Cronica desde Tinduf

Sahara marroquí ¿De qué Polisario hablas?

El Polisario es ayer

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar .

A pesar de la intensa e ininterrumpida campana de la cúpula del Polisario para borrar de la mente de la gente los nombres de los padres fundadores de la banda, la población evoca con nostalgia y añoranza los nombres del 78% de los padres fundadores del Polisario que prefirieron volver a su país: Marruecos y otros que optaron por España, Canarias u otros países europeos. “En la dirección del frente no quedan más que cucarachas” se divierte a ironizar el viejo SH. BC, contando a los más jóvenes la “criminal razzia de Buicher (Mustafá Sayed y /Mahfud Biba) en las afueras de las ciudades saharauis marroquíes en 1975/76 para secuestrar a los pobres postores de camellos y a las familias en los arrabales rurales de aquellas ciudades”.

Más de un Polisario y la gente, obligada a no elegir, elige, prefiere y simpatiza con la ISC y otras corrientes opositoras a la ilógica intransigencia del semi analfabeto Brahim Ghali, preso de una autosugestión que se ha convertido en pesadilla para él y para sus rehenes en este gulag argelino…

Hoy por hoy la gente busca la lógica… el realismo y los realizable. La gente busca una solución a su drama, fruto de los desmesurados apetitos lucrativos de los miembros de la cúpula del Polisario que solo ven sus cuentas bancarias y quién va a enviar a los campamentos una ayuda humanitaria.

El Polisario es ayer. Persistir en la arcaica concepción es, peor que un crimen, un error.

Por ello es necesario que Marruecos se abra a otras formas de solución… a otros Polisarios.

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