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QUO VADIS CHILE Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. Director de la ONG Olof Palme, Chile

El país sudamericano puede caer en una Guerra Civil

Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. Director de la ONG Olof Palme, Chile

Santiago de Chile/infomarruecos.ma/conacentomarroquiblogspot

América Latina de izquierda a derecha, de derecha a izquierda pero, no es capaz de solucionar los problemas de la gente. El populismo va de lado a lado y para este año que termina más del 30% de la población latinoamericana según la CEPAL (Comité Económico Para América Latina), organismo perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para medir, alertar y ayudar a salir del subdesarrollo a los países latinoamericanos que están afectados por la pobreza; por eso y otras razones de carácter puramente éticos, es que Chile, Colombia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Perú, etcétera, es que se ha levantado bajo fuertes protestas.

El problema es muy grave, uno de cada 10 latinoamericanos vive en pobreza extrema. Los gobiernos de izquierda han recurrido a los controles de precios pero no crean empleos, no garantizan la estabilidad social ni política pero, los gobiernos de derecha que han recurrido a las políticas friedmanas (Milton Friedman) del control del flujo monetario y la aplicación de las políticas de los llamados Chicago Boys, creyendo que con una extrema libertad de mercado sanarían las economías, también han fracasado pues sólo han logrado crear monopolios privados y oligopolios que explotan los bolsillos de los siempre más pobres llegando a desdeñar y destruir la seguridad social.

Los gobiernos de izquierda han caído en el torbellino de la corrupción y del narcotráfico; los de derecha en el control de los mercados que cada día son más pequeños y pobres pues al crear pobreza pierden consumidores. Por otro lado, algo tienen en común ambos sistemas: no creen en el cambio climático ni en la pérdida de flora y fauna. Esto ha significado, también, la caída en el empleo.

Todo lo anterior ha creado una ola de protesta de la que ahora se escapan solamente Uruguay y Paraguay pero no por tener políticas más sanas sino, más bien, por la inercia de los pueblos. Las protestas exigen, cada día más y con más fuerza como es el caso de Chile y ahora Colombia, ambos países gobernados por la derecha cambios en las políticas sociales, cambio en las políticas de desigualdad. Hay que considerar que según la CEPAL unos 6 millones de personas más pasarán a engrosar el ejército de pobres quienes al final del día se transformarán en ejércitos del narcotráfico. Esto llevará la extrema pobreza a crecer en más de 70 millones de seres, pasando a 190 o más millones de personas.

Los “técnicos” (“economistas” de la CEPAL) culpan de esto a la baja en las exportaciones de productos básicos, sin considerar, para nada, los problemas de la falta de educación, salud y vivienda. Lo que dice el organismo económico con sus “técnicos” apoltronados en el barrio más exclusivo de Santiago de Chile es que  “El fin del auge de las exportaciones de materias primas y la consiguiente desaceleración (económica) cambió la tendencia a partir de 2015. (Pero) el proceso se agudizó por la disminución del espacio fiscal y las políticas de ajuste que afectaron a la cobertura y la continuidad de las políticas de combate a la pobreza y de inclusión social y laboral”. En otras palabras podíamos leer que quienes más tienen más impuestos evaden, como sucedió en Chile en donde los especuladores de la Bolsa, de las farmacias, laboratorios, agricultura, pesca, y minería, fueron castigados por la evasión tributaria millonaria con clases de ética, mientras que a un pobre y pequeño comerciante o pequeño productor lo embargaban o enviaban a la cárcel por deudas al fisco.

Lo que olvidan los gobiernos es que no solo el crecimiento económico hace desaparecer la pobreza. Nada se saca, por ejemplo con tener un PIB promedio alto si quienes ostentan, como en Chile el 80% de la riqueza son apenas el 1% de la población. Los gobiernos se olvidan de la redistribución de la riqueza mediante políticas fiscales democráticas que den la oportunidad de generar recursos para quienes menos tienen.

En el caso de Chile, es patético, con más de 40 días de violentas protestas, en donde los infiltrados del narcotráfico (y se dice que de otras naciones como Venezuela) provocan desmanes que al país le costarán miles de millones de dólares en pérdidas, además con la vertiginosa caída del Peso chileno que de 700 pesos por dólares ha pasado en estos días a 850 pesos por dólar lo cual ha obligado al Banco Central a inyectar unos 20 mil millones de pesos al mercado.

Todo lo anterior se ha prestado para que la policía chilena haya actuado en contra de los manifestantes de una manera muy poco profesional dejando unos 1500 heridos y más de 200 personas con pérdidas de la visión al perder sus ojos por disparos de la policía; pero, del mismo modo, es decir con poco profesionalismo,  lo han hecho organismos de Derechos Humanos (DD.HH.) como Amnistía Internacional (A.I.) que plantea que ha existido una “Política deliberada para dañar a manifestantes apunta a responsabilidad de mando”, lo cual incita aún más al odio en lugar de aplacar la situación y entregar recomendaciones como lo hizo Human Rights Watch. (H.R.W.). Derechos Humanos sin Fronteras, representado en Chile por el actual Presidente del Centro de Estudios del Magreb Para las Américas Juan Carlos Moraga, apoya la declaración de Amnistía Internacional, sin haber, esta última llevado observadores a la calle hasta que apareció la activista mexicana Erika Guevara Rosas, quien es funcionaria de A.I. en México y Londres.

El problema con muchas de estas organizaciones de DD.HH. todas financiadas desde el extranjero, es que han dicho que en Chile hay una política coordinada (sistemática) del Estado chileno. Dice A.I. : ”El grado de coordinación requerido para sostener la represión violenta de las protestas durante más de un mes conduce razonablemente a pensar en la responsabilidad del mando al más alto nivel, sea porque ordenó o toleró la represión. Tal extremo, naturalmente, debe ser dilucidado por una autoridad judicial independiente e imparcial”. Esta acusación es inaudita pues pone en entredicho la división de Poderes del Estado de Chile y quienes apoyan esta acusación también se hacen cómplices. H.R.W. fue más claro ante esto pues, no está de acuerdo en que haya un ataque sistemático en contra de la población que protesta.

Lamentablemente, algunas organizaciones de DD.HH. solo acusan al Estado chileno de represión pero, obvian hablar de los violentistas, quienes se infiltran entre quienes protestan por sus derechos sociales y atacan impunemente a propiedades como supermercados, Iglesias, incendiándolas, hospitales, escuelas, fábricas, etcétera, haciendo que miles de chilenos pierdan sus trabajos. Ya está comprobado que quienes lideran estas bandas delincuenciales son narcotraficantes y en pocos casos delincuentes comunes. Según la policía más de  14 mil saqueadores y ladrones han sido apresados, de los cuales hay una gran mayoría que son menores de edad. Las organizaciones de DD.HH. han obviado hablar sobre este tema considerando que hay cerca de 2500 policías heridos por ataques de estos individuos.

Al momento de escribir esta nota, siguen las protestas y los saqueos en varias ciudades de Chile. Muchas personas piden la salida de los militares para poner calma y orden ¿Será esa la solución? ¿Va Chile hacia una Guerra Civil? ¿Quo Vadis Chile?

e-mail: conchamh@gmail.com

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