REFLEXIONES SOBRE EL CAPITALISMO Y LA ESQUIZOFRENIA CUALIDADES DE LOS SÚPER RICOS Y SUPERVILLANOS Por *CRISTIAN GUZMAN ZUMARAN

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CRISTIAN GUZMAN ZUMARAN
ABOGADO
JUEZ CIVIL ARBITRAL
MAGISTER EN CS. POLÍTICAS
ASESOR CONSTITUCIONAL, RELACIONES INTERNACIONALES Y DDHH

Los súper ricos me van a decir que soy un “perdedor”, un “don nadie”, un “looser” para los millenials, un “ gil ” para los argentinos, un “saco ‘e peras” para los chilenos, por criticarlos y decirles que son “esquizofrénicos” porque ahora que son inmensamente Ricos se convierten en “supervillanos” y hacen puras “leseras” (Chilenismo que significa “cosas sin importancia”) con su dinero en vez de terminar con tantas urgencias y padecimientos en la tierra: hambre, hacinamiento, situación de calle, la cura para el cáncer, y otras enfermedades catastróficas que matan millones de personas cada día, estos súper ricos ahora se las dan de “exploradores espaciales” en busca de lugares inhabitables que quieren hacer habitables para un grupo de turistas ricachones Interplanetarios mucho menos Ricos que ellos pero con menos imaginación e igualmente torpes porque no han inventado ni un sujetador de papeles.

Si aquello no es esquizofrenia, entonces es otra enfermedad mental mucho más grave y peligrosa que aún no tiene nombre. El problema, pienso, con estos súper ricos es que en algún punto de la historia se volvieron dementes, megalómanos y obsesivos compulsivos sin medicación y nadie se atreve a decírselos porque no quieren perder sus privilegios de estar en esa pequeña elite que órbita a estos personajes y que parasita a costa de sus delirios.

Si, delirios, porque pretender crear una colonia de unos cuantos humanos en un planeta sin atmósfera y a millones de kms. de la tierra que es un paraíso en el universo, es un delirio. Es lo mismo que creerse Dios o Supermán sin haber nacido en Kriptón. O sea, cualquiera que sepa donde estamos en el universo, tenga al menos una vaga idea; o en nuestra galaxia, sabe que es imposible a escala humana tomar contacto con alguna otra civilización usando la tecnología que existe y que probablemente se inventará durante la existencia de la humanidad. Lo más que podemos hacer es construir una nave tan grande que intente viajar por el espacio sin que sea colisionada por alguno de los millones de objetos que andan por ahí dando vueltas a millones de kilómetros de velocidad o que la radiación espacial, que sabemos es violenta, no mate a la tripulación antes de salir de la órbita terrestre o el sistema solar.

Cualquier destino posible en el espacio sideral queda tan lejos de la tierra que es imposible pensar en viajar a escala humana. A menos que todo lo que nos han dicho sea una mentira y haya otros planetas como el famoso planeta X que estaría más cerca que Marte y sea habitable para los humanos tal y como se “mantuvo oculta” América durante más de 1000 años en la Edad Media para que nadie tuviera la loca idea de abandonar los feudos donde la gente estaba avasallada o esclavizada y obligados a trabajar en el oficio familiar y para un solo Sr. Feudal. Período en el que las actuales dinastías europeas se hicieron inmensamente ricos por el contrabando de metales preciosos y todo tipo de mercancías exóticas y valiosas.

Podría ser, pero aún así, sigue siendo demencial la idea de explorar el espacio y abandonar las necesidades cercanas e inmediatas de los habitantes de la tierra.

Cuando Kennedy que era un político increíblemente carismático y dotado de una historia política y personal hollywoodense, creó el programa espacial para ir a la luna, lo querían matar por comprometer esa inmensamente absurda cantidad de dinero en el proyecto, que le aseguraba un clientelismo político interno en puestos de trabajo por 30 años o más, pero finalmente lo mataron por lo de Cuba, él era un hombre inmensamente rico y poderoso igual que Julio César, Kennedy creía ser mas parecido al mítico Rey Arturo; con una fortuna enorme no tan exorbitante  como la del Emperador Romano, declarado “Dios en vida” pero igualmente de origen irregular (juego, soborno, contrabando y prostitución) incrementada con el negocio de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra a niveles superlativos gracias a su pragmatismo racial e ideológico heredado de su padre, que le facilitaba las relaciones incluso con los enemigos y ex enemigos como los Nazis. Iba en camino de consolidar una dinastía de poder político familiar y económico en Estados Unidos, Europa y América Latina hasta que sus adversarios internos le dijeron ¡basta! tempranamente y se acabó. Luego hicieron lo mismo con el resto de la familia.

