CrónicasFeaturedVela en la obscuridad

Recuperación post-Covid-19: Las propuestas del Consejo Económico y Social

Propuestas

Infomarruecos.ma/conacentomarroqui.blogspot.com

    La sustitución de importaciones, la ampliación de la base imponible y el establecimiento de una renta mínima básica forman parte de una batería de medidas o cambios recomendados por el Consejo que preside Ahmed Reda Chami. Objetivo: permitir una rápida reactivación de la actividad económica al tiempo que desencadena nuevas transformaciones sociales.

   El Consejo Económico, Social y Ambiental (CESE, por siglas en francés) se reservó parte de su informe de 2019, presentado al Rey y publicado en el Boletín Oficial del 5 de noviembre, a la crisis del Covid-19 y sus impactos, así como a las acciones a tomar para limitar su daño y reactivar la actividad económica.

AHMED REDA CHAMI PRESIDENTE DEL CESE (por sus siglas en francés)

  El CESE admite desde el principio que esta crisis plantea cuestiones fundamentales a las que sería prematuro responder en este momento. Sin embargo, propone toda una serie de medidas capaces de hacer frente a la emergencia: reactivar con fuerza la actividad económica y recuperar el empleo en 2021, al menos al nivel de 2019, y estimular los cambios estructurales necesarios en términos de reestructuración de las políticas públicas, reposicionamiento en la economía global y resiliencia de la sociedad ante las vulnerabilidades.

   El CESE ve esta crisis como una “prueba de resistencia” que impone una reorientación y reestructuración económica y social a medio y largo plazo.

   “La crisis sanitaria, a través de sus repercusiones multidimensionales, ha puesto de relieve la urgencia de iniciar cuanto antes un proceso de reestructuración del modelo económico y social de nuestro país. En un momento en el que muchas vulnerabilidades estructurales son confirmadas o exacerbadas por la crisis y requieren un fortalecimiento de la resiliencia de nuestra economía y nuestra sociedad, se presentan nuevas oportunidades en Marruecos, que requieren operar cambios estratégicos”, se lee en el informe.

  Estas acciones de transformación, el CESE se desglosa en tres ejes: cambios macroeconómicos, sociales y otros de orden   transversal.

Fortalecer los estabilizadores económicos

   A nivel macroeconómico, se trata particularmente de fortalecer el espacio fiscal del Estado, ampliando gradualmente la base imponible. « Pero solo cuando la actividad económica se haya estabilizado y acelerado », subraya el CESE.

   Según el CESE, esto permitirá ampliar gradualmente los márgenes presupuestarios del Estado para poder fortalecer la resiliencia y la capacidad de respuesta a las crisis futuras, minimizando el uso de deuda.

   Esta ampliación de la base imponible implica necesariamente la eliminación de lagunas tributarias injustificadas, al tiempo que se acelera el proceso de integración del sector informal, así como se combate con rigor los delitos de evasión y evasión tributaria y los diversos focos de resistencia y grupos de presión.

   « Estas medidas solo deberían reanudarse una vez que se haya erradicado la amenaza de Covid-19 y una vez que el crecimiento haya vuelto a un ritmo sostenido y estable », insistieron los editores del informe.

   Además de este esfuerzo presupuestario, el CESE recomienda reforzar lo que denomina « estabilizadores automáticos ». “Estos son todos los instrumentos que automáticamente suavizan el ciclo económico y responden rápidamente a los choques, sin requerir la adopción de nuevos textos legales o normativos ni pasar por un proceso de validación”, explica el informe.

   Ejemplo de estos estabilizadores que deben reforzarse: la compensación por pérdida de empleo (IPE) que requiere, según el CESE, una reducción de las condiciones vinculantes de elegibilidad para ampliar el ámbito de beneficiarios.

   « Su activación / reactivación, que se produce automáticamente según el ciclo, permitirá a franjas más amplias de trabajadores hacer frente a las recesiones económicas », subraya el CESE.

   Otro estabilizador automático es el nivel de progresividad del impuesto sobre la renta.

“Esta escalada debe llevarse más allá, especialmente para el soporte superior, que necesita más ventilación. Esto reducirá aún más la tasa impositiva en los tramos de ingresos más bajos. Esta configuración será más eficiente al permitir que los trabajadores más vulnerables pasen a un tipo impositivo más bajo en caso de choque o crisis”, explica el CESE.

