SOPORTAR LA REALIDAD Por Elias D Galati

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Elias D. Galati Poeta (Argentina)

“El hombre ha olvidado que la naturaleza nunca perdona” Alexis Carrel.

Alguna vez te preguntaste porqué si el amor es absoluto y eterno no podemos sostenerlo.

Alguna vez te preguntaste si la vida es el primer valor, porque tenemos que tronchar vidas para subsistir y alimentarnos.

Alguna vez te preguntaste si la paz es indispensable, porque no podemos estar en paz ni siquiera con nosotros mismos.

Alguna vez te preguntaste porque si el orden es tranquilidad, estabilidad, la vida es un continuo fluir, cambiante, inquietante e impredecible.

Esta realidad que parece insoportable es la que me hace pensar que hay algo más allá, que esto no puede ser todo, que no podemos quedar inconclusos en un estado imperfecto sin poder lograr la perfección.

La realidad está ahí afuera, imperturbable, sin incidir en nuestras decisiones, sin hacer juicios de valor.

Es nuestro contexto, forma parte de nuestra existencia que se produce en ella y con ella.

No podemos evitarla, está.

Hay tres formas de acceder a la realidad, comprenderla, cambiarla o soportarla.

Pero es tan complejo, que sobrepasa el mero análisis, puesto que hay una realidad exterior y una interior, una realidad personal y otra ajena, una realidad común y otra extraña.

¿En concreto en que realidad vivimos? ¿Cuál es nuestra realidad?

Comprender la realidad es tarea del conocimiento, hace a la sabiduría, que no es más que aplicar lo que se aprende para vivir mejor; cuanto mayor conocimiento tenemos de la realidad, mejor podremos adaptarnos a ella, enfocando nuestra vida y nuestro destino.

Largo camino llevó al hombre conocer los fenómenos naturales, poder prevenirlos y lograr sortear sus dificultades.

Es una tarea cotidiana y permanente, a cada paso, a cada instante aparece una nueva situación.

También podemos cambiar la realidad, pero puede ser para bien o para mal, cultivar o sembrar un campo lleno de malezas hace a una mejoría en su forma y en su esencia.

Pero también el hombre puede modificar la realidad, empeorándola, cuántos fenómenos atmosféricos son provocados por la desidia, el descontrol y la soberbia humana haciendo una realidad trágica y violenta.

Por eso la realidad hay primero que soportarla, de ahí la cita del comienzo, porque la naturaleza con un criterio estricto, matemático va a responder siempre de la misma manera a nuestras acciones, y no hay replay, no hay posibilidad de vuelta atrás, no podemos decir perdón me equivoqué hagámoslo de nuevo.

Lo hecho, hecho está y la realidad es que la respuesta será en su consecuencia.

Estamos inmersos en la realidad, flota sobre nuestra cabeza siempre igual, sin cambios y sin pausa.

Depende de nosotros como nos conectemos con ella, que hagamos para mejorarla o empeorarla y como seguir el derrotero de nuestra existencia.

Depende de nosotros si somos capaces de cuestionarnos sobre el amor, la vida, la paz, el orden.

Depende de nosotros si alcanzamos a comprender la dimensión de nuestra acción, y nuestro comportamiento.

Depende de nosotros si somos capaces de creer que podemos cambiar, primero en nuestro interior para lograr una conducta adecuada, buena, solidaria y constructiva, expandiéndola luego hacia el exterior y hacia los demás.

Por eso soportar la realidad, no es sólo sentir el peso de ella sobre nosotros, es también ser el soporte de la realidad existencial.

De la realidad de la existencia personal, de la comunidad, como de la realidad de la existencia universal.

Sabiendo que todo lo que hagamos repercutirá inexorablemente con las reglas naturales inmutables y eternas.

Como decía aquel poeta español, cada vez que sembré rosales coseche rosas, es decir que obtendremos aquello que hemos querido y producido.

¿Somos soportes de la realidad?

¿Tenemos conciencia del alcance, la dimensión y las consecuencias de nuestros actos?

¿Entendemos que tenemos un rol, que es nuestro deber a cumplir en la vida y a él estamos obligados?

Tratemos que nuestra conducta sea presagio de una vida, un orden, una paz y un amor, que acá no hemos logrado ni vamos a lograr, pero que quizás nos espera en el futuro.

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