Las Naciones Unidas acaban de renovar su llamamiento a favor de una mayor cooperación internacional en materia de seguridad nuclear, en un contexto mundial marcado por las tensiones geopolíticas.
Citado por el servicio de prensa de la ONU, el Subsecretario General de Políticas, Guy Ryder, insistió, con motivo del 40º aniversario de la catástrofe nuclear de Chernóbil, en la importancia de que los países trabajen juntos y compartan información y experiencias para instaurar una cultura de seguridad en torno a la energía nuclear.
Ocurrida el 26 de abril de 1986 durante una parada de rutina, la catástrofe de Chernóbil liberó importantes cantidades de radiación, provocando « la peor catástrofe nuclear de la historia », recordó, añadiendo que la contaminación radiactiva se extendió mucho más allá de Ucrania, forzando a unas 350.000 personas a huir de sus hogares.
En un mensaje con este motivo, el Secretario General de la ONU, António Guterres, exhortó por su parte a los Estados a extraer las lecciones del pasado para construir un « futuro más seguro ». « Hay demasiado en juego como para arriesgarse a una nueva catástrofe », afirmó, haciendo un llamamiento a un compromiso colectivo en favor de la paz, la seguridad y la resiliencia.
La presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock, puso por su parte el énfasis en las lecciones esenciales de la catástrofe: la transparencia, la comunicación rápida y la cooperación internacional, lamentando de paso la falta de información inicial que agravó los efectos sanitarios causados por el desastre, especialmente entre los niños.
Asimismo, advirtió contra los riesgos actuales en torno a las instalaciones nucleares en zonas de conflicto, al tiempo que pidió reforzar el papel del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el respeto del derecho internacional y el uso exclusivamente pacífico de la energía nuclear.

