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Sahara: Marruecos fortalecido, España observadora y Argelia con aires turbulentos Por Hassan Achahbar

Anàlisis

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

En el caso puntual del Sahara, Marruecos se ve cada día más fortalecido, mientras “España parece que ha asumido una posición de mero observador del torbellino” y Argelia está con aires turbulentos en el Ejército, al ver frustrado su proyecto de salida al Atlántico con el apoyo de una hipotética independencia del territorio.

  Todo por el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sahara, que cogió por sorpresa a España, “otrora potencia colonial, que se encontró ante una situación incómoda e inesperada y se posicionó a favor del respeto de las resoluciones de la ONU”, indica un columnista español.

  Así, Marruecos ve fortalecido su papel de aliado de primer orden para Estados Unidos, con el statu quo en la zona cambiado, fruto de años de intensa actividad política y económica desarrollada por el Rey Mohammed VI por la diplomacia marroquí, principalmente en África, cosechando sin mucho ruido importantes réditos.

 La decisión estadounidense es acompañada del establecimiento de las relaciones con Israel, también interesado en potenciar su presencia en la región, mientras el Reino Unido, buscando reposicionarse tras el Brexit, se acerca a Marruecos como referencia política y económica y país de entrada en África subsahariana.

 Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el total del territorio del “Sahara Occidental”, el 10 de diciembre, y un mes después, “escenificó” ese reconocimiento enviando una delegación de alto nivel al Sahara para abrir en la ciudad de Dajla una representación consular.

 Al compás de estos cambios, en España se alzan nuevas voces que reclaman con frecuencia más dialogo con Marruecos. El 11 de enero, haciendo eco de las movidas en marcha en la región, la emisora Cadena COPE abordó desde un enfoque realista, que no es muy común en ella, el cambio de paradigma en las relaciones entre los dos vecinos del Estrecho de Gibraltar.

  Subrayó que Marruecos se ve cada día más fortalecido en sus posiciones, mientras “España parece que ha asumido una posición de mero observador del torbellino del Sahara, dada su impotencia para influir en una solución del conflicto”.

En su “Línea Editorial”, COPE también se refiere a Argelia como país con “aires turbulentos en el Ejército” (que refunfuña para sus adentros sin entender de qué va el asunto), al ver frustrado su proyecto de salida al Atlántico “con el apoyo de una hipotética independencia del territorio” saharaui.

El 10 de enero, al cumplirse un mes del reconocimiento norteamericano, el portal español “Agenda Pública” difundió una interesante columna en la que se invita a los dos países a “no hacerse mutuamente daño” y a gestionar de forma inteligente los posibles conflictos de intereses sobre la base de “un diálogo permanente”.

   La columna firmada por Pau Solanilla, explica por qué hay que explorar nuevas fórmulas de garantizar una “relación sólida y duradera” entre los dos socios y vecinos, asegurando que “en Marruecos están pasando muchas cosas, algunas de ellas importantes y de las que España no debiera ser ajena”.

  El Marruecos de hoy, enfatiza, “poco tiene que ver con la imagen estereotipada que parece instalada en una parte de la sociedad española, en especial en algunos círculos políticos y una parte de los medios de comunicación”.

Por otro lado, anota que Marruecos, con todos sus problemas, ha experimentado una notable evolución, coincidiendo con el reinado de Mohammed VI, para cosechar en los últimos meses “importantes triunfos en el terreno diplomático”, fruto de su “estrategia de relaciones internacionales y su potencial de desarrollo económico”.

 Apunta, en especial, a la diplomacia silenciosa del vecino y a la dificultad de España por descifrar algunas de las claves de sus movimientos por lo cual es importante “dar un paso más y crear una figura de rango político y capacidad transversal dedicada a tiempo completo a las relaciones bilaterales; un interlocutor válido y al más alto nivel que atienda y entienda los asuntos que afectan a Marruecos”.

Subraya en ese sentido, la emergencia de algunos roces y “el vacío dejado por España y la UE”, pero estima que los dos países deben ser capaces de encapsular sus diferencias en cuestiones puntuales, alinearse en temas estratégicos y redoblar esfuerzos por mantener las excelentes relaciones bilaterales de los últimos años.

 Resalta, además, que en los últimos meses, “han pasado cosas relevantes que apenas han tenido eco o visibilidad en España” e insiste en que los desencuentros no benefician a ninguno de los dos países y que, al contrario, una degradación de las relaciones políticas afecta a los intereses de unos y otros.

  Por tanto, invita a “no caer en la trampa de enredarnos en cuitas que apelen a los afectos patrios y enciendan discursos altamente emocionales que poco tienen que ver con la intensidad de una relación bilateral amplia, rica y de enorme potencial” y a centrar la atención en “temas de gran calado que son los cimientos de una relación de vecindad sólida y estratégica”, en vez de hacerlo en “asuntos que están lejos de constituir una visión global sobre las relaciones bilaterales”.

  Recuerda que, en política, “los espacios vacíos no existen y que “el vacío dejado por España y la UE ha sido aprovechado por terceros para dar una patada en el tablero del Mediterráneo occidental y reconfigurar las relaciones políticas y económicas en la región Middle East & North Africa (Mena)”.

Fuente: notilamar.com

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