FeaturedSociedad

“Relatos del Corán” (Historias de los profetas) Hoy: Capitulo 20, Hoy: KAROUN[1]

De Mohamed Ahmed Jad Al Maula, Mohamed Abu Al Fadel Ibrahim y Ali Mohamed Al Bajaui Al Said Chatta. Traducido por Said Jedidi y editado por Dar Al Kotob Al Ilmiya

Karoun era un próximo pariente de Moisés. Este vínculo familiar entre ambos era muy sólido. La riqueza y la vida fácil de este hombre sobrepasa toda imaginación: terrenos, palacios y joyas constituían una pequeña parte, poco definida de lo que poseía. El resto de su riqueza era difícil de determinar. Se diría que este hombre era el más favorecido de su época y que la suerte le había sonreído a él y solo a él: sus baúles, cajas y bolsas estaban llenas a rebosar de dinero. Era tan rico y tenía tanto que de las tantas y tan pesadas llaves de sus tesoros no podía encargarse una, dos o un grupo de personas o un tesorero.

Karoun llevaba una vida de lujo y se lo permitía todo. Nunca salía antes de cuidarse exhaustivamente, perfumarse y vestirse de sus mejores hábitos de aderezos. Vivía en palacio y elegía, él mismo a sus sirvientes y a sus esclavos que velaban por su comodidad cuyo número era incontable. Pero, estimulado por la ignorancia y el extravío se entregó a saciar sus vicisitudes y sus interminables placeres. Buscaba alcanzar la velocidad suprema pero se ha olvidado de que el verdadero bienestar no tiene nada que ver con las efímeras apariencias.

Desde siempre los placeres de esta vida había constituido, para los descarriados el pilar de la búsqueda del vicio y del regocijo. En efecto, la historia nos revela que los que poseían mucho dinero actuaban como tiranos y orgullosos, en déspotas y altaneros. Creían o hacían creer que eran diferentes de los demás seres por lo que no podían ni debían ser criticados. ¿Se olvidan de que todos somos hijos de Adán y que él mismo fue creado de la arcilla? Que los ricos consideraban a los que estaban/están menos favorecidos que ellos como esclavos, condenados a velar por su bienestar y su prosperidad, que cuando hablan, la gente debe escuchar atenta y respetuosamente, que al mover el pequeño dedo, todos los sirvientes y los esclavos deben movilizarse para proporcionarles el máximo de confort y comodidad. Exigían de los demás estar a su entera disposición y a su total servicio. ¡Desgraciado seria el que desoyera sus órdenes e instrucciones y quien se niegue a aceptar esta calidad de esclavo!

Karoun era el prototipo más cabal de lo que acabamos de narrar. Era exactamente igual que todos los ricos ávidos del extremo y de la desproporción a los que seguía su camino y obraba a su manera. Pero lo peor era que no se limitaba a exhibirse ante sus semejantes para suscitar sus celos, sino se atrevía a tratarlos injustamente. Les había impuesto sus placeres auto-llamándose soberano.

Si los ricos se mostraran modestos y humildes, conociendo la verdad de la existencia, buscando la buena vía, realizando que el dinero no puede someter a la gente ni humillar a los sirvientes, entonces comprenderán que los seres humanos son, en realidad, esclavos del bien, que no obedecen nunca a los altaneros, sino únicamente a los generosos hacia ellos, que les da de comer de su propia comida y que les ayudan en lo bueno y en lo malo.

Si los ricos obrasen de esta manera; podrían atraer a la gente. Allah Ha Prometido Gratificar a los benefactores por Sus gracias, Protegerlos contra el mal y Multiplicar sus riquezas. La beneficencia favorece a ganar la confianza y el amor de los demás y por consiguiente, la satisfacción de Allah. Habrá el Paraíso como recompensa y la misericordia de Allah como retribución. ¿Qué hay mejor que ganar el respeto del prójimo y hacerse popular, conocido por la caridad y las buenas obras? Es el comercio más beneficioso: el buen desenlace en la vida y una buena recompensa en la otra vida.

Sin embargo, el dinero convierte a los descarriados ciegos. La clarividencia se disipa tras el orgullo y la modestia detrás de una amanerada ostentación. Entonces no se ve más que a grupos de impostores y no se escucha más que a hipócritas. La voz de la gente despreciada se asfixia detrás de clausuras falsamente altas e ilusionarías. Los conciudadanos de Karoun vieron como éste perseveraba obstinadamente en la mala conducta: por un lado, la tiranía y la injusticia y el egoísmo y la sedienta búsqueda de riquezas, por otro.

Karoun tenía un solo objetivo: Ingresar dinero, aunque otros murieran de hambre…vestirse de la manera más lujosa aunque otros estén desnudos. No se limitaba a actuar tan vilmente, sino trataba con todos los medios de dar prueba de un egoísmo y de una arrogancia sin par. La ostentación y el monopolio eran unas de sus cualidades más sobresalientes y por ende más abominables.

