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Siente Marruecos: Vivir en Tetuán La experiencia de Laura

Laura Martínez, administradora de la página Tetuanía, una web en la que tanto ella como sus colaboradores dan una visión muy personal y plural de Tetuán. Os dejamos con su artículo, en el que reflexiona sobre sus 4 años instalada en la ciudad.

   Seguro que os ha pasado alguna vez. Ese instante en el que te observas a ti misma desde fuera, como la espectadora de una obra de teatro, en la que te ves moverte y hablar pero desde otra perspectiva, como si no estuvieras ahí. Hay algunas situaciones excepcionales que nos hacen vernos de esa manera, desde fuera, y que nos permiten analizar el momento y preguntarnos: si alguien me hubiera dicho que hoy iba a estar aquí, con estas personas, haciendo esto… ¡no me lo hubiera creído!
    Pues esa fue la sensación que tuve cuando me vi a mi misma en medio de la Medina Antigua de Tetuán haciendo de guía para un grupo de españoles. Me gustaría enfatizar eso de “haciendo de guía”, porque allí estaba yo, contando los entresijos y misterios de la Medina a un grupo de compatriotas que me miraban con mucha atención mientras les guiaba por esas callejuelas por las que, quién lo diría, ya me muevo como pez en el agua.
    Y es que no fue hace mucho cuando llegué por primera vez a esta ciudad, hace unos 4 años. Por entonces apenas podía moverme por el centro sin alguna instrucción, no digamos pasear por la laberíntica ciudad antigua, ir de compras era una odisea y no entendía ni una sola palabra de dariya (dialecto popular marroquí).
    Como digo, han pasado casi 4 años ya de eso y desde entonces ha llovido mucho. Primero de forma literal, ¡porque mira que llueve aquí!, y segundo porque no han parado de pasar cosas. Tetuán te enreda, te atrapa, me pasó a mí y lo veo cada día en gente que va llegando para estar apenas unas semanas y ya no quiere irse. Sin ir más lejos yo vine para 15 días y aquí estoy.
    Esta ciudad ha sido, y sigue siendo, un descubrimiento. No para de moverse, y cuando crees que ya la conoces se te abren caminos nuevos a explorar. Puede que el impacto en mi caso fuera mayor, viniendo de una tierra tranquila como Canarias o por mi momento vital de entonces, el hecho es que Tetuán fue un chute de energía. No es una ciudad grande en las que pasen grandes cosas, de hecho es en los pequeños gestos en los que es más sorprendente, quizás por eso me gusta tanto, quizás por eso un día me quedé.
    Tetuán es una ciudad pequeña, manejable y los tetuaníes gente tremendamente acogedora. Todo eso hace que casi sin darte cuenta y en poco tiempo te veas muy integrada.
    La influencia española aquí es muy fuerte, por la cercanía con la península y Ceuta, por los siglos de historia compartida (no hay que olvidar que Tetuán fue la capital del Protectorado español), así como por el hecho de que muchos tetuaníes tienen como segundo idioma el castellano y no el francés como en otras zonas de Marruecos. Esto último, el idioma, hace mucho más fácil relacionarse, aún más si lo unimos al hecho de que los marroquíes te tratan como a uno de los suyos desde el primer momento, como a un miembro de su familia.
   Todo esto hace que Tetuán sea una ciudad muy especial. Su mezcla de culturas, su historia y el residuo que todo esto ha dejado en su sociedad, en su arquitectura, gastronomía o en el mismo dialecto (el cual contiene numerosas palabras heredadas del castellano) convierten a Tetuán en una de las ciudades, cuanto menos, más curiosas del país.
    Solo hay que pasear por el centro para ver ese cóctel cultural; un ensanche puramente español que se adentra en la Medina Antigua sin previo aviso, nombres de establecimientos o calles con sus nombres en los dos idiomas, árabe y castellano, y en los zocos se grita ¡fresa, fresa! como si tal cosa.
   Y aunque esta influencia está presente y ayuda (sobre todo por el idioma) a españoles visitantes o residentes, es la propia cultura marroquí la que me fascinó desde el principio. Los valores, la generosidad, el respeto, son conceptos que aquí toman una importancia mayor. Primero te sorprenden sus comportamientos, pero pronto no puedes sino hacer como ellos, te sientes con la responsabilidad de corresponderles, de estar a su nivel, haciéndote al final ser mejor persona.
    Marruecos tiene esa capacidad, de enseñar o hacer recordar esos valores, pero eso es algo que ocurre por sorpresa. Este país es el gran desconocido, los que lo visitan vienen con la cabeza minada de estereotipos asociados a él y resulta curioso ver cómo todos esos tópicos y mala prensa se desvanecen al poco de estar aquí. No sé cuántas veces habré escuchado eso de “yo esto no me lo imaginaba así”.
   Yo misma no sospechaba que Marruecos fuera de esta forma y aún hoy me sigue sorprendiendo cada día, quizás sea por eso por lo que sigo aquí, en esta ciudad que no me deja ni yo a ella. Muchas veces me preguntan si me quedaré aquí para siempre, pero la verdad es que no lo sé. El “azar” me trajo hasta aquí y no sé si ese mismo azar algún día me llevará a otro lugar.
    Lo que sí es seguro es que mi tiempo aquí lo viviré intensamente, como hasta ahora he hecho. Seguiré paseando por la Medina Antigua, conociendo a personajes de la ciudad, aprendiendo de esta cultura y enredándome en nuevos proyectos. Espero seguir sorprendiéndome como el primer día. Espero seguir viéndome a veces como en una obra de teatro, preguntándome con asombro eso de ¿cómo he llegado aquí?
 Fuente: Siente Marruecos
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Mokhtar Gharbi

Mokhtar Gharbi المختـــار الغربـــي Periodista صحافـــــــــي Tánger طنجــــــة Tel. mobil 00212 676743345 الهاتف Tel fijo 00212 539308362www.infomarruecos.ma

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