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¡Tebboune, delirio de estado! Por Mustapha Tossa  (AtlasInfo.fr)

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Mustafa Tossa, politologo
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Las intervenciones televisadas del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, se han convertido en una visita obligada, tanto que revelan el vacío de un poder que ha convertido el delirio estatal en un curso de acción.
Además de revelar a los ojos de los argelinos y sus vecinos una ignorancia magistral del arte de gobernar, destacan la nueva doctrina del poder en Argelia: un populismo demagógico mezclado con grandes mentiras sobre la moda: más es enorme más esto tiene una oportunidad de pasar.

Por tanto, la mentira es erigida por la era Tebboune como una doctrina estatal que decreta realidades fantaseadas. Cuando, por ejemplo, contra toda evidencia racional, Tebboune afirma sin reírse que Argelia es « una fuerza de ataque » que mantiene relaciones sólidas y estratégicas con su entorno árabe, africano, mediterráneo y europeo, comete un gran alejamiento de la realidad.

La Argelia del dúo Tebboune / Chengriha está a punto de adquirir el poco envidiable estatus de « Estado canalla » y vive al margen de la comunidad y de la legalidad internacional. Con Marruecos, las relaciones están al borde del enfrentamiento militar. Con los países del Golfo, las relaciones han estado al borde de la ruptura desde que Argel se arrojó en cuerpo y alma en los brazos del régimen iraní. Con Francia hay una crisis nerviosa permanente.

Argelia está experimentando una gran soledad y un creciente aislamiento político. Y es solo el presidente Tebboune y su ministro de Relaciones Exteriores para encontrar lo contrario y afirmar que el país se encuentra en una dinámica de cooperación positiva con su entorno.

Esta gran mentira tiene su equivalente en la literatura diplomática argelina solo en la que las autoridades argelinas afirman no estar involucradas en la discordia sobre el Sahara marroquí.
Independientemente de si Argelia arma, financia o patrocina al Polisario. Independientemente de que movilice todos sus recursos y su aparato diplomático para promover la causa de los separatistas en todo el mundo, Argelia se encierra en la mentira del país no afectado por este conflicto. Empuja la dialéctica de esta mentira hasta el punto de negarse a participar en mesas redondas sobre el tema organizadas por Naciones Unidas.

Pero la última intervención de Tebboune en la televisión argelina hizo que fluyera mucha saliva. Muchos observadores se han preguntado por qué el presidente argelino se ha abstenido de hablar sobre Marruecos en un contexto donde las diatribas anti-marroquíes y la violencia verbal se han convertido en secciones obligatorias del discurso argelino.

A excepción de una nota de cierre donde se quejó de que Argelia fue amenazada por Israel desde territorio marroquí y acusaciones fantasiosas contra Marruecos de querer dañar la moral del equipo de fútbol argelino, a lo largo de su discurso televisado, Marruecos no fue mencionado como si no hubiera problema entre los dos países. En este punto, las opiniones de los comentaristas divergen. Algunos creen firmemente que Tebboune sacó a relucir la crisis con Marruecos, pero que la censura militar eliminó sus comentarios de la versión retransmitida del programa. Si este enfoque es cierto, algunas voces, especialmente en la oposición argelina en el exterior, como Anouar Malek o Hichem Aboud, creen que pueden detectar los efectos de una mediación en curso entre Argelia y Marruecos.

En un contexto extremadamente tenso entre Argel y Rabat y mientras el régimen argelino bombardea a diario Marruecos con sus agresivas arengas, sería totalmente incongruente que el presidente Tebboune, conocido por su odio atávico contra Marruecos, no pudiera evocar esta tensión en su encuentro.

En general, el régimen argelino lo está pasando muy mal. La comunidad internacional, cada vez más convencida de la solución de autonomía propuesta por Marruecos, se verá inducida a constatar su aislamiento. Este aislamiento es tanto más peligroso para Argelia si la tendencia de esta comunidad internacional decide clasificar al Polisario entre las organizaciones terroristas que amenazan la paz y la estabilidad en la región.

Frente a esta situación, que limita cada vez más el margen de maniobra del régimen argelino, el presidente Tebboune y sus patrocinadores militares no tendrán más que los engaños estatales a los que oponerse. Tebboune, con un patrón demagógico innato, ha demostrado ser el productor perfecto de sus mentiras, la encarnación perfecta de sus obsesiones.

De: AtlasInfo.fr

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