Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara/En busca de otra solución Los que viven y se enriquecen del odio y el rencor

Otros horizontes

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Desde noviembre de 1975 e incluso mucho antes, el régimen argelino de turno apostó por el odio, la discordia y el desmesurado e injustificado rencor. Los que se han elevado contra esta vil conducta, poco saben su paradero o bien, cuando se trata de personalidades y personajes públicos “expresan sus puntos de vista personales”.

El crimen de los sucesivos regímenes argelinos es imperdonable: Por su creación y apadrinamiento del Polisario, contra su propio pueblo que ha arrojado a las pateras y a buscar otros horizontes a pesar de que su país es productor exportador de petróleo, gas y ¡minerales, contra su vecino por apostar sobre espejismos hegemonistas y contra los saharauis al arrojar a miles de ellos en su inhabito gulag de Tinduf durante 50 años sin presente, sin futuro, sin dignidad, sin orgullo y sin derecho humano de dejar de existir y comenzar como sus hermanos en el Sahara marroquí, a vivir y a ejercer sus inalienables derechos políticos, sociales y culturales, y finalmente contra la paz y la estabilidad regionales e internacionales.

Encontrar a una milicia mercenaria es mortal y escandalosamente fácil, pero el éxito es ser consecuente consigo mismo, abrir los ojos y ver lo posible y lo imposible, lo realista y realizable y lo que no lo es, la prosperidad y la quiebra.

En el Polisario quedan muy pocos los que aún creen en el espejismo separatista. En Argelia tampoco quedan muchos, pero asusta la astronómica inversión e una inútil, costosa y fracasada milicia: el Polisario.

Argelia, Marruecos y la ONU deben buscar otra alternativa para la paz de los bravos y la solucion de ni vencedores  ni vencidos que no deben tardar en encontrar porque existe y està lo suficientemente :adura como para tomar el relevo de la insensatez, de la violencia y de  la irracionalidad. Se llama Movimiento sahraui para la paz.

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