Temas de Ramadán   El Islam y la Paz                               IV (Comunidad musulmana Ahmadia) Las Guerras en la Época del Santo Profeta (l.p.D)

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No existe nada de verdad en la historia que afirma que el Santo Profeta predicó su fe con la espada. Estableció, por el contrario, los fundamentos de una paz verdadera. No sólo predicó el amor y respeto hacia los fundadores de todas las grandes religiones del mundo sino también la fe en ellos. El Santo Coran está lleno de declaraciones que muestran que la creencia en una determinada religión es un asunto que depende exclusivamente de la decisión personal de cada individuo. Cada persona tiene libertad absoluta de elegir la religión que desee.

El Santo Coran dice: No debe existir compulsión en la religión (2-256). Esto significa que ninguna persona debe forzar a otra a seguir una religión que no desea. No hay necesidad de coacción. Que el hombre determine dónde está la verdad. Dios advirtió al Santo Profeta en contra de utilizar cualquier medio de fuerza para intentar reformar la sociedad. Dice el Corán: Adviérteles que tú sólo eres un Amonestador y no tienes autoridad para obligarles (88-22-23). Pero si se alejan, sabe que no te hemos enviado como protector de ellos. Tú deber sólo consiste en transmitir el mensaje (42-49). Por eso, cuando el Santo Profeta combatió, no fue, en absoluto, para forzar a los no creyentes a aceptar su fe, sino al contrario, para poner fin a la persecución religiosa, proteger los lugares de adoración pertenecientes a diferentes religiones y conseguir la libertad religiosa.
Dice el Santo Coran: Se os concede permiso para luchar contra aquellos que os han atacado. Si Dios no permitiera la defensa contra los agresores, todos los lugares de oración, donde se recuerda el nombre de Dios, habrían sido destruidos (22-40). Estos versículos prueban claramente que el objeto del Santo Profeta al combatir, no era forzar a la gente a aceptar el Islam sino defenderse ante la agresión. El Santo Profeta y sus compañeros no fueron dejados en paz por sus enemigos de Meca. La persecución continuó y se incrementó. Los jefes de Meca habían resuelto acabar con el Islam y empezaron a prepararse abiertamente para la guerra.
Continuara