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Recuerdo útil: Marruecos/Colombia, Entrevista sin saber a quién (De « Apuntes de S. Jedidi)

La amistad masacrada

Said Jedidi es periodista y escritor, director de infomarruecos.ma/conacentomarroqui.blogspot

Hay episodios que nadie conoce y que, pasado cierto tiempo, por una u otra causa o motivo, se convierten para su autor o protagonista, en campanadas que dan en el mundo del olvido.

Era meses después de una visita oficial a Marruecos. Me llaman de la dirección de la RTM para indicarme que debía trasladarme” inmediatamente” a Marrakech, donde debía encontrar un equipo que me acompañaría en una entrevista a una personalidad latinoamericana.

“Si no me dicen el nombre, inútil preguntar quién”, pensé en viejo y experimentado reportero. Sin pérdida de tiempo, me fui a casa recogí ropa para dos días y…. rumbo a la ciudad ocre.

Ni preguntas ni respuestas. Lo que hoy es enigma, mañana será de notoriedad pública. Ya en el vehículo “a mi disposición” se trataba de alguien importante. Por lo que, a falta de detalles, buenas eran la imaginación y las deducciones.

En Marrakech, conocí el nombre de mi entrevistado, pero no del que me lo dijo ni su calidad.

Primer contacto: Se trataba del presidente en ejercicio de Colombia Andrés Pastrana Arango, quien poco antes había efectuado una visita oficial a Marruecos, sancionada por una serie de acuerdos de cooperación y del comienzo de una amistad que nunca atravesó ningún altibajo.

En su residencia el presidente Pastrana estaba con familia y de una manera muy relajada, lo que reflejaba el grado de amistad con el Rey Mohamed VI y su amor por la ciudad de Marrakech.

Media hora de conversación, cita para mañana y acuerdo sobre las modalidades de la entrevista. El hombre era enigmáticamente entrañable, educado, amable y disponible. Con un respeto religioso, propio de los ilustres estaedistas latinoamericanos, me despedí del presidente.

De vuelta al hotel pensé que ni siquiera hacía falta preparar un cuestionario. Andrés Pastrana era de la calidad de los estadistas que contagiaban amistad y simplicidad.

No me equivoqué. Al día siguiente, puntual como un reloj suizo, el presidente nos esperaba (porque en el hotel me dijeron que también había un periodista de la MAP) hecho, esta vez un presidente: traje, corbata y ancha sonrisa que inspira confianza.

El resto es normal: cámaras, micrófono y alternancia en las preguntas.

“Gracias señores”, nos dijo despidiéndose. “Gracias a usted, Sr. Presidente por su modestia”.

Hay personas que, en menos de una hora, te marcan para el resto de tu vida. El presidente de Colombia, Andrés Pastrana era uno de ellos.

De regreso a Rabat, me preguntaron de qué se trataba. Tampoco ellos sabían algo. Era una entrevista « razón de estado ».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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