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“Si no puedo hablar de lo mío, hablo de lo del vecino…” Imrani Idrissi Hamid

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La visita de estado que SSMM los reyes de España, Felipe VI y Doña Leticia iban a realizar a Marruecos el pasado 9 de enero y que se ha pospuesto para marzo, se enmarca en la cordialidad de los monarcas y sus predecesores paternos
  • La visita de estado que SSMM los reyes de España, Felipe VI y Doña Leticia iban a realizar a Marruecos el pasado 9 de enero y que se ha pospuesto para marzo, se enmarca en la cordialidad de los monarcas y sus predecesores paternos, quienes han mantenido, pese a determinadas lagunas y altibajos, una estable relación hispano-marroquí en las últimas tres décadas.
    Imrani Idrissi Hamid
     
    El mantener esta estabilidad será de interés entre ambos vecinos,  abocados a relacionarse por la cercanía geográfica, por sus relaciones económicas, por el flujo de sus habitantes (no olvidemos que más de 800.000 personas conforman la sociedad marroquí que vive en España)… pero no puede darse por sentada.
    Ambos países, con su problemática interna, su idiosincrasia demográfica, cultural, religiosa y política, intentan buscar vías de cooperación más allá de sólo lo económico.
    Muchas cuestiones que sin embargo no terminan de ser todo lo sólidas, provechosas y sostenibles que se quisiera.
    A partir del 2013 con mayor notoriedad, los recortes favorecidos por la crisis en España han cercenado proyectos de intercambio socio-cultural entre estos dos países vecinos, donde se primaban planes de interés común hacia un interconocimiento.
    La comunidad marroquí en España también se ha visto perjudicada por las limitaciones en fondos presupuestarios para la integración de inmigrantes, prácticamente congelados.
    Aunque se recogieran las relaciones entre ambos países como política de Estado, se observa un adulteramiento que al menos resulta perturbador para los que se consideran socios clave bilateralmente.
    Todo observador político sabe que el enemigo número 1 de Marruecos en el Parlamento Europeo son algunos parlamentarios españoles.
    También nos referimos a la actuación de determinados políticos y asociaciones que abren las puertas de sedes institucionales o hacen publicidad a grupos separatistas contrarios a los intereses marroquíes. En un artículo expresábamos la facilidad con que representantes del Polisario S.L. hacen su tour por distintos ayuntamientos de España, beneficiándose de subvenciones y difundiendo su propaganda antimarroquí. En otra ocasión recogíamos que la primera actuación del elegido Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, en su congreso 39, Pedro Sánchez, fue regalar publicidad a la causa del Polisario al hacerse una foto con su delegación, sin importarle que pudiera confundir a la opinión pública española.
    Lo mismo podemos comentar sobre el tema de Al Hoceima, donde algunas organizaciones políticas y asociaciones civiles de España, desde el primer momento en que estalló este conflicto no dejaron de hacer apología al separatismo en Marruecos. Ejemplo de ello, el evento organizado por la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y Comité Andaluz de Apoyo al llamado ´Movimiento Popular del Rif´, en el Salón de Actos del propio Parlamento Andaluz cuyos miembros son más cercanos a políticas de izquierdas.
    Son actuaciones “por libre” pero nada triviales y en asuntos espinosos deben cuidarse especialmente.  Tanto la diplomacia española como la marroquí están dejando pasar ciertos movimientos que se alejan de las posturas oficiales de sus países, y esto puede explotar en sus caras.
    Esta falta de rigurosidad en los planteamientos políticos y unilaterales evidentes actividades, pueden hacer peligrar el equilibrio en que se mantienen las relaciones.
    Determinadas personas y medios, sospechosamente patrocinadas por los lobbies argelinos,  parecen tener la única intención de atacar y desprestigiar la soberanía marroquí.
    Como formulábamos al inicio, tanto Marruecos como España sostienen su propia problemática interna. La actitud de la prensa internacional ante sus conflictos, incluyendo la del país vecino, ha sido variopinta.
    Poca ha sido la prensa marroquí  que ha pincelado información sobre el conflicto catalán, comunicando la evolución del proceso, informando sobre los acontecimientos. Cuando el conflicto fue el de Al Hoceima, no había periódico en España que no hubiese opinado al respecto, y diariamente no solo podían informar, sino que emitían juicios, muchas veces fomentando la separación.
    Aprovecho la ocasión para responder a un artículo publicado el 28 de enero de este año en el periódico digital “Atalayar”, en el que se me menciona a través de mi artículo publicado en InfoMarruecos el 25 de enero, ´Cataluña y Europa, ¿en una encrucijada por la democracia?´
    Bajo el título ´Los gobiernos magrebíes más coherentes en la crisis catalana, que sus propias opiniones públicas´, quiero expresar algunos puntos:
    Primero, que yo hablo en mi nombre y no en el del gobierno de Marruecos, que cuenta con su propio portavoz. La percepción errada de ´etiquetar´ que cualquier opinión que se publique en la prensa marroquí es gubernamental,  desvaloriza a todo el sector periodístico de Marruecos.
    Segundo, lejos de criticar el cumplimiento de la Constitución Española, sí me baso en el informe dependiente del Consejo de Europa sobre la falta de independencia judicial en España, y las duras criticas volcadas al no atender sus recomendaciones. Me baso en informes de Amnistía Internacional. Me baso en la información real de afiliación a un partido político concreto paralelamente a gozar del cargo de ser miembro del Tribunal Constitucional. Me baso en información recogida por la opinión de juristas y letrados especializados en la Constitución y que no comparten la orden de encarcelamientos de los líderes catalanes.
    Sin duda en Marruecos el periodismo aún debe preservarse de cruzar determinadas ´líneas rojas´. La democracia es muy joven en este país, que está aprendiendo. Lamentablemente esas líneas rojas también existen en gobiernos democráticos mucho más instaurados, lo que sin duda es más grave. Y aún peor, los medios de comunicación en manos de cuatro lobbies que operan todo el entramado de información, como en el caso de España.
    Atacar la falta de libertad de prensa en Marruecos y transformarse en ciego con lo que sucede en la prensa española, sí que es incoherencia. Etiquetar a los presos de Al Hoceima como ´presos políticos´ y negar la misma atribución para los presos de Cataluña, es otra incoherencia.
    Y la mayor incoherencia de todas y que nos aleja gravemente de la libertad de expresión allá donde nace y se adhiere al propio ser: Refugiarse en el planteamiento “Si no puedo hablar de lo mío, hablo de lo del vecino…”