Al  verlo tan descarriado, sus conciudadanos le criticaban, unos, trataban de razonarlo, otros. Todos intentaban convencerlo a actuar de manera adecuada y correcta. Querían ensenarle lo que, en un instante de desatención, había escapado a su mirada y a su espíritu. Mañana será victima de la vanagloria y de la exhibición. Por ello les incitaban a ser generoso hacia los que padecen la pobreza, viviendo en la indigencia y la frustración. “Si obras – le aconsejaban- de manera correcta, tendrás una buena recompensa en la vida futura y un buen recuerdo en la vida presente. Allah prometió dar la prosperidad a los benefactores. En el fondo, es más duradero para ti. No te pedimos llevar una vida ascética ni a renunciar a los adornos y deseos de esta vida. Tampoco te pedimos cesar de gastar parte de lo que posees para disfrutar de la vida y de lo que Allah te Ha dado para buscar y encontrar la felicidad y el bienestar, sino te proponemos ser clarividente y razonable. No te alegres mucho. Sé moderado. No gastes lo que Allah te Ha dado de forma desmesurada y no seas  despilfarrador. Piensa siempre en los pobres y en los necesitados. Sé generoso hacia ellos como Allah lo Ha Sido hacia ti. Es asi como el Todopoderoso Multiplicará tu riqueza, te Gratificará aun más y te Reservará esta gracia. Debes estar seguro de que el dinero es efímero. Es algo asi como un depósito que va a ser recuperado, predestinado a volver a su verdadero dueño. No seas presuntuoso ni contento de lo que Allah te Ha Dado. Haz uso de estos bienes para sufragar tus necesidades y para llevar una vida modesta. Haz que este dinero sea un boleto de paso hacia la vida futura: el Paraíso. Insistimos en aconsejarte por amor a Allah. No te envidiamos sino al contrario, queremos que sigas rodeado de sus gracias y tememos por ti la llegada de un día funesto en el que te despertaras y no encontraras nada.: ni el dinero ni las delicias de la vida.

Como si los tiranos estuvieran condenados a no escuchar jamás los consejos de los fieles, como si estuviesen predestinados a ser víctimas de su desmesurada codicia.

En su insaciable sed de amasar dinero, Karoun, como ya hemos dicho, estaba obsesionado. Un  rico que se tomaba por dios y obraba como un altanero y como un vanidoso. Estaba muy lejos de escuchar los consejos de su pueblo. Debido a esto y al comprobar que la gente no apreciaba su conducta le dijo: “Nadie tiene el derecho de ordenarse o simplemente de darme consejos. Todo el mundo se prosterna ante mí. Soy el Todopoderoso. Los que me aconsejan son gente insensata que no se atreven a dirigirse a mí directamente y se inmiscuyen en lo que no les concierne. Mis actos y mi conducta son irreprochable. Mi manera de actuar no es asunto de nadie. Yo soy el único responsable de sus actos.

Karoun prosiguió su discurso de manera grosera: “Ahórrense sus consejos que estimáis preciosos. Soy más sabio, más razonable que todos vosotros. Soy y seré el más clarividente por excelencia. Lo que poseo hoy, se lo debo única y exclusivamente a una ciencia que domino. Merezco esta riqueza que gané, gracias a mi habilidad. Dejadme tranquilo y no me molestéis con vuestras tonterías. Conservad vuestros consejos y obrad como bien os parezca.

En su ignorancia, lo único que hizo fue excitar a esta gente. Un día salió pavoneándose en la ciudad, exhibiendo sus tesoros y sus joyas, burlándose de los pobres y de su pobreza, en un alarde de desafío a los que tenían menos y a los que anhelaban a tener algo. Los pobres y los necesitados lo observaban como andaba orgullosamente y como sus sirvientes no escatimaban esfuerzo alguno para satisfacer el menor de sus deseos y de sus caprichos. Trataban de no perderse nunca este cruel espectáculo, cada vez que Karoun decía, provocarlos con sus excesos. Ante lo cual ¿Cómo podían contenerse y como podían no lamentar su pobreza? ¿Cómo no podían sentir celos e envidia, ellos que ilustran la escasez hacia tanta opulencia?

Los que eran sensibles al oropel de la vida de aquí exclamaban: “Roguemos a Allah para que nos Diera tantas riquezas como Karoun, al que Ha favorecido”. Los consejos resultaban inútiles a una persona orgullosa como Karoun. El lazo familiar no tenía la menor importancia para él y la pobreza de sus próximos no le impedía dormir. No sentía ninguna tentación de responder a la imploración o tener piedad por los que padecen la frustración. El monopolio… su monopolio de riquezas era la única meta de este hombre orgulloso y egoísta.

¡Que la voluntad divina Juegue su papel! ¡Que Imponga los límites! ¡Que penetre en lo más profundo de esta alma cegada; y ebria para curar sus errores y sus vicios cumulados durante tanto tiempo! ¡Que desvíe esta alma de la perdición hasta la beneficencia! ¡Que Moisés hiciera frente a este hombre! ¡Que le obligue a dar la limosna legal y a los necesitados lo que les incumbe!

En efecto, Karoun se negó a responder al llamamiento de Moisés, insultándolo y burlándose de sus palabras…como si Allah haya encubierto su corazón con un velo negro, convirtiéndose en una auténtica ilustración de la ambición y de la avaricia.