   Otras acciones macro que recomienda el CESE:

   Creación de un fondo de estabilización permanente frente a las grandes perturbaciones. Un fondo que se utilizará para « mutualizar riesgos y se abastecerá a largo plazo a través de diversos canales, en particular un impuesto al capital improductivo, una proporción de los ingresos públicos que podría variar según el ritmo de crecimiento de la actividad realizada  durante el año (norma anticíclica), o un gravamen sobre el volumen de negocios de los fosfatos y derivados cuando el precio internacional supera un determinado umbral, etc. »

Sustitución de importaciones sin crear nuevas rentas

  Aún en el aspecto económico, la ESEC recomienda la promoción específica de las industrias de sustitución de importaciones (ISI). Una política que cree mejorará el aspecto estructural de la resiliencia de la economía marroquí.

   “La crisis actual ha expuesto la vulnerabilidad de las economías a las interrupciones en las cadenas de suministro internacionales de productos terminados e intermedios. Además, los discursos soberanistas se han multiplicado en todo el mundo, dando lugar a una amenaza de deslocalización de industrias. Para un país como Marruecos, la promoción de ISI podría reducir su exposición a la parálisis, carencias de esta naturaleza, al mismo tiempo que ayuda a reducir su dependencia del exterior, a reducir su déficit comercial que se ha vuelto estructural y a limitar las salidas de divisas a través de las importaciones”, explica el CESE.

   Esta política de sustitución de importaciones no está reñida con una política de promoción de las exportaciones a condición de que esté dirigida y condicionada por criterios de rendimiento objetivos, subraya el CESE.

   « Marruecos debe aprender las lecciones de las  experiencias internacionales previas, para no reproducir los errores de muchos países que han abusado de las estrategias de sustitución de importaciones, sacrificando así los objetivos de eficiencia económica », advierte el informe.

  Para la ESEC, por tanto, una estrategia de sustitución de importaciones requiere una adecuada focalización e incentivos adaptados a los sectores a desarrollar, dando prioridad en particular a los productos que más pesan en nuestras importaciones, excluidos los recursos naturales.

  « Se debe hacer hincapié en las industrias que satisfacen las necesidades esenciales que requieren un nivel de conocimientos técnicos al alcance de Marruecos o productos terminados, provisionales o equipos que permitan al país ascender y mejorar su nivel de complejidad y sofisticación económica ”, insiste el CESE.

   “Los incentivos deben, sin embargo, estar condicionados por el desempeño de las empresas beneficiarias (creación de empleo, alto porcentaje de valor agregado interno, productividad, cumplimiento de estándares de calidad, etc.). Además, es preferible que los sectores objeto de la sustitución de importaciones también puedan tener suficiente demanda en el mercado internacional. Esto satisfaría tanto al mercado local como al internacional y proporcionaría un tamaño de mercado más grande que permitirá economías de escala y aumentará la productividad”, agrega el informe.

   Al mismo tiempo, una política comercial renovada es fundamental para el éxito de la política de sustitución de importaciones, de ahí la necesidad de continuar el proceso de revisión, ya iniciado, de los distintos acuerdos comerciales celebrados por Marruecos. El objetivo previsto de esta revisión sería proteger los intereses de la industria nacional contra las prácticas abusivas e injustas de los socios y establecer cláusulas de salvaguardia para los nichos de sustitución de importaciones identificados.

  Implementar una política de sustitución de importaciones no es suficiente en sí mismo. Dado que el éxito de los ISI sigue estando condicionado por los esfuerzos que se realicen para fomentar el consumo de los productos “Made in Morocco” entre los consumidores marroquíes.

  “Se deben implementar incentivos para alentar a las grandes empresas a colaborar más con los proveedores locales. El ejemplo lo debe dar la contratación pública con la generalización de la cláusula de preferencia nacional, en particular para el caso de establecimientos y empresas públicas (EEP), mientras se exige a las empresas seleccionadas en contratos públicos un mínimo de insumos locales a ser respetados”, explica el CESE.

Acelerar el ascenso de la oferta exportable

   Esta política de sustitución de importaciones y revisión de los TLC no debería hacer olvidar a Marruecos que la exportación sigue siendo un sector muy prometedor. El CESE insiste en ello y recomienda trabajar en paralelo en « una diversificación sectorial de la oferta de Marruecos, que conduzca a una ampliación ».

