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Sahara: Hora de establecer canales de dialogo con Venezuela Por Hassan Achahbar

Diàlogo

 

 

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Sabemos que fuertes razones asisten al gobierno de Venezuela, en especial a la pareja presidencial Maduro, para no comprometer las relaciones con Argelia en el marco de la alianza con Cuba y Rusia. Pero también se sabe que no hay problema que una diplomacia dinámica, creativa y transformadora, no puede solucionar.

  Afortunadamente para Marruecos, los tiempos han cambiado, para bien, a raíz del reconocimiento por Estados Unidos, el 10 de diciembre, de la soberanía del Reino sobre su Sahara. Por ello, la diplomacia marroquí debe aprovechar la nueva coyuntura hemisférica para interactuar, desde el respeto mutuo, y acercar posiciones con el conjunto de los 35 países del continente americano, incluidos los regímenes como el chavista de Venezuela que, deliberadamente, se declaran hostiles a los intereses vitales de Marruecos.

   Es un hecho que, entre Caracas y Rabat, las relaciones no son de las mejores. Desde 2004, el régimen chavista actuó con prepotencia y arrogancia, empeñando todos los esfuerzos y usando los medios a su alcance, en especial los recursos económicos y logísticos, para agraviar a Marruecos a nivel continental y en los foros multilaterales e internacionales, con el sólo propósito de quedar bien con Argelia.

   Colmada su paciencia, Marruecos decidió en enero de 2009, trasladar la sede de su embajada de Caracas a Santo Domingo, mientras Venezuela mantuvo su representación en Rabat a nivel de encargado de negocios. En julio del 2019, Marruecos otorgó su reconocimiento formal al gobierno interino de Venezuela presidido por el jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien había declarado su apoyo a la propuesta marroquí de autonomía para el Sahara.

   Lo bueno en todo esto es que, pese al distanciamiento entre los dos gobiernos, ni Venezuela cerró su representación diplomática en Rabat ni Marruecos rompió definitivamente con el régimen chavista.

   Hoy, Venezuela sigue acampada en sus posiciones y continúa alentando al separatismo saharaui desde su alineamiento con Argelia, pero su apoyo al Polisario es apenas testimonial y ya no está en condiciones de dictar su ley para frenar el avance de la diplomacia marroquí en la región. Por ello, le pertenece a Marruecos, tomar las iniciativas pertinentes para remover los escollos que impiden que se avance en la solución de las diferencias sobre la base del dialogo.

En esta perspectiva, a la diplomacia marroquí le puede servir el ejemplo de la Unión Europea que anunció, el 5 de enero, su apoyo a la extensión del mandato de la Asamblea Nacional de 2015, pero sin el reconocimiento de la presidencia interina de Juan Guaidó.

   “No hemos reconocido la Asamblea Nacional, así que en lo que respecta a nuestros compromisos, la gente que representa a la Asamblea Nacional son Juan Guaidó y el resto de representantes de 2015; ellos son las personas con las que interactuaremos”, según aclaró el portavoz de Exteriores de la CE, Peter Stano, sin referirse al “gobierno interino”.

Se da por entendido que la lenta mejoría en las relaciones entre Marruecos y Cuba, durante los tres últimos años, también puede aportar a un posible dialogo, sobre una base lógica del apoyo de otros gobiernos amigos latinoamericanos y árabes o que tienen un fuerte ascendente político sobre el ejecutivo de Caracas.

Fuente: notilamar.com

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