Tanto es asi, que aprovechando un día la presencia de Moisés cerca de él le acusó:

“O Moisés, hemos sufrido mucho bajo tu égida. Cuando nos transmitiste tu mensaje, lo hemos seguido y seguido a pesar nuestro, tus preceptos y tus innovaciones a fin de no tener que hacerte frente, dando prueba de mucha paciencia cuando nos impusiste tus leyes y tus deberes descabellados. Al comienzo tomamos tu palabra por verdad y nos hemos sometido a ti con resignación. Pero al estar seguro de que nadie buscaba hacerte frente comenzaste a obrar conforme a tus impulsos. Creo que has exagerado mucho. ¡Qué audacia! Vienes, hoy, a aprovechar de mi bondad. ¿Acaso tratas de robarme mi dinero y apoderarte de mis riquezas? Me había sometido a ti con docilidad, prestándote todo género de ayudas. ¿Qué quieres más? No te voy a dejar apoderarte de mis riquezas ¡Qué malo eres!  Has desenmascarado tus intenciones, recurriendo a falsos argumentos. Veo que eres un impostor”.

Moisés no dijo esta boca es mía, controlándose perfectamente. Reunió sus fuerzas para entablar una buena discusión con Karoun, tratando de convencerle. Le dijo que sus deberes eran indiscutibles, una obligación impuesta a los ricos y que solo los paganos se niegan a dar la limosna legal. Tras un tira y afloja, Karoun se resignó a duras penas.

Al regresar a su domicilio para sacar la limosna, se quedó perplejo por el horror…. Al calcular encontró que lo que debía dar era una verdadera fortuna. Comenzó a pesar las ventajas y los inconvenientes antes de decidir no ejecutar la orden de Allah.

Como pretexto para justificarse decidió mancillar la reputación de Moisés ante sus adeptos, propagando difamaciones contra él a fin de suscitar el odio de los suyos para con él y la simpatía hacia Karoun.

En este orden de ideas, comenzó a contar a la gente que “Moisés se oculta tras la hipocresía para enriquecerse. Pretende ser profeta para aprovechar nuestra bondad a fin de proclamarlo jefe de todos nosotros. “Moisés – pretendía- no es en el fondo más que un ávido de los encantos y placeres de la vida. Es un pretensioso defraudador que finge el ascetismo. Buscad en el fondo de su alma. Tratad de descifrar sus ideas y sus pensamientos, no encontrareis más que la impostura y la incredulidad, el politeísmo y la infidelidad. Está muy lejos de ser un creyente o un abnegado a Allah”.

Con si tentación, Karoun intentaba seducir a la gente para que dieran la espalda a Moisés y a su mensaje. Pero Allah descubrió las intenciones de este maldito que buscaba enturbiar la buena reputación de su profeta preferido. Moisés salió de esta infructuosa tentativa más fuerte y más sólido.

No obstante, Moisés no perdió la esperanza de reorientar a Karoun hacia la vía de la razón y de la verdad. De tal modo que volvió a ensenarle el destino de los que pecaron de egoísmo, aconsejándolo a no caer en la tentación de la avaricia y de no provocar su propia perdida. Predicaba día y noche, explicándole como los ricos caen, a veces, victimas de su ambición…pero en vano.

Los ejemplos al respecto eran diversos, diferentes las causas. Pero nada se podía hacer con este hombre tan obstinado y tan cegado. Moisés se sintió como si estuviera predicando con una bestia que no entendía y no podría entender nada. Por lo cual pidió a Allah infligir a Karoun un castigo proverbial porque era como una epidemia cuya propagación se debía evitar.

Allah Escuchó a su profeta. Aquella misma noche Hizo Engullir por la tierra a Karoun y su lujosa casa. Contra la voluntad de Allah Karoun no ha podido evitar la muerte ni salvar su vida.

Al día siguiente la gente contaba lo sucedido con asombro y perplejidad: Karoun, su dinero, su riqueza y su palacio había desaparecido. De ellos no quedaba nada…como si nunca había existido. Desde entonces Karoun se convirtió en un ejemplo que se debe meditar.

Los que le envidian por lo que tenía gritaban: “Fíjense, parece que Allah Acuerda amplia o parsimoniosamente sus bienes a quien Quiere entre Sus servidores. Si no Hubiera Sido Condescendiente hacia nosotros, nos Habría Hecho Engullir por la tierra. Sin género alguno de dudas, los infieles nunca prosperan”.

Allah Insinuó a Moisés a declarar a su pueblo que la última morada será reservada a los que no buscan en la tierra ni honor ni corrupción y que el último desenlace corresponderá a los que temen Allah[2]”.

 

[1] La biblia. Sus riquezas, su orgullo y su insensibilidad se convirtieron en proverbiales.

   El relato (al-Qassas): 76-83.

[2]  La historia y los libros  de exegesis coránica cuentan que Karoun insinuó a una mujer acusar a Moisés de adulterio. Lo que la mujer cumplió, pero no tardó   en reconocer ante todo el mundo que era una mentirosa. 

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page