   « Marruecos saldría ganando, en este sentido, acelerando el proceso ya iniciado, de diversificación de su producción y sus exportaciones, con el fin de aumentar su resiliencia a los shocks asimétricos que afectan a un determinado sector. Esta diversificación sería selectiva a favor de productos de complejidad intermedia o alta, de ahí la necesidad de iniciar medidas específicas de política industrial vertical para este tipo de sectores, en particular, incentivos financieros y fiscales para la I + D y innovación, así como una cooperación más estrecha entre las empresas y las universidades en el ámbito de la I + D”, subraya el CESE.

   Y para lograr una mayor diversificación en las  industrias de alta tecnología, Marruecos no tiene más remedio que recurrir a la IED, explica el informe.

   Sin embargo, y para mitigar el riesgo de deslocalización que resurgió durante esta crisis, Marruecos deberá acelerar el fortalecimiento de sus índices de integración industrial en estos diferentes sectores y la densificación del tejido de proveedores locales para convertirse en una plataforma del sector industrial difícil de sustituir por grandes empresas extranjeras. Enfrentar este desafío en sectores de vanguardia requiere una inversión masiva en la calidad del capital humano, la innovación y la modernización del sector productivo”, agrega el informe.

La especialización de Marruecos en los productos que la UE importa de Asia

   Si bien anima al país a adoptar una política de sustitución de importaciones, el CESE subraya que esta estrategia no debe ser excesiva. El fortalecimiento de la resiliencia de la economía marroquí podría, según el CESE, tomar otras vías. Como aprovechar la oportunidad para posibles cambios en las cadenas de valor globales.

   “Marruecos debería tratar de aprovechar las cadenas de valor regionales y de proximidad. Esto requiere, por ejemplo, una especialización de Marruecos en productos que la UE importa de Asia, en particular de China, y para los que desea encontrar mercados de suministro sustitutos más cercanos. El desarrollo de canales regionales africanos también es fundamental como parte de la búsqueda de la integración económica a nivel continental”, explica el CESE.

   Las empresas nacionales también deben considerar la conveniencia de modelos de cadenas de suministro paralelas que aumenten la resistencia de las cadenas de suministro mediante la diversificación de los proveedores extranjeros en lugar de depender de uno.

Soberanía alimentaria: el sector agrícola no debe obedecer a la ley del mercado

   Al mismo tiempo, el CESE recomienda desarrollar sectores estratégicos destinados a fortalecer la soberanía económica del país. “La crisis de Covid-19 ha puesto de relieve las debilidades de la soberanía en varios países. Suponiendo que las grandes crisis puedan volverse cada vez más frecuentes, con mayores riesgos en términos de interrupción del suministro en los mercados mundiales, Marruecos está llamado a fortalecer su posicionamiento en una serie de sectores prioritarios vitales para reducir la dependencia y vulnerabilidad de su economía a los choques externos”.

   El CESE da el ejemplo del sector agrícola, necesario para la soberanía alimentaria del país. Este sector estratégico, subraya el CESE, no tiene por qué obedecer necesariamente a la ley del mercado y de las ventajas comparativas.

   “Las crisis severas muestran cómo el concepto estrecho de seguridad alimentaria basado en la importación sigue siendo frágil y vulnerable, particularmente en un contexto de flujos de bienes paralizados o incluso de existencias decrecientes de divisas para financiar las importaciones de alimentos.

   En consecuencia, y en paralelo al fortalecimiento de los niveles de existencias de seguridad, una priorización de la “soberanía alimentaria” que es un concepto más amplio orientado a una política agrícola nacional más independiente del comercio exterior y que se enfoca principalmente en las necesidades alimentarias de la población del mercado interno y poblaciones locales, se convierte en un objetivo ineludible”, insiste el CESE en su informe.

  El tema de la soberanía no se limita a la alimentación, sino que también se basa en fortalecer la seguridad energética y reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, acelerando el desarrollo de las capacidades de energía renovable a costes más competitivos al tiempo que se refuerza el potencial de la exportación a la UE.

   Mientras tanto, un fuerte aumento del peso de las energías limpias en el mix energético, es necesario un fortalecimiento de la capacidad de almacenamiento de hidrocarburos, según la CESE, para afrontar los riesgos de interrupción de suministros a nivel global o para suavizar los  efectos de los movimientos cíclicos de los  precios en los mercados internacionales.

