Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara/DD. HH Entre nobles militantes y vulgares agentes de Argelia

Aunque los quemen vivos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Lo dijo, no podía ser más acertado, Hay Ahmed Baricala: “Aminatou Haidar ni tiene baraje ni tiene alas para volar alto” … pero si para encubrir los crímenes de sus empleadores argelinos, aunque se tratara de los que pretende ser sus hermanos y no lo son (saharauis), quemados vivos en el gulag argelino de Tinduf.

¡ Ni una palabra! Ni ella ni los demás agentes argelinos en el Sahara marroquí. Esperan instrucciones de Argel, a través de Tinduf que tardan. ¿Qué van a decir esta vez? ¿Qué pueden decir, esta vez? Una y otros son exageradamente sensibles a la reducción de sueldo por el padrino argelino debido a la “inacción “y a la “inutilidad”.

Derechos humanos descafeinados…

En todo el mundo se ha condenado aquél crimen de lesa majestad… en todo el mundo, a excepción de las seudo asociaciones de DD. HH que giran en la órbita del pirómano argelino.

Lo grave es que son tan caraduras que volverán a hablar de derechos humanos, del niño muerto y de ¡Vaya Usted a saber qué!

Los petro-dinares, aunque, son cada vez menos, no tienen ni color olor.

Afortunadamente, se les han caído las máscaras y ya todo el mundo sabe por quién aúllan las sirenas.

Por ello, en estos tristes campamentos y en el Sahara marroquí la gente clama: ¡derechos humanos, cuantas tergiversaciones se cometen en tu nombre!

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