Cronica desde TindufFeatured

Sudáfrica y su Comedia Diplomática con el Enviado de la ONU

Teatro argelino

Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.

La diplomacia, ese juego sutil de acuerdos y alianzas, a menudo se convierte en un espectáculo digno de Shakespeare cuando ciertos actores deciden interpretar sus papeles con un toque de teatralidad y maquiavelismo. En el escenario actual, Sudáfrica ha decidido lanzarse a una actuación magistral, actuando como el fiel comparsa de la gerontocracia militar argelina y su fantoche, la banda terro-separatista del frente Polisario.

La última entrega de esta comedia diplomática nos lleva a un encuentro en Pretoria entre la jefa de la diplomacia sudafricana, Naledi Pandor, y el enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara, Staffan de Mistura. Oh, qué misterio, qué intriga, ¡qué falta de transparencia! Pandor se niega a revelar los detalles de su encuentro, dejando a todos con la respiración contenida y preguntándose: ¿Qué trama Sudáfrica en este juego?

Es evidente que Sudáfrica, en su papel de fiel servidor del régimen argelino, ha decidido dar un paso más en su juego de influencia. Invitando al enviado de la ONU para discutir el Sáhara, un asunto que concierne a cuatro partes específicas (Marruecos, Argelia, Mauritania y el frente separatista del Polisario), Sudáfrica muestra claramente su lealtad al guion argelino.

Pero ¿qué puede aportar Sudáfrica a este asunto, aparte de servir como portavoz de las intenciones argelinas en la escena internacional? Poco más que una repetición de los argumentos estériles y falaces que Argelia ha estado promoviendo durante años. El papel de Sudáfrica como correveidile de Argelia en la ONU solo contribuye a prolongar este conflicto, en lugar de encontrar una solución real y duradera.

Los eventos en Pretoria son una clara indicación del sesgo de Sudáfrica en este asunto. Mientras se reúne con el enviado de la ONU, también abre sus puertas al representante del Polisario, mostrando su parcialidad desde el principio. Y cuando se le pregunta sobre los detalles de las discusiones, Pandor responde con vaguedades y evasivas, dejando claro que Sudáfrica está más interesada en seguir el guion argelino que en encontrar una solución genuina.

Marruecos ya ha denunciado la complicidad entre Sudáfrica y Argelia en este asunto, y con razón. La alianza entre estos dos países solo sirve para perpetuar el sufrimiento de los saharauis y obstaculizar cualquier intento de encontrar una solución pacífica y duradera.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page