Cronica desde TindufFeatured

Sahara Occidental Marroqui ¡Otros tiempos!

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

 Habían tiempos en que Marruecos estaba fuera de la Unión africana, en la que, como reza el refrán “la casa donde no hay gatos, abusan los ratones”.
Habían tiempos en que en América Latina volvían a soplar los vientos de la siniestra guerra fría con Venezuela y Cuba como locomotoras de la ilógica y de la sinrazón
Habían tiempos en que el barril del crudo llegaba hasta 145 dólares, un excedente que servía para financiar la subversión y la inestabilidad contra Marruecos.
Había tiempos en que, en medio de una asfixiante crisis económica Argelia “creaba” “empleos” con asociaciones pro Polisario en España.
Había tiempos en que algunos canarios sonaban con un “Estado” enano en su vecindad para poder proclamar su soberano en la sombra sobre esta entidad toche.
Habían tiempo qua codicia y el amo al dinero fácil tejían amistades y alianzas de Argelia con amplios sectores en España y en Canarias.
Habían tiempos en que los petro-dinares argelinos hacían la ley en algunos países como España.
Antes de caer en la quiebra a causa de sus errores y sus malos cálculos, Argelia prometía sol y luna a quien le ayudaba a desestabilizar a su vecino marroquí.
Y vinieron otros tiempos: Marruecos vuelve a la UA, América latina opta por el realismo, el precio del crudo baja a entre 40 y 45 dólares el barril y con él la cuenta atrás: ende reconocimientos, retirada de los ya existentes por obvias razones.
¿Qué le queda a Argelia y su criado polisarista?
El sentido común: converger la mirada, pero esta vez, menos criminal, hacia Marruecos donde se encuentran todas las soluciones y a las poblaciones de los campamentos de Tindouf reflexionar honda y serenamente sobre su presente antes de su futuro.
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