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SEGURIDAD EN LAS PLAYAS CONTRA COVID-19 José Antonio Carbonell Buzzian

Comenzamos con el periodo estival donde las personas quieren ir a disfrutar de las playas después de haber estado confinados dos meses en los que la incertidumbre de un futuro incierto ha dado paso a vivamos el momento y olvidémonos del bicho que nos ha estado martirizando tantos días.

Sería un error pensar que el coronavirus ha desaparecido y que esta pesadilla ha llegado a su fin.

Todas las medidas que se tomen por parte de la Administración siempre serán pocas, porque esto no ha acabado, ahora llega el quebradero de cabeza de como se va a llevar a cabo la distribución del espacio en las playas para cumplir con las distancias sociales y la seguridad de todos los que allí se desplacen.

El clima de desconfianza que vive este sector es una realidad, cuya continuidad está ligada a un trabajo conjunto entre las autoridades y la empresas que ya han realizado grandes inversiones para acondicionar sus negocios respetando las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno para proceder a su reapertura pero que dependen en gran medida de que los consistorios gestionen el nuevo modelo de playa que propicie la llegada de turistas y veraneantes. La masificación de las zonas con playa puede suponer una gran oportunidad para los negocios de las localidades costeras, pero será necesario que previamente las autoridades adapten los espacios ofreciendo una solución viable.

 Las grandes pérdidas ocasionadas en el sector turístico por la propagación del coronavirus han hecho que empresas dedicadas a la consultoría turística, desarrollen un nuevo modelo sostenible que permita a los Ayuntamientos, con carácter urgente gestionar la adecuación de las playas de cara a este verano. Se está desarrollando un programa piloto para la organización de las playas. Lo que se busca es ofrecer una herramienta que permita a los Ayuntamientos organizar el espacio para permitir que la población disfrute con las medidas de seguridad suficientes y que los empresarios tengan clientes a los que atender, mitigando así el devastador efecto que se espera en los negocios de estas zonas.

La propuesta establece una delimitación de las zonas por sectores, estos se dividen en subsectores que a su vez se dividen en módulos y por último, en parcelas. Del mismo modo, se establecen carriles para el tránsito de entrada y salida y de acceso a la zona de baño, con la utilización de un sistema de fabricación modular, económico y deslocalizado, sin instalación ni mantenimiento, sin tecnología y de fácil identificación y comprensión para el usuario, así mismo, se recomienda que su fabricación se haga en empresas locales para reactivar a su vez la economía cercana. Esta medida sería ideal porque estaríamos solucionando uno de los grandes problemas que es la de mantener la distancia social a la vez que se facilita el trabajo de las autoridades o de las empresas de seguridad que pudieran ser contratadas.

 

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