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Sahara: Perú rechaza el “insolente e irrespetuoso” atrevimiento de una separatista  Por Hassan Achahbar

 

      Jadiyetu El Mohtar Sidahmed, miembro del separatista Frente Polisario, se presenta como “embajadora en misión especial” en el Perú, en representación de una presunta república saharaui.

 Procedente de su putativa madre España, aterrizó en Lima con pasaporte turista y como turista, tan arrogante como para despreciar al pueblo peruano y engreída como para creerse encima de sus leyes.
     La usurpadora intimó a las autoridades del Perú y literalmente marchó sobre Torre Tagle, sede la Cancillería, como Francisco Pizarro marchó cinco siglos atrás sobre Cuzco, la capital del glorioso Imperio incaico.
     Insolente, la separatista pasea, todavía, su melfa de vergüenza por las calles limeñas. No se sabe por cuánto tiempo, aunque parece que sin demasiadas salidas. Jediyetu (Khadijatou) está en el Perú, pero se imagina en España, donde el separatismo saharaui es mimado, donde se tiene todo a pedir de boca y donde todo le está dado, permitido y permisible.
     Apenas lleva unas semanas en el país y se cree con el derecho de retar al ministro peruano de relaciones exteriores, Ricardo Luna, llamándole además por su nombre, y de exigir que le dé a ella, una turista cualquiera, “explicaciones” sobre la decisión soberana que el Perú tomó hace más de veintiún años de romper todos los lazos con un ente inexistente llamado “república saharaui”.
     La disque diplomática se ha permitido el atrevimiento de desafiar a la autoridad de uno de los países más respetados del continente, en nombre de una república de membrete: “la república saharaui sigue pidiendo explicaciones al ministro Luna sobre las congelaciones de las relaciones diplomáticas por una unilateral decisión del gobierno de Perú y que no corresponde a ningún motivo. Una relaciones que favorecen a dos pueblos, el peruano y el saharaui, con un pasado y un presente común y con un futuro de cooperación positivo”.
      Metió la pata y ahora la petulante tiene que atenerse a las consecuencias de su insolencia. Su descarado desafío pronto resonó, y con fuerza, entre las paredes del Congreso, y la irritación invadió a los representantes del pueblo peruano. La indignación y el rechazo también saltaron a las redes, denunciando el improperio y exigiendo una inmediata acción de las autoridades competentes.
     “Ni interferencia ni ‘pedido de explicaciones’ a Cancillería Perú por parte de foráneos disfrazados de turistas”, opinó el congresista Juan Carlos del Águila. “Inaudito que pseudo representantes exijan a Cancillería Perú ‘explicaciones’. Rechazamos (tales) declaraciones. Cancillería debe intervenir”, escribió el congresista Ronaldo Reátegui. “Rechazo este atrevimiento de esta inexistente república. Hay que expulsar a quienes faltan el respeto a las autoridades y soberanía del Perú”, acentuó el también congresista Cesar Segura.
     “La ‘república saharaui’ no existe ni es reconocida por el Perú ni por la ONU. Es un invento de personas que medran por décadas. A ver si Migraciones hace respetar a nuestra cancillería en noviembre…”, sostuvo por su parte la excongresista Martha Chávez Cossío. “Soberanía está consagrada en la constitución…el canciller debe pronunciarse”, completó otro exongresista, Gustavo Pacheco Villar.
      Y más contundente aún ese comentario del columnista Hugo Guerra quien escribió el 25 de julio: “es llamativo que en diversas actividades en las que participan diplomáticos venezolanos en Lima también se esté incluyendo a un persona indeseable para nuestro país: Jadiyetu El Mohtar Sidahmed, mujer que ingresó al Perú en calidad de turista, pero que luego se hace pasar como ‘embajadora’ de la inexistente ‘República Saharaui’, una invención geopolítica vinculada al sector radical argelino.
      “Esta señora ha iniciado una campaña de desinformación sinuosa, llegando al atrevimiento de publicar una carta insolente e irrespetuosa hacia nuestro Canciller, en la cual dice –entre otras cosas- que ‘la República Saharaui (sic) sigue pidiendo explicaciones al Ministro Luna sobre la congelación de las relaciones diplomáticas por una unilateral decisión del Gobierno del Perú…”.
      Tal vez la Jediyetu prefiere la vida fácil de España o, a lo mejor, añora la holgazanería en los campamentos de la vergüenza en Argelia. Como sea, ha pronunciado y firmado su propia sentencia de salida. Su permanencia en Lima estaría determinada por la duración de la estancia migratoria que autorizaría la Superintendencia Nacional de Migraciones. Sería una afrenta que pretenda quedarse a pasear su melfa de la vergüenza por los pasillos del Congreso o de la Cancillería o que vuelva a poner los pies en el Perú.
     Desde esta tribuna, hemos señalado el 19 de mayo que la designación de tres turistas españoles como nuevos representantes del Polisario en la región (Argentina, Brasil y Perú), divulgada cinco días antes, no era otra cosa sino los “últimos aldabonazos del separatismo en Sudamérica”. 
 
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