Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Sentido común: Sahara y sahrauies

Abrir los ojos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

“Quien no tiene nada que decir, suele hablar de más”. Y hablan más y peor los que no tienen la menor idea de lo que es el Sahara marroquí y los sahrauies marroquíes. De hecho, ¿Dónde están los verdaderos sahrauies? ¿Dónde viven y donde disfrutan de todos sus derechos de ciudadanos libres en un país libre?

Las estadísticas de Naciones Unidas tienen respuestas. Ahora bien, en tiempos en que el barril de petróleo rozaba los 170 dólares y en que no era difícil comprar conciencias, se ha intentado imponer la falsa ilusión de que los sahrauies están en el gulag argelino de Tinduf y fuera de él eran “otra” cosa.

No pocos tragaron el anzuelo hispano-argelino. Pero, como ninguna impostura puede durar mil años, la inmensa mayoría de los introducidos en el error, acabaron por descubrir lo que es el Sahara marroquí y donde vive la inmensa mayoría de los sahrauies.

Es más, y más alucinante: La mayoría de los engañados de ayer han descubierto que si Argelia, con su perverso sueño de una hegemonía que le permita exportar sus minerales, su gas y su petróleo desde un puerto atlántico, deambula aun en una guerra fría remota, la abrumadora mayoría de los componentes de la cúpula del Polisario solo quieren mantener el actual statu quo que les permite vivir como no lo podrían hacer en otro lugar y en otras condiciones y circunstancias.

Si esto corresponde a la estrategia española, no coincide con los intereses “estratégicos” de Argelia. Total: indicios de una grave tempestad entre Madrid y Argel.

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