Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Reconoce sus crímenes y difama al SG de la ONU: El Strip-Tease del Polisario

La otra cara de la moneda

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Para la junta militar argelina y su doméstico polisarista son tiempos de las vacas flacas. De nada les han servido sus payasos en la Cuarta Comisión de Naciones Unidas, pero si le ha costado al contribuyente argelino el ojo de la cara.

Antes, durante y después de esta Cuarta Comisión de la ONU, tanto la milicia del Polisario como su lentor argelino “cantaban” victoria antes de encontrar que era imposible ocultar sus crímenes de lesa humanidad y de negar que el organismo mundial no está como para apoyar ni directa ni indirectamente a grupos terroristas.

Para la ONU y su Secretario General Antonio Guerras que nunca han reconocido ni implícita ni explícitamente a la milicia argelina del Polisario, las vociferaciones de la milicia y sus calumnias contra el Secretario general solo ilustran su tono y su carácter innegablemente terrorista.

Son tiempos de quitarse la máscara y ponerse a insultar y a descalificar. No importa quién es, esta vez su blanco y su diana.

Y no es más que el comienzo… blanco y negro.

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