Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sahara marroquí Pasan cosas…

Depender de alguien

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Me decía lacónico, con lágrimas secas en los ojos, el otro día el viejo Sid Mahfud “que merecemos mejor destino que el que nos reserva Argelia”.

Sid Mahfud tiene, según lo que le dicen, 89 años. Pero aun lucido, “Mitad de los cuales dilapidados en estos campamentos argelinos entre las mentiras de Argelia y las falsas promesas del Polisario”.

Hoy decide hablar: “Lo de Guegarat  fue el error fatal. El último clavo penúltimo en el ataúd polisarista”. Para él “la ilusión que nos impusieron, no debe, de manera alguna, hacernos confundir entre lo posible y lo imposible”.

Tras una breve pausa, converge su mirada hacia el ardiente horizonte y advierte: “Sin la pasividad o la impotencia del hermano argelino no hubiésemos podido llegar a este extremo. Y en ambos casos creo sincera y firmemente que Argelia está buscando sus intereses y entre sus intereses no figuramos nosotros los desgraciados de su campamento de Tinduf”.

Como el viejo Sid Mahfud hay miles y, cada vez son más. La gente comienza a pensar en su presente y futuro. Dudas, parquedad y desconfianza. El Polisario ha demostrado que miente y siempre ha mentido. “Siempre ha dependido orgánicamente de Argelia y cuando se depende de alguien depende de su estado y de su situación”.

Esto se acaba…

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