Sahara/ONU El golpe de gracia

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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

El informe del Secretario general de Naciones Unidas al Consejo de seguridad sobre el Sahara no podía ser ni más claro ni más explícito. Ha llamado al pan, pan y a la legalidad lo que es: Borrón y cuenta nueva. Todo lo que ha dilapidado Argelia hasta la quiebra socio-económica ha sido un despilfarro inútil y superfluo… La ONU no reconoce más que la autoridad moral y la representatividad socio-político-cultural más que de los electos del Sahara marroquí. ¡Milicias fuera!
¿Lo que esto significa? Nadie o casi nadie en estos campamentos de la vergüenza lo ignora: El Sahara es marroquí y el resto es tráfico.
Ahora resulta como Turquía, China y muchos otros el mundo “conspira” contra la banda del Polisario.
Por ello se debe contar lo poco que le queda a Argelia de recursos y muy poco de credibilidad sobre el plano internacional.
El Polisario de las derrotas y su Argelia, impotente dilapida lo poco que le queda en barbaridades. Se han secado las plumas y se han levantado las páginas.
El desastre y lo que te queda por rondar morena…