América LatinaCrónicasCulturaFeatured

SER BUENA PERSONA Elias D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos

“Hay hombres que de su cencia – tienen la cabeza llena; – hay sabios de todas menas, – mas digo, sin ser muy ducho – Es mejor que aprender mucho, – el aprender cosas buenas”.(José Hernández – Martín Fierro).

La persona se define psicológicamente como todo ser humano, por el hecho de serlo, considerado como sujeto moral o fin en sí mismo y que no puede nunca ser tratado como cosa.

La personalidad está caracterizada por todas las consideraciones cognoscitivas, afectivas, volitivas y físicas de un individuo tal como se manifiesta a diferencia de otros.

Es decir que todo ser humano, por ser considerado persona guarda en sí la dignidad del ser, del ser hombre, varón o mujer, en relación al resto de la naturaleza.

De inicio entonces, el hombre debe considerarse a sí mismo y a los demás con la misma dignidad de persona, por lo que hay un pie de igualdad que impide discriminación, intolerancia, primacía o diferencia.

Por lo tanto debe entenderse que una de las principales cualidades de la persona es la bondad, el ser bueno.

Entonces persona se refiere al hombre en sus relaciones con el mundo y consigo mismo.

El término persona significa máscara, en el sentido de personaje, y fue introducido en la filosofía por los estoicos, para indicar los papeles que representa el hombre en su vida.

“Recuerda que tú no eres otra cosa que actor de un drama, el cual será breve o largo según la voluntad del poeta” (Epícteto).

La relación que ata al hombre a la persona, es entonces una tarea, y lo definen personalmente.

Esa relación en sentido filosófico tiene sustancialidad, de acuerdo a la teoría tomista de la Trinidad.

Según Locke la persona es un ser pensante inteligente, dotado de razón, porque tiene conciencia, como algo inseparable del pensamiento y Kant sostiene que es persona porque puede representar su propio yo.

Cómo organice el hombre la multiplicidad de las relaciones que lo constituyen determinará su personalidad.

La bondad se caracteriza como la excelencia de un objeto cualquiera, persona o cosa, y psicológicamente hay una tendencia natural del hombre a hacer el bien. El hombre tiende a ser bondadoso.

Más en el conglomerado de relaciones que atan la conducta humana, existen

las relaciones familiares, las educativas y las sociales.

La vida es un continuo aprendizaje, y con mayor implosión en los comienzos, en la impronta del ser.

El aprendizaje puede seguir la naturaleza o ir por otro camino.

Es decir, puede el núcleo familiar, educativo y social, dirigir la conducta del hombre hacia la bondad intrínseca que debe tener, hacia el conocimiento y la concreción de los valores, del respeto a su dignidad y la de sus semejantes, o llevarlo por otros caminos.

¿Hay buenas personas? Por supuesto que las hay.

Porqué entonces suceden circunstancias, personales, grupales y sociales, nefastas, terribles, perversas y que acompañan al hombre desde los arcanos de la historia y lo seguirán acompañando.

Volvemos a la cita del Martín Fierro, ¿aprendemos cosas buenas?

La mejor manera y la más auténtica de aprender es vislumbrar las acciones a nuestro alrededor de nuestros padres, mentores, educadores y referentes sociales y políticos.

Cómo sean su comportamiento y sus acciones impresionará nuestra mente y nuestro corazón, y nos señalará un ejemplo a seguir.

¿Es el mundo, la sociedad, la política un dechado de virtudes?

¿Podemos aprender de ellos, ver sus ejemplos y crear en nuestro corazón, nuestra mente y nuestra conducta ese parámetro de bondad natural que debemos contener?

Hay una obligación y un compromiso para todos aquellos que creen que la bondad es intrínseca al hombre y que los valores deben predominar en nuetra conducta mas allá de nuestros intereses.

Es la de constituir buenas normas y acciones familiares, de construir una educación que sea bondadosa, equitativa, magnánima, sin discriminaciones y que esté atenta a las necesidades de los otros.

Construir una sociedad, un sistema de gobierno y de roles que sean ocupados por auténticos líderes, que vivan, actúen y promuevan la bondad, el amor y la paz.

Qué actúen con sinceridad, con justicia, pero sin ser ofensivos ni hirientes para los otros.

Ser buena persona es una virtud que se manifiesta en el comportamiento y el accionar de cada uno, cuando es acorde con lo que se siente y piensa, con franqueza, sin disimulos, ni conveniencia.

La buena persona es sincera pero actúa con empatía con el otro, respeta su dignidad, y es totalmente franca pero sin ofender.

De nuestro ejemplo y de nuestro accionar dependerá que la sociedad y el mundo esté compuesto por buenas personas que lo cambien y mejoren la

situación social de todos.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page