   Otro ámbito donde el país debe fortalecer su soberanía: la salud. “La seguridad sanitaria ha sido una de las debilidades más evidentes en muchos países durante la crisis actual. En este punto, Marruecos debe realizar importantes esfuerzos en términos de infraestructura sanitaria, en términos de acceso a la salud de la población, en términos de formación y desarrollo del personal médico, y especialmente en términos de desarrollo de una industria farmacéutica nacional con vocación exportadora que se apoya en un sistema de incentivos a la I + D + i en los distintos campos de la salud”.

   El fortalecimiento de la soberanía también requiere, según el análisis del CESE, una reducción de la dependencia tecnológica de Marruecos. “En el largo plazo, el país debe pasar de un consumidor neto a un productor neto de conocimiento en los campos científicos y tecnológicos del futuro. Con el 0,8% de su PIB gastado en I + D, la escasa participación del sector privado y un nivel mediocre en términos de solicitud de patentes por parte de los residentes, Marruecos tiene un largo camino por recorrer”, lamenta el informe.

   Para reducir la dependencia tecnológica de Marruecos, se requiere una reforma urgente y audaz del sistema educativo nacional y de la educación superior, propone el Consejo, especialmente porque la I + D debe estar en el centro de la política industrial del país, con múltiples incentivos y una integración muy profunda entre los centros de investigación y el sector privado.

Estudiar la viabilidad de una renta mínima básica

   Junto a estas transformaciones económicas e industriales, el CESE propone una serie de medidas sociales para fortalecer las redes de la  seguridad social de los marroquíes.

   En este sentido, propone el establecimiento de una renta mínima básica, concepto diferente al de renta universal.

   “A diferencia de la renta básica universal que no distingue entre el nivel de ingresos de los beneficiarios, la renta básica mínima podría distribuirse a todos los hogares pertenecientes a un determinado nivel de ingresos, en particular a los hogares pobres y vulnerables. Este dispositivo podría reemplazar ciertos beneficios sociales para las personas afectadas. Estos ingresos deben cubrir también las categorías más vulnerables, como las personas con discapacidad que no son autónomas y no pueden trabajar”, explica el CESE.

Otras medidas propuestas:

– Establecer una protección social para los niños, desde el nacimiento hasta los 15 años, basada en la asistencia directa y focalizada a los hogares.

– Integrar la cobertura de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en la seguridad social y garantizar su protección en el marco de un seguro social nacional obligatorio, único y sin ánimo de lucro.

   Esta política social debe financiarse con un espíritu de solidaridad nacional, subraya el CESE, que propone así hacer de una fiscalidad justa y equitativa a la base de esta solidaridad.   Desarrollar una estrategia nacional, plasmada en una ley marco, resultado del diálogo social realizado a nivel nacional, que dé lugar a un pacto generacional, orientado a la universalización de la protección social y la mejora continua de los niveles de seguros basados ​​en un equilibrio claro y dinámico entre las necesidades de protección social del país y los recursos nacionales;

– Abordar el tema de la cobertura social en paralelo con las medidas para combatir el sector informal y la evasión fiscal.

Reformar la escuela para restaurar la confianza de los ciudadanos

   Medidas sociales que, según el CESE, deben ir acompañadas de reformas fundamentales de los sectores sociales, comenzando por la educación.

   “En un contexto donde el fracaso de las escuelas públicas como elevador social se señala cada vez más como uno de los factores que conducen a las desigualdades sociales, la recuperación del estado del sistema educativo se convierte en una necesidad urgente de retribuir confianza pública en la escuela y evitar que se convierta en el principal mecanismo de reproducción de las desigualdades sociales”, subraya el CESE.

   En este sentido, propone hacer de las herramientas digitales una oportunidad para complementar, y no un sustituto, para la formación de los estudiantes y animarlos en el aprendizaje, si no obstante las disparidades vinculadas a la disponibilidad y acceso a estos las herramientas están contenidas.

En este sentido, el CESE recomienda lo siguiente:

– Desarrollar e implementar un sistema de formación digital que complementará y apoyará el sistema de formación presencial al permitir al alumno completar y fortalecer en línea y de acuerdo a su ritmo y sus habilidades, los conocimientos adquiridos en el aula.

   El objetivo mínimo será tener online en los próximos 3 años la mayoría de los cursos básicos y ejercicios de los diferentes niveles escolares. Las desigualdades en cuanto a equipamiento digital y acceso a la conexión a Internet que se han visto agravadas por la crisis del Covid-19 deben remediarse proporcionando a cada alumno los elementos necesarios para que puedan beneficiarse de la formación impartida digitalmente en centros comunitarios.

