Seis películas para entender al pueblo gitano  Eva Coronado

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Europa cuenta con una minoría de etnia gitana formada por diez millones de personas. Rumanía, Hungría, República Checa y Eslovaquia cuentan con las mayores comunidades dentro del territorio europeo, pero también hay otras en India, Estados Unidos y Brasil. He aquí seis películas que cuentan la realidad de este pueblo en el mundo.

Una manifestación de Unión Romaní por la protección de los derechos de las personas de etnia gitana en Madrid, España. (Dani Pozo/AFP/Getty Images)

Una manifestación de Unión Romaní por la protección de los derechos de las personas de etnia gitana en Madrid, España. (Dani Pozo/AFP/Getty Images)

España

Gitanos: aquí y ahora de Ángel Navarro (2016)

En España los gitanos llegaron en el siglo XV y hoy en día forman el 1,5% de la población total, lo que son unas 750.000 personas. Se distribuyen de manera desigual por todo el territorio español, residiendo, especialmente, en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada, Valencia, Zaragoza y Murcia; y si hablamos de Comunidades Autónomas son Andalucía, Valencia y Cataluña las que albergan una mayor población romaní.

La Fundación Secretariado Gitano (FSG)recoge en su duodécimo informe sobre “Discriminación y Comunidad Gitana”publicado en 2016, 48 casos de ‘antigitanismo’ que afectaron a 669 personas en los dos últimos años. Los prejuicios contra los gitanos “siguen siendo una constante en la sociedad española y en todos los ámbitos de la vida social”, resalta el documento. En España el documental Gitanos: aquí y ahora de Ángel Navarro se centra en esos tabús que se tienen en el país contra los gitanos. Ese ‘antigitanismo’ o el concepto del feminismo romaní están muy presentes en la cinta. Con este film se quiere echar por tierra los prejuicios de que los gitanos sólo sirven para bailar flamenco, cantar y para la venta ambulante, entre otros.

Pero aunque quedan muchas cosas por mejorar hoy en día el modelo español de inclusión se ha convertido en referente en toda Europa. Sólo el 5% de la población vive en la exclusión severa. Desde 1989 existe un plan oficial de desarrollo gitano, esto se traduce en que en los últimos años se ha abordado el reconocimiento institucional con la creación del Instituto de Cultura Gitana o el Consejo Estatal del Pueblo Gitano y se ha continuado con el realojo, con los programas de empleo o de educación, entre otras iniciativas.

India

Cobra Gypsies de Raphael Treza (2015)

La teoría más extendida y aceptada sobre el origen del pueblo gitano es que éste se encuentra en India. Concretamente en el norte, en los estados de Rajastán, Punyab, Cachemira y parte de Pakistán.

Las tribus gitanas del norte de India son seminómadas y se dedican principalmente a la captura y venta de serpientes, al comercio, a la artesanía y a los espectáculos (que van ofreciendo de pueblo en pueblo). Los kalbelia son una de las tribus nómadas gitanas de Rajastán, que van viajando por la zona. Cobra Gypsies de Raphael Treza es el reflejo de su día a día, conocido de primera mano por el director tras convivir con ellos durante tres meses. Son también reconocidos como sapera, jogira o jogi por algunas familias. Hablan el hindi y el marwari. Su religión es la hinduista. Originariamente, pertenecían a la casta de los intocables, rechazados por la sociedad, de ahí viene su costumbre de alojarse en las afueras de los pueblos en asentamientos improvisados llamados “deras”, tiendas que se pueden desplazar e ir moviendo a los diferentes lugares a los que llegan. En la actualidad, su carácter nómada y su papel en la vida rural se está perdiendo, por lo que la comunidad trabaja en revitalizar su patrimonio cultural y adaptarlo a la evolución de las condiciones socioeconómica. El cineasta consigue mostrar algunas de las tradiciones más particulares de este pueblo, entre ellas la búsqueda de cobras: las cazan, les quitan el veneno, las exhiben en sitios públicos para ganar algo de dinero y las incorporan en danzas ceremoniales. Durante el tiempo que Treza convivió con ellos también disfrutó de sus típicas danzas y les acompañó en algunos festivales sagrados. Si por algo destaca este documental es por el tratamiento del color que hace Treza, lo que ayuda a potenciar el popular dicho de que India es puro color.

Una comunidad romaní en La Courneuve, en el norte de París, Francia. (Kenzo Tribouillard/AFP/Getty Images)

Una comunidad romaní en La Courneuve, en el norte de París, Francia. (Kenzo Tribouillard/AFP/Getty Images)

Francia

Clan Salvaje de Jean-Charles Hue (2014)

Francia cuenta con una comunidad gitana de 400.000 personas, divididas en 400 asentamientos. En 2013, un 87% de los franceses estimaba que los gitanos eran “grupos aparte de la sociedad francesa”, según una encuesta de la Comisión Nacional Consultativa de los Derechos Humanos (CNCDH). Entre los estereotipos que más se repetían se encontraban el hecho de que para la gente los gitanos son “necesariamente rumanos” y que “se desplazan permanentemente”. Aunque muchos de ellos sean franceses y sedentarios.