Todos los súper ricos son al final supervillanos, que es una forma amable y divertida de decir sociópatas, psicópatas o esquizofrénicos. Es evidente, salta a la vista, los marcadores del diagnóstico son clarísimos y manifiestos. Por eso se hacen películas, se escriben libros, artículos de prensa y se hacen charlas, etc.

La riqueza desmedida activa los trastornos de personalidad. Solo hay que mirar y ni siquiera con tanta atención para comprobarlo.

El capitalismo es un generador de esquizofrenia tanto individual como societario o social porque cataliza formas de pensamiento irracionales como la megalómana idea de controlar a cientos, miles o millones de personas y tenerlas cautivas para que sirvan a un propósito exclusivamente personal o de una elite: hacerse más rico, acumular más riqueza y poder con el pretexto autocomplaciente de “ayudar a la gente” dándole trabajo y la ilusión de algunas pseudo comodidades. Pero si uno lo mira bien, el ciclo reproductivo de la economía en la medida que se va retroalimentando todos sus agentes y parámetros van creciendo hasta hacerse insostenibles en su biomasa, esto es ambiental, biológica y ecológicamente hasta colapsar. El capitalismo salvaje es como un cáncer. No hay ningún modelo que sea sustentable perpetuamente. En la medida que aumentan o mejoran las condiciones iniciales de acceso a los medios de producción, aumenta la población de individuos, la necesidad de vivienda y alimento, rutas, esparcimiento, control, seguridad y protección, salud y todo lo que una “sociedad” necesita. Y con ello la degeneración física y mental en primer lugar de los individuos y luego de ello la descomposición social orgánica.  La gente no se da cuenta que queda atrapada en ese círculo vicioso y que solo se ha convertido en un individuo útil, no para sí mismo sino para el propósito de la industria a la que está sometido. No puede escapar de ese cautiverio, porque no se da cuenta que está cautivo, hasta que es demasiado tarde, al igual que una hormiga en un hormiguero hasta que se rompe el ciclo o el contenedor y por alguna razón su cerebro le hace click porque el ciclo lo agotó como se agota el músculo de un futbolista y se rompe por la fatiga de material y ya nunca más puede volver a su ciclo productivo normal porque ya no le sirve a la maquinaria, a la industria. Y allí comienza la caída libre por no ser útil al sistema y quedar despojado de propósito. Se ha quedado sin el por cuestiones propias o por las mal llamadas “necesidades de la empresa”.

El individuo es desechado y con el desecho surgen o se activan las psicopatías o trastornos de personalidad que finalmente lo proscriben y eliminan del sistema.

Alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar, violencia de género, apatía y en casos no menores delincuencia ocasional o focalizada, como O. J. SIMPSON y tantos otros, deportistas y artistas famosos, trabajadores comunes. El suicidio para esas personas es una salida “aceptable y necesaria” o el colapso por el consumo descuidado de drogas. Todo por la frustración de ser excluido del sistema o privado de su propósito.

Por eso digo, quién en su sano juicio crea un sistema que le hace todo eso a las personas y solo para justificar y ostentar la posesión de un cierto poder sobre los demás que se manifiesta, comprando mansiones, aviones privados, helicópteros, autos de lujo, naves espaciales, joyas, personas y comida que jamás se va a poder comer y cosas que va a usar con suerte una vez en la vida porque a escala humana es imposible disfrutar cabalmente de una riqueza de esas magnitudes porque además, el problema de los súper ricos es que tienen que gastar enormes cantidades de dinero y tiempo en cuidar su riqueza y a sí mismos ya que por ese solo hecho están expuestos a perder no solo la vida a cada momento sino también su dinero y posesiones. Es un enorme peso psicológico mantener el estatus de súper rico.

Poniéndolo en contexto, la súper riqueza, no se trata de una cuestión de felicidad, se trata de una cuestión de oportunidad y utilidad. Nadie se puede convertir en súper rico por azar o de la noche a la mañana sin deberle algo a muchas personas. Sin formar consorcios públicos y secretos, agrupaciones, asociaciones licitas e ilícitas, grupos, cofradías, sociedades. Nadie se hace súper rico en soledad o con méritos individuales y sin haber hecho “lo necesario” para lograrlo, sea lo que fuere que signifique “lo necesario”. Los Kennedy se hicieron amigos de Hitler y los Nazis. Los FORD también y antes de que fueran Nazis. Los grandes súper ricos de la historia siempre han terminado pagando el precio con sus vidas y habitualmente con las de sus familias. En tiempos bíblicos, Loth, Ramses II, en Roma Julio César, en Egipto Ptolomeo, Cleopatra, en Grecia Alejandro Magno, en Europa Carlo Magno, Los Sultanes del Imperio Otomano, en Inglaterra Ricardo III, los inmensamente súper ricos Medicci de Florencia. Etc.

