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SALUD Y CAMBIOS SOCIALES Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

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Dr. Mario H. Concha Vergara, Ph.D. – Docente, Chile

Con el Covid-19 la humanidad está enfrentando varias teorías mutiladoras por efecto de sus triunfos tecnocráticos aflorando, en general, en la dirigencias humana, con muy pocas excepciones, tipos humanos neuróticos y disfuncionales. Los más claros ejemplos de esto son el presidente Trump de Estados Unidos (EE.UU.), Bolsonaro de Brasil, López Obrador de México, y otros desde Kim Il Un de Corea del Norte a algunos dictadores como los de algunos países de África.

Esto nos lleva a pensar que sería necesario eliminar como planteaban Erich Fromm y Hebert Marcuse los mecanismos burgueses de represión psicológica avalada por el poder de la mass media, y la opresión clasista creada por los grandes dueños del capital. Y, por otro lado, la lógica y la razón occidental, para Nietzsche sintetizaban la idea de la dialéctica. Nietzsche según Adorno[1] y  Harkheimer, era un mayor pensador que Marx. Quienes creemos y seguimos la escuela filosófica-comunicacional de Francfort acudimos a una conciencia nietzscheriana pues éste creó un nuevo tipo cultural: “el escritor/profesor/intelectual/crítico, que debe estar al día con los cambios sociales.

Irónicamente, todas estas escuelas de pensamiento avanzado nacen al calor del capitalismo a pesar que muchos bolcheviques olvidan que Marx y Engels fueron financiados “por el vil capitalismo”, y esto hace que todos los bolcheviques sean revolucionarios de salón, quienes defienden los Derechos Humanos (DD.HH.) por un lado y aceptan los crímenes de lesa humanidad por otro.

En general existe un gran esnobismo académico y político. Es muy preocupante saber  que, por ejemplo, ministros, congresistas, parlamentarios, pontifican diariamente sobre las necesidades del pueblo desde sus curules o escritorios. ¿Es esta la cultura verdadera? El progreso social no se puede separar del destino decadente del ser humano el cual no responde racionalmente a los cambios que vienen  promovidos no por ideas sino por sistemas de salud pública. Hoy con la pandemia se comienza a vivir una virtual dictadura sanitaria y hay gobiernos poco aferrados a la democracia que se aprovechan de esto.

Gran parte de la humanidad, controlada por políticos obtusos, ciegos, irreverentes, irresponsables, que en general están más preocupados que  de la calidad de vida de sus “representados” sino del crecimiento de la productividad económica creyendo que a través de esta  se logrará  una mayor justicia social olvidándose de que la justicia nace y va de la mano solo con democracia, igualdad, fraternidad, solidaridad, moral y valores éticos,  y que de esta manera el espíritu humano es curado de la oscuridad.

Todo lo anterior nos lleva, como afirmaba Napoleón Bonaparte a desechar las ideologías por dogmáticas e inservibles. Muchas de ellas tratan de suplantar a las religiones con falsos ídolos. Esto nos lleva a una prueba irrefutable: todas las revoluciones fracasan con excepción de aquellas anticolonialistas como las de Argelia, Marruecos, Vietnam, Latinoamérica, etcétera.

Con motivo de la pandemia del Covid-19  la humanidad (¿o parte de ella?) se comienza a hundir  en una condición de barbarie cuando algunas regiones del mundo regresan a una suerte de nazismo. Se irrespetan los derechos a la salud, al trabajo, a la educación, a la vivienda;  los DD.HH., en general aparecen olvidados así como el amor al prójimo.

Para muchas de las elites económicas como políticas, el individuo es solo una ilusión. La política generalmente solo está en función de lo que más le interesa a los políticos y a los dueños del gran capital. La política en general no es más que la repetición de eslóganes totalitarios pues en sus palabras no hay participación ni creación popular.

Todo lo anterior nos lleva a pensar que obviamente las ideologías  y la política no tienen ninguna estética y, el ser humano moderno no es más que un ser desconcertado, perdido, falto de fe en Dios, aturdido y sumido en una conformidad pasiva, cayendo en un aturdimiento emocional y en una total alienación.

Hebert Marcuse decía, “¿Acaso el individuo que funciona normal, adecuada y saludablemente como ciudadano de una sociedad  enferma…esa persona  no está enferma? Estas palabras arrastran un pesimismo histórico pero, debemos sumar en lugar de restar. Cuando más se derrumba una sociedad debido a sus fallas sociales, políticas y económicas mayores serán las diferencias entre los seres.

Para salir de estas pandemias (todas) debemos volver a la autoridad con auctóritas por ejemplo como la que practica el monarca Mohamed VI de Marruecos quien nos ha enseñado a vencer la discriminación y a crear una sociedad más justa, siendo no solo un ejemplo para el Magreb sino que para el mundo.

E-mail: conchamh@gmail.com

[1] Ver:  Mario H. Concha Vergara, TEORÍAS DE LA COMUNICACIÓN; EAE, Alemania, 2014

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