Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Signos de cansancio moral y politico: El régimen militar argelino habla de derechos humanos

Indefendible!

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

El proverbio árabe dice que “si no te avergüences haz (di) lo que queras”. Los generales de Argel lo saben. Por ello han provocado una salva de risas e ironías cuando, fingiendo ignorar lo que pasa en su país donde el pueblo califica al régimen de mafia justamente por escupir sobre los derechos humanos, su representante en el consejo de derechos humanos de la ONU se ha atrevido a evocar el tema de derechos humanos en el Sahara marroquí.

¡Indefendible! Del resto se ha encargado el embajador delegado marroquí ante este consejo onusino.

En esté respetable consejo nadie ignora que en el Sahara marroquí el ejército no impone presidente ni una constitución.

Todo el mundo sabe que hay urnas, orden constitucional, pluralismo político y pluralidad en el pensamiento. Este Consejo de derechos humanos de la ONU lo sabe y las propias Naciones Unidas lo ha plasmado en más de una de sus resoluciones.

“Una fuga hacia adelante”, me decía un argelino que me ha revelado que la nomenclatura en su país se muestra indecisa ante los nuevos cuadros marroquíes en las diferentes instituciones internacionales.

Ni la mentalidad ni la metodología de Goobbels, sirven en el siglo 21.

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