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Sahara: el ejército argelino distrae manipulando Por Hassan Achahbar

Terroristas en ciernes

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Crecen los rumores sobre el estado de salud del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, hospitalizado durante un mes en Alemania. Y una vez más, el poder de facto, representado por el ejército, moviliza a sus peones del separatismo saharaui para distraer a la opinión pública local.

   Los envalentonados del Frente Polisario empezaron a agitarse a mediados de octubre y, el 13 de presente mes, rompieron un alto al fuego vigente durante 29 años. Desde entonces, no paran de fastidiar con sus “comunicados de guerra”, anunciando intensos combates quijotescos contra columnas de dunas en el desierto, mientras reclaman más y más ayuda humanitaria internacional.

   La gran pesadilla del ejército argelino es perder la baza de los “refugiados saharauis”, ante el imparable avance de la disidencia hoy organizada en el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP). La crisis del régimen y la debilidad del Polisario han motivado la huida hacia adelante.

   La guerra tendrá un impacto sobre la situación humanitaria como resultado del aumento de la tensión y podría limitar el movimiento de las ONGs  dentro de los campamentos e impactar en el futuro compromiso de los donantes, lo que tendría serias ramificaciones para la población refugiada, se lamenta un alucinado escribiente separatista.

   La crisis de refugiados saharauis ya sufre las consecuencias de la fatiga de los donantes: a finales de 2020, el llamamiento de financiación anual de la ONU ni siquiera está financiado en un 60%, añade.

   La pandemia de Cobid-19 ha agravado aún más el hambre crónica y la pobreza en los campamentos desde marzo de este año, agrega para luego rematar que el posible colapso del alto el fuego es un acontecimiento extremadamente preocupante para los refugiados saharauis.

   Y algo más, el escribiente del Polisario coloca la guinda del pastel, atribuyendo una perlita al representante en Argelia del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxfam), Haissam Minkara, haciéndole endosar la responsabilidad en la crisis en los campamentos saharauis a la presunta pasividad del Secretario General de Naciones Unidas.

    El hecho de que el Secretario General de la ONU no nombrara un nuevo Enviado durante 18 meses ha dejado completamente estancadas las negociaciones entre las partes en el conflicto y ha minado el impulso hacia una solución política. Esta importante brecha en el liderazgo diplomático ha llevado, al menos en parte, a esta situación volátil, sostiene.

    ¿Quién les entiende a esos granujas del Polisario?

    Los canallas pegan y esconden la mano y luego lloriquean como niños malcriados. Son ellos los que declararon roto el alto al fuego y son los mismos que gritan y agudizan sus berrinches porque la reanudación de los combates socava “la perspectiva de una solución pacífica al conflicto”, “amenaza la estabilidad en la región y renueva los temores por la seguridad y el futuro de los refugiados saharauis”.

¿De qué se quejan? Tienen el poder de las armas.

   Oprimen sin que nadie levante el dedo, Cuentan con los aplausos de decenas de mafiosas y cómplices ONGs internacionales. Reciben sin entregar. Se enriquecen sin trabajar. Viven como burgueses en Argelia, España y Mauritania. Viajan por el mundo con fondos de la ayuda humanitaria y con todas las de la ley que le garantiza el pasaporte europeo.

   Con todo, los canallas se victimizan y lloriquean.

   Vergüenza caiga sobre las cabezas de esas insaciables hienas del desierto que han sepultado el orgullo de los saharauis y manchado su honor y dignidad.

    El Polisario se desnuda ante las miradas del mundo entero. Sin pretenderlo, nos pone sobre la pista de lo que ocurre, puertas adentro, en los campamentos de Tinduf. Todavía no habla Hach Ahmed Baricalla y su Movimiento Saharaui por la Paz, pero cuando lo hagan se sabrá con más claridad.

 

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