– Aprovechar las tecnologías digitales para permitir que los alumnos con discapacidades y necesidades especiales accedan al contenido educativo eliminando todas las barreras que puedan disuadirlos de seguir un curso. Se podrían poner en práctica técnicas recientes de inteligencia artificial, reconocimiento de voz, reconocimiento óptico de caracteres o generación automática de contenido.

– Establecer mecanismos de apoyo específicos y personalizados para los alumnos con dificultades, en particular aquellos que han acumulado retrasos en el aprendizaje durante el período de crisis, así como programas de desarrollo de capacidades para los establecimientos que obtienen malos resultados en la adquisición y desarrollo de habilidades.

Revisar y fortalecer el sistema de salud

   Otro sector a reformar: salud. El CESE propone aquí una batería de medidas para mejorar un “sistema público sofocante y necesitado de recursos”.

Las recomendaciones del CESE son las siguientes:

– Desarrollar « centros de salud integrados » continuando reagrupando, en aglomeraciones urbanas y grandes centros rurales, centros de salud poco frecuentados, cuidando de no crear « desiertos de salud ». Estos centros ayudan a optimizar los recursos, mejorar las condiciones de trabajo, aliviar la congestión en los hospitales y sobre todo brindar un soporte adecuado a las necesidades de las poblaciones;

– Seguir desarrollando la telemedicina, en particular las teleconsultas y la comunicación audiovisual entre profesionales en todos los niveles de atención para una orientación y una atención médica más racionales y eficientes para los pacientes;

– Elevar el presupuesto sanitario público y mejorar la oferta asistencial: Marruecos lleva varios años registrando una falta de recursos humanos en el sector sanitario, combinada con una falta de equipamiento médico que genera considerables tiempos de espera para los pacientes, y puede obligar incluso a los más pobres a renunciar a la salud pública en favor del sector privado.

   Para compensar la falta de recursos humanos, el CESE recomienda incrementar considerablemente el número de médicos formados hasta alcanzar un umbral de 15 médicos por cada 10.000 habitantes, incrementar el número de enfermeros y personal paramédico hasta alcanzar los niveles recomendados por el OMS 23 médicos, enfermeros y parteras por cada 10.000 habitantes y dan más responsabilidades a los enfermeros. Y poner en marcha un Centro Hospitalario Universitario (CHU) en cada una de las 12 regiones que desplegará un sistema de formación básica y educación continua, adaptado a las necesidades cuantitativas y cualitativas del sistema sanitario.

Digitalizar todos los servicios administrativos para los ciudadanos en 3 años

   En cuanto a las medidas transversales, el CESE se centra en la digitalización, que considera un proyecto estructurador para Marruecos.

Cinco ámbitos merecen especial atención según el CESE:

– la digitalización, en un plazo máximo de tres años, de todos los servicios administrativos destinados a los ciudadanos, mediante el desarrollo de una plataforma única para los trámites administrativos. Esto requiere desarrollar la interoperabilidad entre las  administraciones, fortalecer la identificación digital y el uso del pago electrónico;

– mayor apoyo financiero para las PYMEs para facilitar su digitalización y apoyo financiero y técnico para empresarios y comerciantes individuales en su proceso de digitalización;

– La mayor digitalización de determinados servicios sociales, en particular, la educación a distancia y la telemedicina, insistiendo, sin embargo, en el hecho de que la digitalización no es un objetivo en sí mismo, sino que sigue siendo un medio necesario y no suficiente , para garantizar un acceso equitativo a estos servicios

– fortalecer la inclusión digital y la justicia: democratizar el acceso a Internet y los equipos digitales y generalizar la cultura digital a una edad temprana en todas las escuelas públicas y privadas;

– la revisión, con un enfoque participativo, del estatuto de la función pública, el código laboral y la normativa relacionada para incluir el teletrabajo y sus especificidades, insistiendo en los derechos de este tipo de trabajadores en materia de protección social, respeto al volumen de horas de trabajo, derecho a desconectar, etc.

Fuente: Medias24

Afficher plus

Mokhtar Gharbi

Mokhtar Gharbi المختـــار الغربـــي Periodista صحافـــــــــي Tánger طنجــــــة Tel. mobil 00212 676743345 الهاتف Tel fijo 00212 539308362 www.infomarruecos.ma

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page