Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara marroquí: Autonomía y… la otra solución

Pensar en voz alta

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En el 2007, con una valentía y valor políticos y una inédita y buena fe y de voluntad a fin de encontrar una salida al “problema” sobre su Sahara, creado por el régimen libio y adaptado por el argelino, Marruecos propuso un proyecto de amplia autonomía en sus provincias del Sur.

Desde entonces han trascurrido 15 años. Casi el 85% de la comunidad mundial, incluida la organización de Naciones Unidas valoran como, no solo la mejor, sino la única iniciativa, fiable, real, realista y realizable para zanjar el prefabricado problema.

Una propuesta no debe permanecer indefinidamente.

Marruecos ha sido tan generoso como paciente. La junta militar argelina parece tener otros proyectos. Su milicia, sin voz y sin voto se arrastra por debajo de sus pies. ¿Qué hacer?

Ante tanta arrogancia, tanto irrealismo y tanta alucinación no queda más que la solución extrema: Marruecos está en su Sahara y el Sahara está en su país: Marruecos. El 2% o menos de los sahrauies que dice representar el Polisario no deben, según ningún derecho internacional imponer sus criterios al 98% de los sahrauies.

Allí está el Sahara marroquí: un ejemplo y un desarrollo de progreso, de desarrollo y de avance, que, prácticamente todo el mundo incluida la ONU reconoce con admiración…

Y allí está el gulag argelino de Tinduf que no le interesa más que la ayuda humanitaria internacional para robar y hacer robar.

Entre las dos está el Sahara y sus puertas abiertas, par, en par. Quien quiera vivir digna y orgullosamente bienvenido. Aquí cabemos todos. Quien prefiere la servidumbre a los cabos y sargentos argelinos es su derecho.

Y… punto.

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