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Sahara marroquí: ¿España, parte del problema y no de la solución?

Autoexclusión

En una entrevista en La Vanguardia, en la que Enric Juliana comienza, como dicen los franceses, “anunciando el color”, al suplantar el origen y la génesis de la crisis hispano marroquí de Ghaligate a una espeluznante subjetiva “avalancha humana en la ciudad de Ceuta facilitada por las autoridades marroquíes”, la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya afirma “Estamos abiertos a escuchar a Marruecos sobre el Sáhara”.

Nada es màs inexacto. Mismo marco, misma estrategia de huida hacia atràs y misma acrobacia diplomàtica. Tormenta en un vaso de agua.

Desde que “razones humanitarias” implican que un ex chivato franquista entrara a un país con nombre y nacionalidad falsas y que ofensivas en Washington para disuadir a la administración Biden contra el reconocimiento estadounidense de la soberanía de Marruecos en su Sahara y la ofensiva española en el parlamento europeo contra Marruecos, España se ha autoexcluido de lo que queda por solucionar en el prefabricado problema del Sahara.

Pero, la jefa de la diplomacia española lo deja claro: “Soy firme en mis convicciones. No las cambio con facilidad”, dice a La vanguardia. Es decir que su España ni está ni estuvo nunca abierta a escuchar nada. Se ha equivocado mortalmente y, para que nadie piense lo contrario, tiene la intención de persistir en el error.

Más explícito: contrariamente a lo que especulan muchos medios españoles, Marruecos ni ha pedido ni pedirá nada a España sobre su Sahara. Conoce perfectamente su posición, sus intenciones y sobre todo sus amaños al respecto.

La solución del daño a Marruecos y a sus sahrajuies no depende ni de España ni de Podemos o de IU ni de presiones o dudosas manifestaciones contra Marruecos.

En síntesis, tampoco va a valer la amalgama entre el Ghaligate y la nueva alucinación de la diplomacia española de otra transacción, esta vez con Marruecos so re el Sahara.

España es un país soberano y su decisión de remplazar o reforzar a Argelia en sus encarnizados e inútiles esfuerzos contra la integridad territorial de Marruecos, también son soberanas, pero Marruecos también es soberano y su respuesta soberana, además de adulto y vacunado.

Sin honestidad moral y política, transparencia y clarividencia no es fácil encontrar soluciones. La “Indiscreción e imprudencia” de la canciller española no generan confianza.

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