En 2010, el entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, comenzó a ejecutar planes de expulsión de todos los gitanos no franceses que vivían en situación irregular. La mayoría fueron deportados a Rumanía y Bulgaria, sus países de origen. Estas expulsiones afectaron a cerca de 15.000 personas, de las cuales entre 5.000 y 7.000 eran menores de edad. Hoy en día se sigue poniendo en duda la legitimidad de esta medida. El actual presidente francés, Francoise Hollande, prometió “medias alternativas” a las establecidas heredadas de 2010. Pero los socialistas no solo no las han parado, sino que las han intensificado, continuando con las acciones de “limpieza” de campamentos de gitanos.

En Clan Salvaje el cineasta francés Jean-Charles Hue muestra un interés por las relaciones entre gitanos y payos. Jason Dorkel tiene 18 años y es gitano. Cuando está a punto de bautizarse en la fe cristiana, su hermanastro sale de la cárcel. Entonces Jason, junto con él y su otro hermano, un chico bastante violento, van en busca de un cargamento de cobre lo que les traerá múltiples aventuras.

Eslovaquia

Cigan de Martin Sulik (2011)

Eslovaquia es hoy en día uno de los países con más población gitana dentro de Europa. Oficialmente, los gitanos representan un 1,7% de la población; las cifras extraoficiales hablan de un 10%. Numerosos organismos internacionales y ONG han denunciado la discriminación a la que se ven sometidos en este país. Por citar algún ejemplo, el problema que existe con la educación; los alumnos gitanos llenan las clases y los colegios “especiales” para niños con discapacidades mentales, representando un 60% del total, según los datos de la Unión Europea. Este hecho obligó a la UE a abrir en abril de 2015 un proceso por infracción de la ley sobre discriminación. Proceso que aún sigue abierto. El 58% de los alumnos gitanos estudia en clases cuya totalidad o gran mayoría de alumnos son gitanos, según los datos proporcionados por Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión.

La película recomendada para conocer un poco mejor a la comunidad gitana eslovaca es Cigan de Martin Šulík ganadora del Festival de Cine de Karlovy Vary con el Premio Especial del Jurado en 2011.

La muerte del padre de Adam, de 14 años y de etnia gitana, es el punto de inicio de este drama rodeado de nieve y prejuicios sociales. Una muerte en la que caben muchas sospechas y en la que se retrata la pobreza por la que pasa la familia del protagonista que vive con su madre y sus tres hermanos. Su madre se casará con el hermano de su padre lo cual generará más conflictos. Sin embargo, también muestra la energía de los gitanos, que se transmite a través de la música, la religión y el sentido de la familia.

Šulík convivió durante varias semanas con la comunidad gitana eslovaca, documentándose y buscando a su reparto.

Un grupo de músicos de etnia gitana tocan en una boda en Estambul, Turquía. (Mustafa Ozer/AFP/Getty Images)

Un grupo de músicos de etnia gitana tocan en una boda en Estambul, Turquía. (Mustafa Ozer/AFP/Getty Images)

Diferentes lugares

Latcho Drom de Tony Gatlif (1993)

El afamado director argelino, de origen gitano documenta con esta película la vida y la constante migración de distintos músicos gitanos procedentes de países como Egipto, Turquía, India, Hungría, Eslovaquia, Rumanía, Francia y España. La película se convirtió en la primera parte de una trilogía que se completaría después con Gadjo dilo y Mondo. En Gadjo dilo (payo loco), Gatlif analiza nuevamente la cultura romaní y en especial su música. El personaje principal, Stephane, realiza un viaje musical a una comunidad romaní en busca de la cantante Nora Luca; allí se encuentra con un choque cultural entre el pueblo gitano y su propia cultura.

Balcanes

Dom za Vesanje de Emir Kusturica (1989)

Los gitanos de Balcanes sufrieron especialmente con la desintegración de Yugoslavia. Los romaníes sufrieron la “limpieza étnica” en Croacia y Bosnia y Herzegovina. La guerra obligó a los romaníes musulmanes de Bosnia a cruzar la frontera con Serbia hasta pueblos como Sremska Mitrovica, donde ya existía una gran comunidad de cristianos ortodoxos romaníes desde hacía tiempo. Medio millón de personas emigraron al resto de Europa. Precisamente, en Dom za Vesanje (El tiempo de los gitanos), el idolatrado Emir Kusturica retrata estos éxodos que fueron ignorados por gran parte de las crónicas de la época.

La película relata el viaje que emprende un joven gitano, desde las tierras de la ex Yugoslavia hacía el norte de Italia. Una obra amarga con una banda sonora excepcional firmada por Goran Bregovic. Destacan las interpretaciones del protagonista (Davor Dujmović) y de su abuela (Ljubica Adžović) que consiguen que veamos con naturalidad las situaciones más grotescas.

En 1999 con la Guerra de Kosovo muchos gitanos huyeron a Serbia y de ahí a Montenegro desde donde esperaban alcanzar la costa italiana, el viaje a Italia a través del mar Adriático costaba unos 1.200 dólares por persona. En Serbia tanto los serbios de Kosovo como los gitanos de allí eran oficialmente considerados “desplazados internos”; esto significaba que debían regresar a sus hogares en un plazo indeterminado. Mientras tanto, no tenían derecho a recibir ayuda humanitaria, ni empleo ni educación.