Temas de Ramadàn Leido en D/M Desde el Margen Musulmanes y la Revolución de Octubre

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En el marco de « reflexiones sobre el centenario de la revolucion de Octubre » Piro Rexhepi y Ajkuna Tafa analizan la situacion y el papel de los musulmanes en la esta revolucion.

 Colonizados por el Imperio ruso y sometidos a un estatus de ciudadanxs de segunda clase, la mayoría de los musulmanes dentro de los dominios de Romanov dieron la bienvenida a la Revolución de Octubre. En Kazán, los periódicos como Süz, Il y Ang publicaron llamadas a los musulmanes rusos a unirse a la revolución y estar en el lado correcto de la historia. En Tartaristán y otras partes tártaras de Rusia, el movimiento Wäisi demostró ser un aliado clave del gobierno soviético al solicitar apoyo para la Revolución entre los musulmanes de Rusia, que en ese momento constituían el 10% de la población.
Mullanur Waxitov y Mirsaid Sultan-Galiev unirían varias facciones en guerra en el Comisariado Central Musulmán (MUSKOM), un movimiento comunista nacionalista autónomo que luchó del lado del Ejército Rojo en la guerra civil rusa. En el frente de Siberia del Este, la mitad de la división del Ejército Rojo era musulmana; la quinta división del Ejército Rojo estaba compuesta por el 70% de las fuerzas musulmanas. Para muchxs musulmanes marxistas, la Revolución de Octubre pronto se percibió como la hegemonía rusa revestida de una nueva ideología. Sus esperanzas de un futuro descolonizado resultaron imposibles en las manos de un proletariado metropolitano que replicaría las jerarquías imperiales.  Ya sea con la aprobación del comité central o no, las células bolcheviques y las milicias de los trabajadores aliados en las tierras fronterizas rusas llevaron a cabo violentas incursiones en ciudades musulmanas desde Akmolinsk hasta Simferopol, incendiando Kokand y masacrando a toda su población musulmana. Mientras tanto, en Tashkent, el presidente del Congreso de los Soviets argumentó que era imposible admitir a los musulmanes a los órganos supremos del Partido Comunista, ya que como musulmanes no poseían ninguna organización proletaria.
La negativa de los bolcheviques a reconocer a los musulmanes como proletarios dignos de llevar a cabo la lucha revolucionaria planteó un problema para el Sultán Galiev, para quien las masas musulmanas colonizadas, independientemente de su clase -con la excepción de los terratenientes feudales- eran todas proletarias. Argumentando que el verdadero potencial emancipador del socialismo solo llegaría a buen término si se llevara a cabo por el pueblo colonizado, la unificación de las masas musulmanas en un movimiento comunista autónomo eventualmente enfrentaría el neocolonialismo de los bolcheviques.
A principios de la década de 1920, la disidencia de los musulmanes, que habían apoyado plenamente la causa de la Revolución, se vio como una amenaza para la dictadura del proletariado recientemente establecida. Musa Jarullah Bigi, otro partidario abierto de la Revolución fue arrestado y finalmente exiliado; Sultan-Galiev ejecutado.
En el resto del mundo musulmán, notables eruditos islámicos como Rashid Rida simpatizaban con la Revolución y el surgimiento del socialismo como una forma de antiimperialismo.
Los movimientos anticoloniales en todo el mundo colonizado vieron esperanza en el nuevo gobierno soviético.
El Comité para la Defensa de Kosovo, por ejemplo, encabezado por el famoso imán albanés Kadri Prishtina, se acercó a la Komintern a través de Barjam Curri, quien en diciembre de 1921 le dijo al ministro soviético en Viena que el pueblo albanés esperaba impacientemente la determinación de sus fronteras con la firme convicción que Rusia soviética podría determinar las fronteras de Europa, especialmente en los Balcanes, de una manera justa. Como la dirección soviética se puso del lado de Yugoslavia, repitió su política interna de continuación de las constelaciones imperiales bajo el pretexto de la Internacional Socialista.
Cuando la guerra civil rusa llegó a su fin y el estado soviético se solidificó, el proyecto imperial de colonización de las áreas pobladas por musulmanes fue reemplazado por demandas de una transformación intransigente de los musulmanes en el nuevo hombre socialista. Los informes sobre las condiciones de lxs musulmanes dentro de la Unión Soviética comprometieron la posición de la Internacional Socialista y de la Unión Soviética como una idea unificadora viable contra el colonialismo tanto dentro como fuera del mundo musulmán.