Cronica desde TindufFeatured

Sahara marroquí Invitados a reflexionar

Tiempo de la verdad

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Curiosamente, en Marruecos el casi 78% de los saharauis de pura cepa vive con las miradas y los sentimientos convergidos hacia estos campos de concentración argelinos de Tindouf.

Para ellos “un día u otro nos reuniremos con nuestros hermanos”. Lo contrario, en la literatura del odio y el rencor y el criminal adoctrinamiento del Polisario y su mentor argelino de sahrauies contra saharauis y de todos ellos y su país: Marruecos.

Conozco a un amigo que por haber testimoniado que “nunca tuvimos otros países que Marruecos” pasó 18 meses de mazmorra de arena en Rabuni.

No obstante, se equivoca el Polisario y se equivoca su señor y padrino argelino: los saharauis somos una sola población y nuestro país es Marruecos.

Atrás se ha quedado la guerra fría.  Atrás se  ha quedado el sueño-alucinación-obsesión de Argelia de obtener una salida a su mineral, gas y petróleo al Atlántico y atrás se han quedado sueños sin días siguientes. Tindouf y os debes conformaros con más… mucho más. Vuestro, país está a la vuelta de la esquina. Un modelo de convivencia, de fraternidad, de tolerancia y del perdón.

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