América LatinaCrónicasFin de Trayecto

TENER MIEDO Elias D. Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

El miedo es una perturbación angustiosa del ánimo causada por la idea de un peligro.

Se asimila al temor, al recelo y en grado supremo al pavor, al espanto.

Es la reacción psicológica contra un peligro o amenaza, que puede ser determinada o no, que conduce a una acción inmediata, que lo diferencia de la ansiedad que es la sensación causada por una amenaza futura e incierta.

El miedo se produce por la conciencia de una amenaza actual y cierta.

Esta percepción provoca además de los efectos psicológicos, otros físicos como opresión en el pecho, en especial en la zona del corazón, excitación, temblores, variación en el pulso y en la tensión.

Suele generar una reacción contra quien lo provoca, contra el que lo experimenta o contra terceros; es en especial  una reacción agresiva.

Es una emoción que dispara un comportamiento afectivo de desagrado, acompañado de actividad del sistema nervioso simpático con diversos tipos de reacciones motores.

Se lo agrupa con el amor y el odio como las tres emociones fundamentales del ser humano.

El miedo escapa a la razón humana, aunque está conectado con el pensamiento, ya que la perturbación se produce ante la conciencia experimentada por el individuo, o los grupos sociales, de una amenaza que existe.

Provoca pensamientos de toda índole, y genera angustia, desazón e incertidumbre.

El momento actual que vive el mundo entero, producido por la pandemia, fenómeno inédito e inesperado para esta generación, produjo miedo que se ha trocado en pavor y a veces en espanto.

Todavía no hemos podido elaborar ni comprender la situación que vivimos, y apenas si hemos podido darnos cuenta y significar el cambio profundo en la existencia, en los hábitos y costumbres y en el comportamiento.

Nos cayó como un balde de agua fría, y sin tiempo a evaluación alguna, debimos someternos a las nuevas condiciones de vida, impuestas por una realidad que superaba nuestra capacidad de comprensión, proyección y acostumbramiento.

Fue de un día para otro, y cada día con una condición mayor de temor, por lo inesperado y la proyección de lo posible.

Todavía no sabemos, cuánto durará, hasta donde llegará la capacidad de mutar del virus, cuales serán las últimas consecuencias, y como quedarán nuestras vidas en un después, que tampoco sabemos si será restituirse a la vida anterior o a otra circunstancia.

Pero mientras tanto hay que vivir, hay que solucionar problemas, hay que educar y criar a nuestros hijos, y hay que proteger y sostener nuestro hábitat.

Como resolveremos el problema, depende de la actitud y de la entereza como llevemos adelante nuestra acción y nuestro pensamiento.

En realidad toda la cuestión estriba en como nos aprestamos, que pensamos y en donde ponemos el acento.

Si el miedo nos provoca espanto, contiene nuestras fuerzas, si pensamos permanentemente en las desgracias y las consecuencias de esta situación y nos volvemos inactivos y depresivos, habremos perdido la contienda.

Si en cambio nuestros pensamientos, en un marco realista de la situación, pero esperanzado en las posibilidades de solución y con la convicción que podemos y debemos dar todo de nosotros para cambiarlo, habremos entendido y paliado la situación.

De la forma en que elaboremos y pensemos nuestro miedo a la realidad que vivimos, depende la salida hacia el futuro.

El pensamiento debe ser positivo, solidario, humilde y real, de acuerdo a nuestras fuerzas, a la capacidad social de contención y al compromiso de la comunidad, de todos, con un trabajo grupal.

Nuestra mente, la potencia intelectual de nuestro ser, nuestra comprensión, genera conexiones que hacen a una evolución de nuestro pensamiento, pero también de nuestras fuerzas y de nuestra capacidad, en el camino que marca aquello que pensamos y aceptamos.

Estos pensamientos nos dan un modo, una cultura que nos caracteriza, a cada uno individualmente y a las comunidades como pueblos.

¿Qué actitud asumo ante el temor producido por la pandemia?

Mi pensamiento es positivo, solidario, equilibrado, sin mezquindades y tendiente al mejor transcurrir de la vida de todos, o me dejo apabullar por la situación, o pretendo crear diferencias y salvar a unos y a otros no.

Mi pensamiento, y la acción en consonancia dirá quien soy, que valgo, que pretendo y cual es mi compromiso con la vida y con el hombre.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page