Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Rechazo internacional al Polisario y su grotesca impostura Bolivia en espera de los que quedan -II

Saber y no denunciar

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar.

A los dirigentes del Polisario que aún quedan en estos tristes campamentos de Tinduf parece que el gato les haya comido la lengua… hasta los gatos se han ido.

Bolivia hoy, muchos otros ayer ¿Y mañana? La gente pregunta sin recibir absolutamente ninguna respuesta. “La situación es extremadamente delicada y una respuesta exige el aval de la presidencia”, soltaba sin calcular el alcance de lo que acaba de revelar uno de los altos cargos del Polisario, de paso, precísemelo porque es pertinente, por los campamentos porque ha fijado su residencia en Las Palmas.

De hecho, el “presidente” ni sus próximos caciques no se oponen a que sus próximos colaboradores “respiren” un poco bajo otros cielos. “Cuestión de aprovechar las fortunas cumuladas a expensas de la ayuda humanitaria y de los diferentes tráficos”, opina Sidi K.ML a quien responde una voz entre la multitud: “De todos modos nunca se olvidan de traer al ‘presidente” onerosos obsequios’”.

Todo el mundo sabe. Todo el mundo se calla. Todo el mundo está aterrorizado: el ejército de chivatos y la proliferación de prisiones y verdugos evita alzar la voz y menos expresarse libremente. “Aquí es difícil confiar en alguien, puntualizaba Sidi K.ML, haciendo gala a sus casi 30 años en el “círculo diplomático”, antes de rematar “ya habéis visto el destino de los blogueros de la Iniciativa saharaui por el cambio. De hecho ¿Dónde está? Que antes del congreso aparecían por todos lados”.

En el gulag argelino de Tinduf nadie sabe quién es quién… y casi es mejor.

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