Marruecos, hoy

“Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” (III) TERCERA PARTE Por Hassan Achahbar

 

Presentación

A continuación publicamos el Prólogo del colega Hassan Achahbar a la excelente investigación del escritor y periodista paraguayo Luis Agüero Wagner sobre el conflicto artificial del Sahara marroquí.

 Lo damos en cuatro partes: Un valioso aporte del autor, Marruecos y las ingratitudes, El despertar de América Latina y Terrorismo polisarista.

La obra “Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” Luis Agüero Wagner salió en 2016 editada en Paraguay y Chile.

 Por Hassan Achahbar

 El despertar de América Latina

Marruecos es parte del universo latinoamericano por sus más de seis millones de hispanohablantes, sus pensadores e intelectuales hispanófonos y los numerosos estudios producidos en las universidades marroquíes sobre la cultura hispanoamericana. Ningún otro país africano o árabe posee las credenciales de Marruecos como para pretender hacerle sombra en el continente.

El ex-canciller Mohamed Beinïssa acostumbraba viajar mucho por América Latina, la “vertiente atlántica”, solía repetir, de Marruecos. Sin embargo, pese a la cercanía cultural y geográfica, el Reino padeció de muchas heridas diplomáticas en el continente, heridas que, afortunadamente, se fueron sanando con el paso de los años y con el nuevo despertar de los latinoamericanos.

Varios han sido los factores que coadyuvaron al desarrollo de una campaña beligerante empollada en las sedes diplomáticas de Argelia en apoyo al separatismo saharaui en América Latina. El primero de estos factores fue la celebración en septiembre de 1979 en La Habana, Cuba, de la Cumbre del Movimiento de los No-Alineados, en plena euforia por el triunfo, meses antes, de la revolución sandinista en Nicaragua. De hecho, la mayoría de los actos de reconocimiento latinoamericanos y caribeños, se registraron entre 1980 y 1984.

Pero lo más absurdo y también injusto ha sido la justificación dada por el gobierno uruguayo, el último del continente en subirse al carro de las adhesiones a la tesis argelina. Montevideo reconoció a la virtual república saharaui, un 25 de diciembre de 2005. Veinte años atrás, los “argelinos” en el primer gabinete del presidente Tabaré Vázquez: Reinaldo Gargano (exteriores), José Mujica (ganadería) y José Díaz (interior) se lo habían prometido a Argelia y cumplieron, pagando así su deuda por el tiempo que vivieron en Argel durante la dictadura militar.

Los tres “argelinos” acudieron a la última reunión del consejo de ministros del año, con una carpeta bajo la manga y un proyecto cuya discusión no estaba en la agenda y tampoco estuvo al tanto el Jefe de Estado. Había que actuar rápido y en efecto el fraude se consumió faltando tres semanas para la llegada a Montevideo del canciller Benaïssa con el objeto de tratar, entre otros temas, de una próxima visita del presidente Vázquez a Rabat.

Así fue como se logró frenar todos los proyectos de cooperación entre Marruecos y Uruguay. Un buen regalo de navidad para Argelia y un ganador absoluto, el lobista español, Emiliano Gómez. Importan poco los principios.

Más cruel aún y más ingrata ha sido la traición del gobierno cubano. Marruecos no sólo fue uno de los tres primeros países en reconocer al régimen castrista, sino que, à pesar de las presiones por el embargo comercial estadounidense, siguió comprándole a la Isla antillana su mayor producto exportable, el azúcar, hasta 1982, cuando Fidel optó por reconocer a la fantoche república saharaui.

Se puede discutir, aunque de ninguna manera justificar, la actitud de países como Belice y Guyana, cuyos territorios eran reivindicados parcial o totalmente por los respectivos vecinos, Guatemala y Venezuela. Pero nada explica y mucho menos justifica la ingratitud del régimen de La Habana.

Vale la pena en cambio, subrayar la actitud de Argentina, Brasil y Chile que jamás aceptaron el juego de Argelia. También hay que saludar la valentía de la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños que reconocieron y enmendaron su error por haber reconocido la presunta república saharaui.

Quizás, se deba analizar y sacar más conclusiones de la posición firme del gobierno chileno pegando el grito de rebeldía en 2011 y cortando de tajo a las presiones que venía ejerciendo sobre Santiago el lobby argelino.

Sobre el fin de mandato del presidente democristiano, Eduardo Frei-Tagle, Argelia había invertido ingentes recursos en Chile. Pero vio frenar sus pretensiones tras la asunción del socialista Ricardo Lago en marzo del año 2000. En los siguientes años, Argelia usó como plataforma a la “Asociación chilena de solidaridad con el pueblo saharaui”, presidida por el reconocido espía, Esteban Silva Cuadra.

La embestida se reforzó bajo el primer mandato de la también socialista Michelle Bachelet, cuando el lobby argelino en la cámara de diputados logró juntar, en julio de 2009, el inigualable record de firmas pidiendo el establecimiento de relaciones diplomáticas con la “república saharaui”. Fue sólo un “proyecto de acuerdo”, no vinculante para el ejecutivo.

Para darle una cara amable a esa embestida, el manejo de la costosa campaña lobista se dejó en manos de la embajada de Venezuela en Santiago y así se mantuvo hasta el mes de Marzo 2011, fecha en que el canciller, Alfredo Moreno Charme, remitió su respuesta tajante y definitiva al pedido del parlamento.

En su misiva, el jefe de la diplomacia resuelve, “conforme a los principios del derecho” y “a juicio de este ministerio”, que la autoproclamada “república saharaui” no reúne “los elementos constitutivos” para ser reconocida como Estado soberano. Agrega el canciller chileno que “Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos con los que mantenemos especial afinidad en materia multilateral, observan una política similar a la nuestra”.

Fue un balde de agua fría para Argelia y para su lobby local. Los argumentos jurídicos esgrimidos por Santiago servirán para despertar la conciencia latinoamericana y para que otros gobiernos de la región, entre otros Paraguay, Panamá y Haití, le dieran la espalda a la “república saharaui”.

 (*) Periodista especializado en temas iberoamericanos

 

 

 

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