Riqueza y Poder siempre unidos como un anillo y su piedra preciosa. No pueden ser la una sin la otra. Ningún imperio dura más de 500 años y ese tiempo es menos que un suspiro en la historia de la humanidad y un imperceptible pulsar de mosquito en la existencia del universo.//

*CRISTIAN GUZMAN ZUMARAN

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Los súper ricos me van a decir que soy un “perdedor”, un “don nadie”, un “looser” para los millenials, un “ gil ” para los argentinos, un “saco ‘e peras” para los chilenos, por criticarlos y decirles que son “esquizofrénicos” porque ahora que son inmensamente Ricos se convierten en “supervillanos” y hacen puras “leseras” (Chilenismo que significa “cosas sin importancia”) con su dinero en vez de terminar con tantas urgencias y padecimientos en la tierra: hambre, hacinamiento, situación de calle, la cura para el cáncer, y otras enfermedades catastróficas que matan millones de personas cada día, estos súper ricos ahora se las dan de “exploradores espaciales” en busca de lugares inhabitables que quieren hacer habitables para un grupo de turistas ricachones Interplanetarios mucho menos Ricos que ellos pero con menos imaginación e igualmente torpes porque no han inventado ni un sujetador de papeles.Si aquello no es esquizofrenia, entonces es otra enfermedad mental mucho más grave y peligrosa que aún no tiene nombre. El problema, pienso, con estos súper ricos es que en algún punto de la historia se volvieron dementes, megalómanos y obsesivos compulsivos sin medicación y nadie se atreve a decírselos porque no quieren perder sus privilegios de estar en esa pequeña elite que órbita a estos personajes y que parasita a costa de sus delirios.Si, delirios, porque pretender crear una colonia de unos cuantos humanos en un planeta sin atmósfera y a millones de kms. de la tierra que es un paraíso en el universo, es un delirio. Es lo mismo que creerse Dios o Supermán sin haber nacido en Kriptón. O sea, cualquiera que sepa donde estamos en el universo, tenga al menos una vaga idea; o en nuestra galaxia, sabe que es imposible a escala humana tomar contacto con alguna otra civilización usando la tecnología que existe y que probablemente se inventará durante la existencia de la humanidad. Lo más que podemos hacer es construir una nave tan grande que intente viajar por el espacio sin que sea colisionada por alguno de los millones de objetos que andan por ahí dando vueltas a millones de kilómetros de velocidad o que la radiación espacial, que sabemos es violenta, no mate a la tripulación antes de salir de la órbita terrestre o el sistema solar.Cualquier destino posible en el espacio sideral queda tan lejos de la tierra que es imposible pensar en viajar a escala humana. A menos que todo lo que nos han dicho sea una mentira y haya otros planetas como el famoso planeta X que estaría más cerca que Marte y sea habitable para los humanos tal y como se “mantuvo oculta” América durante más de 1000 años en la Edad Media para que nadie tuviera la loca idea de abandonar los feudos donde la gente estaba avasallada o esclavizada y obligados a trabajar en el oficio familiar y para un solo Sr. Feudal. Período en el que las actuales dinastías europeas se hicieron inmensamente ricos por el contrabando de metales preciosos y todo tipo de mercancías exóticas y valiosas.Podría ser, pero aún así, sigue siendo demencial la idea de explorar el espacio y abandonar las necesidades cercanas e inmediatas de los habitantes de la tierra.Cuando Kennedy que era un político increíblemente carismático y dotado de una historia política y personal hollywoodense, creó el programa espacial para ir a la luna, lo querían matar por comprometer esa inmensamente absurda cantidad de dinero en el proyecto, que le aseguraba un clientelismo político interno en puestos de trabajo por 30 años o más, pero finalmente lo mataron por lo de Cuba, él era un hombre inmensamente rico y poderoso igual que Julio César, Kennedy creía ser mas parecido al mítico Rey Arturo; con una fortuna enorme no tan exorbitante  como la del Emperador Romano, declarado “Dios en vida” pero igualmente de origen irregular (juego, soborno, contrabando y prostitución) incrementada con el negocio de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra a niveles superlativos gracias a su pragmatismo racial e ideológico heredado de su padre, que le facilitaba las relaciones incluso con los enemigos y ex enemigos como los Nazis. Iba en camino de consolidar una dinastía de poder político familiar y económico en Estados Unidos, Europa y América Latina hasta que sus adversarios internos le dijeron ¡basta! tempranamente y se acabó. Luego hicieron lo mismo con el resto de la familia.Todos los súper ricos son al final supervillanos, que es una forma amable y divertida de decir sociópatas, psicópatas o esquizofrénicos. Es evidente, salta a la vista, los marcadores del diagnóstico son clarísimos y manifiestos. Por eso se hacen películas, se escriben libros, artículos de prensa y se hacen charlas, etc.La riqueza desmedida