Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara marroquí: Entre la realidad y la ficción

Queda poco tiempo

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

La cúpula del Polisario lo sabe pertinentemente. Más de un alto cargo argelino se lo ha dicho más de una vez desde el episodio de El Guergarat. “Nos costáis la vida y sois inútiles”. El mando militar argelino o parte de él sabe que las guerras no se ganan con alucinaciones y mentiras. Y como lo ilustró recientemente Mustafá Salma en uno de los episodios de sus memorias: Argelia y su Polisario y sus imaginarias, son Don Quijote de la Mancha y su Pancho Panza.

En efecto, la mayoría de los dirigentes del Polisario saben que, por más que digan lo contrario para el consumo local, la Argelia profunda y no de los clanes y de los débiles, acabará optando por sus intereses estratégicos. Ella, más que nadie, sabe dónde se encuentran estos intereses estratégicos. Casi 46 años de dilapidación de esfuerzos y de fondos de los argelinos… en vano. El debate hace el camino porque, como diría Antonio Machado, “caminante no hay camino, se hace el camino al andar”.

Andar hacia donde, como y cuándo. Las claves de una toma de conciencia que cobra cuerpo en Argel.

En Rabuni se calcula, se prepara y se organiza para que los rehenes de los campamentos no lo sepan.

Secreto de Polichinela. Nadie ignora en este gulag argelino su triste destino y el de sus verdugos.

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