Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara marroquí: La verdad desnuda

Predican sin dar trigo

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Se ha dicho mil veces, pero nunca ha perdido su frescura: la marroquinidad del Sahara Occidental no depende ni de Estados Unidos ni de Cochabamba.

Desde hace casi 45 años, con solo la legitimidad de su causa y el apoyo de los amantes de la paz y de la justicia, Marruecos está en su Sahara y su Sahara está en su Marruecos.

En cuatro decenios y medio ¿Cuántos presidentes han pasado en estados Unidos y cuantos mandatarios se han sucedido en el propio mentor argelino?

Allí está el resultado: unas provincias del sur que rivalizan a los países más desarrollados y una población (la inmensa mayoría de la población saharaui, según censos de la ONU) que ha dicho su palabra, la ha reiterado y está dispuesta a proclamarla cundo sea necesario: Son Marruecos, el Sahara es marroquí y el Polisario que no les representa en nada es un instrumento por las miras hegemonistas argelinas.

¿La solución? El sentido común. Ni el régimen militar argelino ni sus milicias del Polisario pueden cambiar la historia ni la geografía ni el derecho ni la justicia.

El Sahara es marroquí y a partir de ello se puede discutir otros detalles.

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