Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.
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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.En estos tristes campamentos argelinos de Tinduf las conversaciones, muy a menudo irónicas, giran ahora en torno a las imaginarias guerras del Polisario. ¿Hasta dónde han llegado? ¿Han liberado territorios? ¿En qué situación se encuentra El Guergarat? ¿Cómo, dónde y por qué nos toman por menores y no vacunados?Efectivamente no va a ser fácil a Argelia y lucho menos a su Polisario convencer a una población, desde hace lustros con la mirada fija en el día del retorno a su país: Marruecos.Tinduf/Dajla. Tinduf/Layun. Tinduf/Smara, Tinduf/Bojador…la diferencia entre la realidad y la impostura.¿Queda aún alguien en este gulag argelino de Tinduf que ignora el objetivo y la finalidad argelinos con su proyecto separatista en el Sahara?Apostar por el prójimo. La cuestión del Sahara está zanjada. Quedan los medios para que los rehenes de Tinduf vuelvan en seguridad y en bienestar a lo que nunca debieron abandonar: Marruecos.35 años son más que suficientes. Es tiempo de recuperar las ocasiones perdidas y la vida dilapidada entre perversos sueños argelinos y desmesuradas ambiciones de unos dirigentes impuestos por los generales de Argel.La cuestión del Sahara ha entrado en su fase de “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

