Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara marroquí/Autonomía: Último cartucho II

Enemigo N°1: el sentido comun

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar.

Me revelaba anoche un amigo (próximo al centro de decisión del Polisario) que, desde la aprobación por el Consejo de seguridad de la ONU de la resolución 2494, el “presidente” Ghali encuentra insoportables problemas con sus más leales colaboradores sobre “la vía a seguir”.

Mi amigo me precisó que no pocos miembros de la dirección se han atrevido a decirle a Ghali que “no queda otra alternativa” antes del naufragio, a lo que Ghali respondió con sus ya habituales discursos cubanizados que destruyen el oído y los sentimientos. “Menos mal que no nos ha enviado a sus mazmorras como otros que, por decir menos, o, están desparecidos, o en las mazmorras sufriendo la peor tortura”.

O sea: desde hace días el principal enemigo de la cúpula del Polisario y su jefe mafioso, es la clarividencia y el sentido común.

En Tinduf ha comenzado la cuenta atrás y no van a ser los cabos y sargentos argelinos, que quedan del lobby mercantilista argelino, quien pueda frenar esta cuenta atrás.

Entre la población se prepara a:

  • O bien a un feliz desenlace

  • O bien a un triste destino.

Los campamentos de Tinduf viven pendientes de su incierto destino.

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