y hacer responsables a los que no cumplen; que actúen y cumplan con su deber y con el rol social que tienen.

Que no pongamos nuestro apego y nuestro corazón en las cosas materiales, que el moho y el orín corrompen, porque desnudos venimos a este mundo, y desnudo nos iremos de él.

Quisiera que las Naciones comprendan que no hay mayores ni menores, que todas tienen la misma entidad y a todas se les debe el mismo respeto y la misma condición, en razón de sus tradiciones y de la voluntad de sus habitantes.

Que la familia humana fuera en realidad una familia, en la que puedan festejar en conjunto y desear y conseguir la felicidad y la existencia digna de todos los hombres.

Quisiera poder reunir a todos los hombres en el corazón de cada uno y pedir y desear un mundo mejor, un mundo de amor

Quisiera festejar con todos mis afectos, y pedir a Dios por la bendición y la proyección de la vida de todos y cada uno.

Quisiera sobretodo que estuvieras tú.

Quisiera el don de la paciencia eterna

aquella que te aquieta y enternece

quisiera el don de aceptar que yerra

la humanidad una y tantas veces

Quisiera el don de la alegría extrema

aún en el dolor que te estremece

quisiera el don del sabio que espera

lo que va a llegar y que acontece

Quisiera el don de la vida sin barrera

soportar aquello que adolece

porque en ti no hay frontera

para gozar del abrazo, quien te bese

es el amor lo que tu quisieras

en la dichosa existencia que mereces

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