Reflexiones de Mohamed Mrini El gran viajero tangerino universal desconocido por sus compatriotas

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El Santuario de Ibn Battuta

Tus compatriotas, querido Ibn Batta, especialmente los de la parte superior de la pirámide: el gobierno, el Ministerio de Cultura, el Wali, el Alcalde … y los habitantes de estas regiones, ciudades, lugares, marcados en rojo en el mapa, te quieren, te aprecian, te admiran y te respetan, querido Ibn Batuta.

los viajes de ibn batuta 1325-1354
   En los años 70, un amigo indio que vivía en Tánger me dijo: « Si Ibn Batuta es su compatriota, para nosotros, para los países y las regiones que visitó,  era y es nuestro embajador que hizo descubrir nuestra cultura, nuestra gente, nuestra gastronomía… a los marroquíes y otros pueblos».
Mohamed M’Rini
Que Allah tenga piedad de ti querido.
¡Ni siquiera un mausoleo como debería!
 ¡Ni siquiera un museo!
 Ni siquiera una estatua!
Un anónimo X Ibn X
Redacción:
     Ibn Battuta, el mayor viajero de la Edad Media. Durante treinta años, a lo largo de incesantes travesías a pie, en camello o por mar, Ibn Battuta recorrió el mundo conocido en el siglo XIV, desde el Sáhara hasta China y desde Rusia a la India
     Abu Abd Allah Muhammas Ibn Battuta, nacido en  Tánger (Noroeste de Marruecos) en 1304 y murió a Fez en 1368, según algunas fuentes, o 1377 en otras.
     Viajero y geógrafo árabe. Fue el más importante de los viajeros musulmanes en la Edad Media, famoso por escribir el libro Rihläh (Viajes), en el año 1355, donde plasmó con todo lujo de detalles las experiencias vividas a lo largo de los más de 120.000 kilómetros que recorrió desde el año 1325 a 1355.
      La obra, traducida en occidente con el nombre de A través del Islam, constituye una valiosísima fuente de información de primera mano sobre la historia y la geografía del mundo musulmán durante la Edad Media, además de ser en su época una de las pocas referencias fiables de unos territorios desconocidos por casi todo el mundo habitado.
 
    Ibn Battuta fue testigo directo de una de las mayores convulsiones que asolaron a la Edad Media: la Peste Negra del año 1348, que le alcanzó cuando éste estaba en Siria, y cuyos efectos catastróficos describió minuciosamente.
    Miembro de una familia honorable dedicada a la magistratura islámica (cadíes), desde muy joven Ibn Battuta se aficionó a la lectura, especialmente de obras relacionadas con la geografía y con todo tipo de libros de viajes.
     Tan sólo contaba con veintiún años de edad, Ibn Battuta comenzó su periplo viajero. El 13 de junio del año 1325, partió en dirección a La Meca con el designio de cumplir la peregrinación preceptiva para todo musulmán de visitar la ciudad santa por excelencia del Islam.
  Tras visitar Arabia a fondo, Ibn Battuta dio comienzo realmente a su gran viaje que habría de llevarle hasta el mismísimo corazón del imperio chino.
     En su última etapa de sus viajes al mundo, Oriente Medio, Asia y áfrica, Ibn Battuta fue enviado como embajador del sultán al reino musulmán de Granada, donde permaneció por espacio de un año más o menos, entre 1351 y 1352. De regreso en Marruecos, Ibn Battuta informó pormenorizadamente a su sultán de la delicada situación política por la que estaba atravesando el último reino musulmán que aún quedaba en el extremo occidental del continente europeo, amenazado constantemente por el monarca castellano Pedro I el Cruel.
   De vuelta en Fez, Ibn Battuta dedicó el resto de su vida a ejercer como cadí. En el año 1355, el sultán meriní le mandó recoger por escrito todos sus viajes desde el año 1325.
     De lo que no hay duda alguna es de la gran importancia y calidad de la obra de Ibn Battuta por sí misma, así como de su periplo viajero, impresionante y con notas de heroicidad innegables teniendo en cuenta cómo y cuándo lo realizó. Con la finalidad última de proporcionar al sultán informaciones difíciles de adquirir en la época, Ibn Battuta recogió datos históricos, geográficos, folclóricos y etnográficos al mismo tiempo que narró las costumbres peregrinas o cotidianas, sucesos maravillosos y acontecimientos legendarios de los lugares por donde pasaba, afirmando por encima de todo la omnipresencia del Islam como forma de vida y comprensión del mundo. (Fuente: Biografías y Vidas).