activa los trastornos de personalidad. Solo hay que mirar y ni siquiera con tanta atención para comprobarlo.El capitalismo es un generador de esquizofrenia tanto individual como societario o social porque cataliza formas de pensamiento irracionales como la megalómana idea de controlar a cientos, miles o millones de personas y tenerlas cautivas para que sirvan a un propósito exclusivamente personal o de una elite: hacerse más rico, acumular más riqueza y poder con el pretexto autocomplaciente de “ayudar a la gente” dándole trabajo y la ilusión de algunas pseudo comodidades. Pero si uno lo mira bien, el ciclo reproductivo de la economía en la medida que se va retroalimentando todos sus agentes y parámetros van creciendo hasta hacerse insostenibles en su biomasa, esto es ambiental, biológica y ecológicamente hasta colapsar. El capitalismo salvaje es como un cáncer. No hay ningún modelo que sea sustentable perpetuamente. En la medida que aumentan o mejoran las condiciones iniciales de acceso a los medios de producción, aumenta la población de individuos, la necesidad de vivienda y alimento, rutas, esparcimiento, control, seguridad y protección, salud y todo lo que una “sociedad” necesita. Y con ello la degeneración física y mental en primer lugar de los individuos y luego de ello la descomposición social orgánica.  La gente no se da cuenta que queda atrapada en ese círculo vicioso y que solo se ha convertido en un individuo útil, no para sí mismo sino para el propósito de la industria a la que está sometido. No puede escapar de ese cautiverio, porque no se da cuenta que está cautivo, hasta que es demasiado tarde, al igual que una hormiga en un hormiguero hasta que se rompe el ciclo o el contenedor y por alguna razón su cerebro le hace click porque el ciclo lo agotó como se agota el músculo de un futbolista y se rompe por la fatiga de material y ya nunca más puede volver a su ciclo productivo normal porque ya no le sirve a la maquinaria, a la industria. Y allí comienza la caída libre por no ser útil al sistema y quedar despojado de propósito. Se ha quedado sin el por cuestiones propias o por las mal llamadas “necesidades de la empresa”.El individuo es desechado y con el desecho surgen o se activan las psicopatías o trastornos de personalidad que finalmente lo proscriben y eliminan del sistema.Alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar, violencia de género, apatía y en casos no menores delincuencia ocasional o focalizada, como O. J. SIMPSON y tantos otros, deportistas y artistas famosos, trabajadores comunes. El suicidio para esas personas es una salida “aceptable y necesaria” o el colapso por el consumo descuidado de drogas. Todo por la frustración de ser excluido del sistema o privado de su propósito.Por eso digo, quién en su sano juicio crea un sistema que le hace todo eso a las personas y solo para justificar y ostentar la posesión de un cierto poder sobre los demás que se manifiesta, comprando mansiones, aviones privados, helicópteros, autos de lujo, naves espaciales, joyas, personas y comida que jamás se va a poder comer y cosas que va a usar con suerte una vez en la vida porque a escala humana es imposible disfrutar cabalmente de una riqueza de esas magnitudes porque además, el problema de los súper ricos es que tienen que gastar enormes cantidades de dinero y tiempo en cuidar su riqueza y a sí mismos ya que por ese solo hecho están expuestos a perder no solo la vida a cada momento sino también su dinero y posesiones. Es un enorme peso psicológico mantener el estatus de súper rico.Poniéndolo en contexto, la súper riqueza, no se trata de una cuestión de felicidad, se trata de una cuestión de oportunidad y utilidad. Nadie se puede convertir en súper rico por azar o de la noche a la mañana sin deberle algo a muchas personas. Sin formar consorcios públicos y secretos, agrupaciones, asociaciones licitas e ilícitas, grupos, cofradías, sociedades. Nadie se hace súper rico en soledad o con méritos individuales y sin haber hecho “lo necesario” para lograrlo, sea lo que fuere que signifique “lo necesario”. Los Kennedy se hicieron amigos de Hitler y los Nazis. Los FORD también y antes de que fueran Nazis. Los grandes súper ricos de la historia siempre han terminado pagando el precio con sus vidas y habitualmente con las de sus familias. En tiempos bíblicos, Loth, Ramses II, en Roma Julio César, en Egipto Ptolomeo, Cleopatra, en Grecia Alejandro Magno, en Europa Carlo Magno, Los Sultanes del Imperio Otomano, en Inglaterra Ricardo III, los inmensamente súper ricos Medicci de Florencia. Etc.Riqueza y Poder siempre unidos como un anillo y su piedra preciosa. No pueden ser la una sin la otra. Ningún imperio dura más de 500 años y ese tiempo es menos que un suspiro en la historia de la humanidad y un imperceptible pulsar de mosquito en la existencia del universo.//

ABOGADO

JUEZ CIVIL ARBITRAL

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ASESOR CONSTITUCIONAL, RELACIONES INTERNACIONALES Y DDHH

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