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SOBRE DDHH Y EL SAHARA. UNA RESPUESTA NECESARIA. Por Juan C. Moraga D. Derechos Humanos sin Fronteras.

Respuesta

Debido a una entrevista publicada por el periódico tiempo 21 de La Araucanía, el importante medio infomarruecos.ma ,  que se edita en varios idiomas y el 7 de Chile,  durante el fin de semana ha circulado un escrito descalificatorio que, en medio de afirmaciones sin fundamento sobre Marruecos, descalifica a quienes han propuesto mi nombre para un cargo en  derechos humanos sin fronteras. Después de una serie de consignas muy repetidas y lugares comunes, advierte que “es sorprendente que personas de izquierda y algunas vinculadas a la defensa de los derechos humanos, especialmente de argentina, hayan propuesto a Moraga, a pesar de que este, como todos saben, es un funcionario rentado de Marruecos, que oculta y protege los abusos cometidos en el Sahara y relativiza la culpa de criminales en América Latina”.

1.- Lo primero es reiterar que con este señor existen diferencias éticas y morales insuperables desde el momento que miente al afirmar que ha sido víctima de atropellos, en circunstancias que no se encuentra registrado entre quienes sufrieron prisión política y tortura o informe Valech que cualquiera puede confirmar en Internet donde, a diferencia del difamatorio, encontrarán  mi nombre. No es ocioso recordar que mientras el presidente Allende me entregaba un cargo de confianza, mi difamante participaba en la juventud de un partido que conspiraba para derrocarlo, que los suyos fueron cómplices de la dictadura que comete crímenes atroces, enviando miles al exilio y donde tribunales militares me condenan a 16 años de cárcel, manteniéndome encarcelado sin haber cometido jamás un crimen. Son violaciones de las que mi difamante y otros como el hablan, pero que desconocen, pues su ignorancia y mala fe solo se puede explicar en el descarado oportunismo que caracteriza a los mercenarios. Por eso es importante reiterar que existen diferencias morales insalvables, al igual que con los activistas del frente polisario que mi difamante tanto admira quienes, como se registra en tribunales españoles,  cometen toda clase de crímenes y delitos comunes que nada tienen que ver con ideales o una propuesta verdaderamente revolucionaria, manteniendo encarcelados a hombres, mujeres, ancianos y niños en territorio argelino, tal como estuvimos muchos bajo la dictadura de Pinochet.

2.- Sobre el Centro de Estudios del Magreb, reiterar que este “surge por iniciativa de personas representativas de organizaciones sociales y culturales del más amplio espectro, entre los que me encuentro, interesados en conocer el proceso marroquí y, especialmente, como este país enfrenta el tema de los derechos humanos”. NUNCA FUE UN ORGANISMO CREADO PARA ENCUBRIR VIOLACIONES EN EL SAHARA, SINO UN CENTRO PARA DAR A CONOCER EN AMERICA LATINA LA REALIDAD DE LOS PAÍSES DEL MAGREB.

3.- Sobre DDHH sin fronteras, repetir que “surge inspirada en la declaración de naciones unidas sobre derechos humanos firmada en 1948, la misma que dijeron respetar Human Rights Wach y Amnesti pero que, por influencias políticas externas, se aleja de su objeto. Ante esto, un grupo transversal de personas, provenientes de distintas organizaciones de la sociedad civil en América Latina, nos hemos coordinado para dar forma a DERECHOS HUMANOS SIN FRONTERAS que, sin limitaciones de ningún tipo, se preocupe de proteger estos derechos con un trabajo de campo real y efectivo, que escuche a los involucrados  y otorgue garantía de objetividad a todas las partes en sus informes”.

4.- Sobre descalificaciones a quienes provienen del mundo de la izquierda por apoyar esta postulación, ni siquiera merece una mención por lo descabellado, pero es oportuno para reiterar lo que se dice al final de la entrevista: “agradecer al colectivo Evita de los derechos humanos, muy cercanos a las abuelas de plaza de mayo en Argentina con quienes, desde hace tiempo, venimos conversando la necesidad de constituir una estructura diferente a Human Rights Wach y Amnesti. El colectivo Disenso de la Universidad de La Plata; La fundación Clotario Blest en Chile, que nos permite, a través de ADS, llegar con nuestra propuesta a 32 centrales sindicales del continente; a mis amigos de la fundación Ebert que, desde México, nos han alentado para asumir este desafío; a mis hermanos que luchan por los derechos humanos en el Sahara; a los viejos elenos que, ahora abuelos, se resisten a olvidar a quienes, en algún momento de la historia, tuvieron el sueño de “tomar el cielo por asalto”;   a la secretaría amplia de movimientos sociales de Chile, que es parte de este desafío; al centro de estudios del Magreb que me ha entregado su apoyo y a mis camaradas de Argentina que lo han hecho posible. Cuando me preguntan con qué derecho aspiro a este cargo, la respuesta es simple y breve: porque soy parte de un batallón de sobrevivientes que ha sufrido en carne propia los atropellos y que siente la obligación de dar a conocer este mensaje de esperanza a las nuevas generaciones para que, nunca más, se cometan abusos ni se atropellen los derechos humanos de nadie”.

En todo caso, será en la reunión del 25 de Octubre en Buenos Aires donde se dirá la última palabra y, sea cual sea su resultado, nuestro compromiso con los derechos humanos se mantendrá inalterable, tal como ha sido por más de 50 años.

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