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Sahara:  ¿Fracasará la Minurso al igual que la Minustah? Por Hassan Achahbar

   Las bandas separatistas del Polisario, impunemente atrincheradas en Argelia, amenazan la paz en el norte de África. Sus inadmisibles y reiteradas provocaciones en la zona tampón establecida al sur del Sahara ponen a prueba el temple del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.

   ¿Tendrá el portugués Guterres suficiente cintura como para manejar la situación creada en la región de Gerguerat? ¿Sabrá parar los pies a los provocadores del Polisario y hacer cumplir sin flaquear el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Sahara (Minurso)? Una Misión de Paz no puede convertirse en carga para la ONU. No se debe permitir que la Minurso sea tomada de rehén.
   El pasado noviembre, el antecesor de Guterres en el cargo, el surcoreano Ban Ki-Moon, tuvo el descaro de pedir disculpas a los haitianos, demasiado tarde, por la confesada responsabilidad de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) en la propagación del cólera, una epidemia que se cobró más de 10.000 vidas humanas.
   Ni en años de penitencia, el obnubilado asiático enmendará las equivocaciones que se han cometidos durante su mandato en varias regiones de África, de Oriente Medio y en el Caribe. ¿Y cuánto le costará a la ONU, en términos de credibilidad, el lamentable deslizamiento público además de pretendido, del surcoreano en las movedizas arenas del desierto cuando, hace un año, endosó descaradamente la tesis argelina respecto del conflicto del Sahara?
   Su pedido de disculpas a los haitianos fue solo el grito de ahogado. Nada más torpe e inoportuno que el falso arrepentimiento de un moribundo. Y nada más triste que de llegar a finales de un mandato arrastrando un cumulo de errores y el sentimiento de culpabilidad por lo dicho y hecho o por lo no hecho y dicho en un terreno tan sensible como las Misiones de Paz.
   Los cascos azules en Haití, en total unos 5000 efectivos entre militares y agentes de policía, llegaron a Puerto Príncipe en junio del 2004 con el mandato de “establecer un entorno seguro y estable en el que se pueda desarrollar un proceso político, fortalecer las instituciones del gobierno de Haití, apoyar la constitución de un Estado de derecho, y promover y proteger los derechos humanos”.
    A pesar de los múltiples compromisos regionales, en particular de Brasil, la Minustah ha fracasado en su misión “estabilizadora”. Ha frustrado las esperanzas luego de una objetada presencia de 13 años, sin resultados concretos en casi todas las metas trazadas. Hoy, todo el esquema montado por la ONU se viene abajo y Haití un país igual de ingobernable como lo fue en 2004.
   Varios países del continente han dejado, hace tiempo, de participar en la Minustah y otros sacan las cuentas. Chile y Uruguay anunciaron su retiro escalonado a partir del 15 de abril. Argentina ha decidido retirar el grueso de sus tropas dejando solo un hospital. Brasil también ha dicho que se va y Estados Unidos y Francia no quieren cargan con el costo de la Misión.
   Que se sepa que no estamos hablando de un ente ficticio como es la autoproclamada “república saharaui”, sino de un país independiente y constituido, que fue la perla de las colonias francés en el Caribe y hoy, desgraciadamente, parece para muchos uno de los Estados fallidos. 
 
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