La conmemoración, este jueves, del 73.º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo pone de relieve una etapa fundamental de la historia contemporánea de Marruecos, marcada por la lucha por la libertad, la independencia y la unidad nacional, así como por la simbiosis entre el Trono y el pueblo.
La epopeya se remonta al 20 de agosto de 1953, cuando las autoridades coloniales obligaron al difunto Su Majestad el Rey Mohammed V, héroe de la liberación y de la independencia, a exiliarse junto con la Ilustre Familia Real. Esta decisión pretendía romper los vínculos entre el pueblo y el Trono y poner fin a la lucha nacional por la independencia.
La reacción marroquí estuvo marcada, por el contrario, por una movilización popular en las distintas regiones del Reino. Los marroquíes se opusieron a los designios del colonialismo y multiplicaron los actos de resistencia, reclamando el regreso del Soberano legítimo y defendiendo la soberanía, la dignidad y los valores sagrados de la Nación.
Esta movilización se inscribía en la continuidad de un largo proceso de resistencia contra la ocupación extranjera. Entre sus episodios más destacados figuran las batallas de Elhri, en el Medio Atlas, en 1914; Anoual, en el Rif, entre 1921 y 1926; Boughafer, en Ouarzazate; y Jbel Baddou, en Errachidia, en 1933.
A esta resistencia armada se sumó una acción política nacional que atravesó varias etapas. La movilización contra el denominado Dahir bereber en 1930 fue seguida por la presentación, el 11 de enero de 1944, del Manifiesto de la Independencia, que expresaba las aspiraciones de libertad, soberanía y unidad nacional.
El 9 de abril de 1947, el difunto Mohammed V realizó Su histórica visita a Tánger y pronunció un discurso en el que afirmó las aspiraciones de Marruecos a la independencia y a la unidad nacional. Esta visita fue seguida de tensiones entre el Palacio Real y la Residencia General del Protectorado francés, que intentó ejercer presión sobre el Soberano y crear una división entre el Rey, el pueblo y el movimiento de liberación.
Ante la cohesión entre el Trono y el pueblo y las posiciones del difunto Mohammed V, las autoridades coloniales decidieron finalmente Su exilio, junto con la Familia Real, el 20 de agosto de 1953.
En este contexto, los resistentes multiplicaron sus actos de valentía y sacrificio con el objetivo de lograr el regreso del Soberano legítimo y de la Ilustre Familia Real, así como la independencia. Las manifestaciones de protesta y las acciones de la resistencia condujeron, entre otros acontecimientos, al inicio de las operaciones del Ejército de Liberación en el norte del país el 1 de octubre de 1955.
La potencia colonial terminó cediendo. El 16 de noviembre de 1955, el difunto Mohammed V y la Ilustre Familia Real regresaron a Marruecos. Este retorno marcó el fin del régimen del Protectorado y abrió el camino hacia la independencia y una nueva etapa de la historia del Reino.
La marcha de la liberación continuó con la recuperación de Tarfaya el 15 de abril de 1958 y de Sidi Ifni el 30 de junio de 1969. Bajo la conducción del difunto Su Majestad el Rey Hassan II, se alcanzó una nueva etapa con la Marcha Verde en 1975, presentada como un modelo de movilización pacífica y civilizada para la recuperación de los derechos legítimos del Reino.
Según el Alto Comisionado para los Antiguos Resistentes y Antiguos Miembros del Ejército de Liberación, esta dinámica prosiguió con la salida, el 28 de febrero de 1976, del último soldado extranjero desplegado en el Sáhara marroquí, seguida de la recuperación de la provincia de Oued Eddahab el 14 de agosto de 1979.
La celebración del 73.º aniversario constituye también, para la familia de la resistencia y del Ejército de Liberación, una ocasión para inculcar a las jóvenes generaciones los valores y las enseñanzas de esta epopeya, en consonancia con las Altas Orientaciones Reales que llaman a extraer las enseñanzas de la lucha nacional.
Con motivo de esta celebración está previsto un programa de actividades y acontecimientos pedagógicos y culturales en las diferentes direcciones regionales y provinciales, oficinas locales y espacios de la memoria histórica de la Resistencia y de la Liberación en todo el Reino.
Estas iniciativas se organizarán en coordinación y colaboración con los departamentos ministeriales, las instituciones públicas, las instancias electas, las asociaciones y las organizaciones de la sociedad civil. Contarán, en particular, con la presencia de antiguos resistentes y miembros del Ejército de Liberación, viudas y derechohabientes de los mártires, así como de diferentes componentes de la sociedad.
73 años después del 20 de agosto de 1953, la Revolución del Rey y del Pueblo sigue inscrita en la memoria nacional a través de las etapas de la resistencia, la lucha política, el regreso del difunto Mohammed V, la independencia y la continuación de la marcha de la liberación.

