América LatinaCrónicasCulturaFeatured

   “Realidad y Sueños” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Tribuna infomarruecos.ma

Me estoy yendo lentamente como el sol tras el ocaso hacia las sombras de la noche. Ya no tengo hilo suficientemente fuertes para tejer sueños en el telar de la vida, me quedan algunos opacos de pálidos colores pero no alcanzan ni combinan para tejer un arco iris. Mis alas de soñadora ave viajera sobre el mar coqueteándole a las olas, han perdido fuerza para levantar vuelo. Mis pasos titubean sobre el camino entre los pastos con miedo de avanzar y tropezar con las mismas piedras que tiempo atrás corría a un costado de la huella. Necesito  saborear el aire fresco del amanecer como a un dulce fruto maduro para llenar de vida mis pulmones, las flores me niegan el color de sus pétalos y las perlas cristalinas del rocío formando un rosario sobre sus hojas. Mis manos ya no danzan sobre el teclado girando enloquecidas, apenas siguen el vaivén de un lento vals cuyas notas me regalan el trino de los pájaros y entonces la sonrisa vuelve a mis labios, entibian mi alma y la iluminan en medio de la niebla. Como loca inconsciente me aferro a los sueños como a  la cola de un barrilete multicolor, porfío con mis manos que quieren desprenderse, río a carcajadas, el viento me hace cosquillas, pataleo a las nubes para que me abran paso y aunque sé que en algún momento ellas serán mí guarida hoy las saludo y me escapo. Mi cola de barrilete me facilita la pirueta. Mi gaviota norteña, viene a rescatarme, coloca su plumaje blanco y suave debajo de mí, con su pico sujeta la cola de  mi barrilete y me hace señas de que me deje caer sobre su lomo. Lo hago, con temor, pero lo hago, me aferro a sus plumas y le pido: ¿Antes de devolverme a mi realidad puedes cumplirme dos sueños? Veremos si son posibles – me dijo la gaviota tucumana-,  pero dímelos al oído para que no se los lleve el viento. Lo hago. Mi ave viajera vestida de plumas sonríe y consiente con un movimiento de cabeza. De pronto siento frío, estamos sobrevolando MALVINAS.  No llores – me dice- si mis plumas se mojan no podré cumplir tu segundo sueño. Planea sobre mis islas –  las siempre nuestras -, y luego cambia de rumbo. Mi SÚPER GAVIOTA, es capaz de recorrer largas distancias sin descansar, yo me había dormido. Me despertó de un picotazo suave y sacudió mis cabellos con su pico. Ya llegamos -dijo- ¿y ahora qué? Sobrevuela el lugar, – contesté-, no es éste  tu valle tan amado. Desde las alturas, entre el alpapuyo, el canto de las aguas y el claro sol que ilumina sus cumbres, divisamos a Isabel, – tu mujer-, tus hijos y  nietos  que disfrutaban con la alegría de los verdores y el esplendor del paisaje que los rodeaban. Así en un instante, regresamos de Tafí del valle y llegamos a mi pueblo, en un soplo de imaginación y ensueño. Un sueño que cambió mi vida  sabiendo que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará en un sueño hecho realidad. Por eso amigo lector.  De ningún modo, aún en estos tiempos grises ¡Nunca dejes de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad! Mi gaviota tucumana, me dejó en mi cama y seguí soñando. Roberto mi marido dormía abrazado a la almohada.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page